Núria Salán: “Las chicas necesitan referentes femeninos en el ámbito tecnológico”

Sus dedos juguetean sobre la mesa en un suave tamborileo y su mirada, serena, rebosa tranquilidad. Sus ojos escrutan cada recoveco del documento, en busca de cualquier minúsculo detalle. Travieso, un mechón de su lacio cabello, se desliza hacia su cara en un intento frustrado de mermar su concentración. Así es Núria Salán, la ganadora de la que es la segunda edición del Premio Mujer y Tecnología de la Fundación Orange, un galardón que trata de destacar la importante labor de la mujer en el ámbito de la tecnología, la innovación social y la comunicación. Una científica y docente de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) que forma parte del Gabinete Técnico del CIEFMA.

Sin embargo, Núria Salán no solo destaca por su trayectoria como doctora y profesora, sino por ser una defensora del papel de las féminas en el ámbito tecnológico y por su labor como coordinadora del Programa de Género de la UPC desde su creación hasta 2015. En definitiva, Núria Salán es una luchadora y colaboradora habitual de entidades culturales y sociales que hemos tenido el placer de entrevistar.

– ¿Cuál es la situación actual de la mujer en el ámbito tecnológico? ¿Es un asunto único de España o se repite en otros países?
Desde mi punto de vista, que me muevo en el ámbito académico, creo que las cosas no han cambiado demasiado. Yo estudié metalurgia hace 35 años, éramos dos mujeres de 13 alumnos por clase. Ahora tengo tres de 15; y han pasado más de 35 años. No llegamos al 30%, ni en España ni en otros países. Las suecas, las noruegas, las alemanas, las francesas están igual.

La cuestión es que las chicas, por la razón que sea, no se sienten útiles en el ámbito tecnológico. Por eso prefieren irse a la Medicina o a otras titulaciones también percibidas como difíciles pero donde aprecian claramente su valor respecto de la sociedad, su contribución inmediata. Y la ingeniería no lo perciben como inmediato. Cuando se lo explicas, te dicen “ah, yo quiero hacer eso”.

Núria Salán: «LAS MUJERES NO PERCIBEN LA INGENIERÍA COMO ALGO DE UTILIDAD INMEDIATA»

– Este segundo plano en el que se encuentra la mujer, ¿tiene que ver con su papel históricamente hablando?

Esto de históricamente es un poco curioso; de hecho, no es así. Durante la Guerra Civil, por ejemplo, los hombres se fueron al frente y las mujeres fueron las que se hicieron cargo de las fábricas. En Cataluña tenemos una historia muy bonita conocida popularmente como Del pintalabios a la bala. Cuenta que una empresa que fabricaba las vainas de los pintalabios llevó a cabo una una pequeña modificación del proceso que convirtió el envase de latón que enfundaba la barra en un hueco para poner un proyectil y un detonante.

Es decir, las mujeres fabricaban armamento y se sentían orgullosas porque estaban ayudado a sus hombres en el frente. Y cuando los hombres volvieron, retomaron su actividad de amas de casa. Una capacidad de adaptación que también ha sido pasada por alto.

Núria Salán: «Necesitamos que haya visibilidad de lo que han hecho las mujeres a lo largo de la historia»

– Entonces, ¿a qué se debe esta situación?
Motivos puede haber muchos. Hay uno muy importante: no hay un referente. Cuando somos pequeñitos y pensamos qué queremos hacer en la vida, nos fijamos en personas que nos han marcado. Es decir, si eres una niña de entre 10 y 12 años y en tu entorno no has tenido a nadie del ámbito de la ingeniería, difícilmente vas a considerarla como una opción posible.

Por eso, es muy importante que las chicas tengan modelos y referentes femeninos en el ámbito tecnológico. Necesitamos que haya visibilidad de lo que han hecho las mujeres a lo largo de la historia y de lo que están haciendo y harán. Por ejemplo, la WiFi fue inventada por una mujer. La usamos a diario pero nadie sabe su nombre. El GPS es otro caso. Sin embargo, a Hedy Lamarr se la conoce como actriz. Esto es lo que yo intento destacar en mi actividad en mi día a día.

En el caso de los niños, la cosa cambia un poco, sobre todo si has jugado a juegos como Black & Decker, de Mecano, o similares; porque han esperado de ti que fueras capaz de montar y desmontar una cosa de manera natural. Unos inputs poco frecuentes en las mujeres. El efecto reclamo en televisión –con series o similares- también ayuda cuando no se tiene una idea clara.

Núria Salán: «ES MUY IMPORTANTE TENER MODELOS Y REFERENTES ATRACTIVOS para sentir curiosidad»

– ¿Cómo lo haces tú? ¿Cómo logras despertar el interés?

Yo invito a colegios y les hago una encuesta cuando entran en la que les pregunto a los niños si les gusta la ingeniería y si están considerando estudiar alguna. Son pocas las chicas que responden afirmativamente. Durante ese día les doy una charla, les enseño el laboratorio, diseño prácticas adecuadas a su nivel para que vean que pueden hacerlas, y les cuento ejemplos que tienen utilidad. Y cuando acaban les vuelvo a hacer la encuesta. ¡Y han cambiado de opinión!

Por otra parte, el problema con los niños es que se hacen una idea poco realista, porque todos quieren ser mecánicos de Fórmula 1 y construir aviones. Además, las ingenierías se perciben como algo difícil, y la cultura del esfuerzo no es la que más se “lleva” ahora. Todos quieren ser ricos sin pegar chapa, y esto no puede ser.

– ¿Es algo que depende de la edad?
Sí, desde luego, lo que pasa es que cuando nosotros dibujamos nuestro mapa de opciones en la vida es sobre los doce años. Ahí es donde tú puedes influir más en la decisión de un niño.

Es cuando empiezas a pintar en tu mente casillas con posibles cosas que hacer en la vida: cocina, trabajo, viajes, marketing, enfermería, salud. Después te acabas quedando con lo que más te gusta o descartas. Pero si la ingeniería no es tu opción en ningún momento, no la puedes ni descartar.

Núria Salán: «SI LA INGENIERÍA NO ES TU OPCIÓN EN NINGÚN MOMENTO, NO LA PUEDES NI DESCARTAR»

– ¿Qué podemos hacer desde la escuela o desde casa? ¿Podemos ayudar entre todos de algún modo?
A colación de esto, colaboro con Pèndulum, una asociación científica que fomenta la difusión del conocimiento científico. Lo que hacemos es organizar picnics familiares los fines de semana. El último que llevamos a cabo fue uno llamado Autopsias tecnológicas, que cosiste en darle a los niños diferentes piezas que no funcionan (un juguete, una cafetera que no funciona, una plancha) junto con una caja de herramientas; y en decirles “desmóntalo y dime qué encuentras”.

Le dejas que investigue y que pregunte, y le explicas para qué sirve cada componente. Esto despierta curiosidad. Aunque luego vino una madre a quejarse de que su hija había llegado a casa y había empezado a desmontar todos sus juguetes. “Pues déjala”, les digo yo. Porque todos hemos aprendido así.

Núria Salán: «ES BÁSICO DESPERTAR LA CURIOSIDAD DE LOS NIÑOS, SIN FRENARLES»

Hay que dejar que cojan las herramientas de manera natural, dejar que nos ayuden en cuestiones como programar la televisión, llevarles a museos de ciencias y computación, sin frenarles ni encasillarles.

En las escuelas, por su parte, se suele dejar el contenido tecnológico para el final. Muchos profesores tampoco se sienten cómodos, y esto influye. Debe existir un programa realista y comprometido en los centros, y hay mucha pereza. Esto lo comparo mucho con cuando a mi hija le enseñaron a separar la basura para los contenedores de reciclaje, algo que acabaron trasladándonos a nosotros. Hay que hacer esto con la tecnología. Además, los niños saben interpretar las señales y son intuitivos, pero desconocen mucho contenido de base.

– ¿Qué contestas cuando te dicen que las chicas no tienen interés en la tecnología?
Que es cierto. No le interesa porque no ha percibido la utilidad de esa tecnología. En el momento en que las chicas perciben que pueden ser útiles, cambia el chip. No tienen interés por una falta de información o por una información incompleta.

El ejemplo más simple lo protagoniza la titulación de Informática, que anteriormente contaba con un 40% de mujeres. En un momento dado se cambió el nombre por el de Ingeniería Informática. El mismo edificio, profesorado, plan de estudios.. y la matrícula cayó del 40 al 23%. Hoy está entre un 8 y 10%.

– ¿En qué momento te convertiste en una defensora de la mujer en la tecnología? ¿Te ocurrió algo importante?
Hace muchos años me pidieron que formara parte del consejo de las mujeres de mi pueblo, y me apunté porque tengo una vocación de colaboración social. En un momento dado, una técnica municipal me dijo que cuando se repartían las carteras, la primera en asignarse era la de temas sociales, que contemplaba los temas de género, y que la que más costaba era la de industria y energía, que es donde está el dinero. Yo le dije que me atraía más esta última, pero me contestó que creía que me equivocaba. Eso quedó ahí.

Núria Salán: «DEFENDER UNA MAYOR INCLUSIÓN DE LA MUJER EN LA TECNOLOGÍA HA SIDO ALGO QUE HA SURGIDO DE FORMA NATURAL»

Poco después en mi escuela se realizó un congreso de Mujeres y Energía; y yo sí percibía que era parte de una minoría. Por ejemplo, alguien buscaba un experto en metales y me preguntaba “¿su jefe no está?” , porque no me consideraban a mí. Yo por entonces pensaba que era la edad. Incluso me regalaban corbatas. Luego con los años, y sobre todo cuando tuve hijos, noté que la gente me miraba con condescendencia. Y yo no había cambiado, seguía siendo la misma. A partir del congreso que te comentó empecé a contactar con gente y se me despertó la curiosidad. Empecé a colaborar de forma casual, y mira ahora. Cuando hablo con aquella técnica, nos reímos.

O sea, no me ha pasado nada, pero ahora veo los problemas. No obstante, algunos “detallitos” han hecho que de una persona beligerante naciera otra un poquito más puñetera. No sé en qué momento pasé de ser mujer a ser feminista, pero lo hice. Fue en algún momento y de forma natural.

– ¿A qué vas a destinar los 4.000 euros del premio?
Tenemos una exposición con diferentes paneles y contenido, buscando las historias de los modelos que te he comentado, nombres totalmente desconocidos. Hicimos uno con las pioneras, otras con las invisibles y otro con la que ahora están entre los 35 y 45, y luego la voz del futuro, es decir, cómo lo ven las mujeres que están cursando.

Núria Salán: «UNA DE LAS MEJORES COSAS DEL PREMIO de la fundación orange ES LA VISIBILIDAD QUE NOS proporciona»

Y claro, todo cuesta dinero. Y aunque soy una gran lianta y repartidora de galletas, me gustaría hacer otra copia impresa, traducirla al castellano, irme con la exposición de aquí a allá, ampliándola. Para tener una visión más general, por toda España. No quiero tener que pedir o llorar cuando tenga que imprimir un póster, o poder pagarle el desplazamiento a mis colaboradoras. Además, el premio te pone en la palestra, y te deja darte a conocer. Es el efecto bola de nieve.

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