Seres amortales, cerebros online, reprogramación genética... El futuro según los futurólogos

Seres amortales, cerebros online, reprogramación genética… Así ven el mañana tres futurólogos

Cuando muchos de nosotros oímos hablar sobre los futurólogos, ponemos los ojos en blanco y hacemos oídos sordos a lo que nos van a contar, porque nos esperamos una “trola” de las gordas. Pero eso es porque confundimos futurología (una disciplina) con astrología (una pseudociencia).

La futurología es una actividad seria de prospectiva futura que, partiendo del presente, trata de acertar el futuro con una base científica y lógica. Aunque suela ocurrir, no significa que vaya a acertar. Quizá acierten en esto, quizá no, os presentamos cómo ven el mundo del mañana estos tres futurólogos.

El futuro según Yuval Noah Harari

La mayoría de los futurólogos, y Yuval Noah Harari comenta esto en Homo Deus, admiten que su labor no es la de dar con el futuro correcto, sino plantear posibles futuros probables. ¿El objetivo? Por un lado, entendernos mejor a nosotros mismos y a nuestro presente. Por otro, ser capaces de anticipar posibles problemas futuros antes de que ocurran.

Por ejemplo, el informe de la eurodiputada Mady Delvaux sobre los derechos civiles relacionados con los robots no parte de la realidad de que vivamos rodeados de robots. Pero sí trata de adelantarse a un problema futuro muy probable: viviremos con robots, es un hecho, legislemos antes de que nos pille el toro.

Yuval planteó en Homo Deus muchas prospectivas relacionadas:

La muerte será un problema técnico a resolver

El cuerpo humano es una máquina (compleja, sí, pero una máquina), y «los humanos siempre mueren debido a algún fallo técnico». Como puede ser que el corazón deje de bombear sangre o que tengamos un virus.

Yuval plantea que, si nos anticipamos a un número importante de estos problemas técnicos, podremos convertirnos en seres amortales. No tendremos por qué morir, pero tampoco seremos inmortales (porque los accidentes ocurren).

Nos convertiremos en cíborgs

Convertirnos en cíborgs puede traer algún que otro problemilla. Por ejemplo, nuestras manos cíborg pueden estar dirigidas desde un lugar pero estar presentes en otro país (controladas vía Internet). Por tanto, las legislará una ley distinta a la del resto de nuestro cuerpo.

futurólogos nos convertiremos en cíborgs yuval

Un cíborg «podría existir en numerosos lugares al mismo tiempo», con las dificultades legales de que esto pase. Ya existe un mercado para sentidos más allá de los sentidos humanos, y Yuval insiste en que el siguiente gran mercado será uno en el que se vendan complementos y mejoras para nuestro cuerpo.

Crearemos un nuevo tipo de vida

Basada en otros elementos que no tienen por qué ser el carbono, y programable. La vida tal y como la conocemos es bastante endeble, mientras que nuestras máquinas suelen ser robustas (y poco delicadas). En el futuro es probable que consigamos un punto medio y creemos otro árbol de la vida completamente distinto al nuestro, con un ADN electrónico.

El humanismo desaparecerá

Este concepto es complicado de entender, y más de explicar en unas pocas líneas. Pero en esencia habla sobre cómo una civilización basada en el yo, en el egoísmo, la autosatisfacción y la libertad personal (tal y como la conocemos) tiene los días contados.

De hecho, ya estamos cambiando, y relegamos cada vez más nuestras decisiones personales a las inteligencias artificiales. Hoy día los buscadores de Internet no ofrecen información idéntica a todos los usuarios, sino que la personalizan; las redes sociales muestran perfiles que pueden gustarnos o que guardan relación con otros que seguimos; compramos en función de los productos recomendados para nosotros, etc.

El futuro según Michio Kaku

Michio Kaku, en su libro La física del futuro, habla de escenarios para el futuro cercano, 2030; mediados de siglo, 2030-2070, y el futuro lejano, 2070-2100. Dado que este libro habla expresamente sobre el futuro, incluye casi todos los puntos de Yuval.

Estudiarlos todos resulta imposible porque hay cientos, pero aquí algunos de los que más destacan:

Podremos simular la totalidad del cerebro humano

Ahora mismo esto es técnicamente posible pero económicamente inviable: a un coste energético desproporcionado usando millones de procesadores en paralelo.

Pero dado que el cerebro humano solo usa 20 vatios para pensar, el objetivo es reducir el consumo y crear simulados o personas simuladas. Según Dharmendra S. Modha, futurólogo y científico en el IBM Research, «no es solo que sea posible, es que resulta inevitable. Va a suceder».

futurólogos simular el cerebro humano simulados kaku

Esto plantea debates éticos y morales en base a los derechos y obligaciones de estas personas simuladas. ¿Es menos una persona que ha nacido dentro de un ordenador? ¿Puede un programa suplir a un ser humano? ¿Qué derechos tiene una persona simulada? ¿Cómo puede una entidad simulada defenderse de quien posee su universo? ¿Estarías dispuesto a vivir dentro de una simulación si es el único modo de estar con alguien?

No son cuestiones triviales, y es probable que sus respuestas polaricen la sociedad del mismo modo que hoy día pensamos en el aborto, la eutanasia o la investigación con células madre.

Controlaremos la materia con el pensamiento

Lejos de ser algo de ciencia ficción, ya se puede controlar miembros prostéticos pensando, así como el puntero del ratón, y otros objetos. Además, se está investigando el polvo inteligente o materia programable, un conjunto de millones de pequeños robots diminutos que seguirán nuestras instrucciones.

Nuestros edificios estarán hechos de esta materia, y podremos remodelar su interior tan solo con pensarlo: «Quiero una silla aquí», y el contorno de una silla brotará del suelo en función de un patrón. A los pocos minutos (o segundos) podremos sentarnos.

Según Kaku no hay mucha limitación a esto, y podremos crear ciudades de la nada.

Viviremos cientos o miles de años

Como Yuval, Kaku afirma que podremos realizar una reprogramación genética para vivir muchos más años. Además, podremos clonar órganos de repuesto, por lo que si fallan siempre podremos realizar un cambio por piezas más jóvenes y 100% compatibles.

Esto probablemente cause que los tabúes sociales relacionados con la edad dejen de existir. Cuando una persona de 145 años y una de 65 se enamoren, ambos tendrán el aspecto de jóvenes de 30 años. A nadie le parecerá raro.

Captaremos toda la luz de las estrellas

La idea original es de otro futurólogo y científico, Freeman Dyson, quien predijo en 1960 que una civilización lo suficientemente avanzada rodearía una estrella con paneles solares para capturar toda su energía.

Esfera de Dyson futurólogos

A esta esfera se la conoce como esfera de Dyson, y hay incluso quien busca vida extraterrestre tratando de dar con estas esferas que ocultan estrellas enteras. Kaku afirma que cuando seamos una civilización planetaria necesitaremos de estas técnicas para satisfacer nuestras necesidades energéticas. Claro que, para eso, tenemos que solucionar los problemas de la colonización.

El futuro según Ray Kurzweil

Podríamos decir que Ray Kurzweil está obsesionado con un único futuro: aquel en el que las inteligencias artificiales, los robots y los algoritmos gobiernen el mundo. Un mundo en el que los humanos tendrán que buscar nuevas actividades para trabajar. O incluso un futuro en el que no tengamos que trabajar en nada.

Yuval plantea esto bajo una perspectiva más dura: la mayoría de la humanidad será laboralmente prescindible. Las máquinas lo harán todo mucho mejor que nosotros, por lo que nuestro objetivo en la vida no debería incluir la autorrealización laboral (porque seremos inútiles y nada competitivos frente a las máquinas).

Estaremos conectados directamente a la nube

futurólogos estaremos conectados a la nube kurzweil

Ya en 1998, con su libro The Age of Spiritual Machines y en 2012 con How to Create a Mind, Kurzweil anticipó que los humanos viviríamos conectados a la nube hacia 2030. Aunque aclaró que lo haríamos vía nanorrobots, lo cierto es que en 2017 Elon Musk nos sorprendió a todos con su intención de conectar el cerebro humano a las máquinas con Neuralink.

Neuralink es una empresa que «desarrolla interfaces cerebro-máquina de amplio ancho de banda para conectar seres humanos y ordenadores». Sin duda un primer paso. Kurzweil no iba tan desencaminado.

Todo será imprimible

Ray Kurzweil también es un enamorado de la impresión 3D, y en varias ocasiones predijo que esta tecnología sería importante y que podríamos imprimir de todo. Tampoco se equivocaba en esto. Hoy día podemos imprimir desde plásticos a metales, comida, e incluso imprimir piel humana.

El universo pensará por sí mismo

Antes de seguir, mencionaremos que Kurzweil es director de ingeniería en Google. Es decir, no es ningún lunático, y sin embargo ha anticipado un futuro bastante loco en el que el universo usa la materia para pensar. Este futurólogo plantea que los ingentes pulsos de sistemas solares podrían llegar a alcanzar una consciencia galáctica, aunque esta sería lenta en términos humanos.

Cuando el universo piense por sí mismo

La singularidad llegará en 2045

La singularidad es un momento a partir del cual la inteligencia artificial alcanzará en su evolución acelerada el nivel humano. Y saltará casi de inmediato al siguiente. Obviamente desconocido.

En su libro The Singularity Is Near (2006) habla sobre cómo una explosión de inteligencia IA nos cogerá desprevenidos hagamos lo que hagamos. En un solo instante pasaremos de ser los seres más inteligentes del planeta a ser el equivalente a un mono listo, una rata destacable, una hormiga y luego… Luego nada. La IA autoevolucionará por sí misma y todo será impredecible.

Podemos plantear futuros probables en base a tecnologías modernas; futuros plausibles en base a tecnologías en desarrollo; o futuros inciertos en función de tecnologías todavía en el horizonte. Pero lo cierto es que el futuro es desconocido en muchos grados y predecible en otros.

Por ejemplo, sabemos que la tecnología seguirá cambiando nuestra vida, aunque es complicado anticipar el modo. Sin duda nos esperan unos años interesantes por delante, y lo más sorprendente no es que esté aún por ocurrir. Es que ninguno de los futurólogos lo ha imaginado todavía.

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