Todo lo que tienes que saber sobre la carga inalámbrica por inducción

Todo lo que tienes que saber sobre la carga inalámbrica por inducción

La carga inalámbrica es una forma cómoda, segura y efectiva de recargar dispositivos eléctricos, principalmente smartphones. A pesar de ello, sigue siendo algo exclusivo y su implementación, lejos de aumentar, cada vez parece más anecdótica respecto a otras opciones de carga. Por tanto, veamos cómo funciona la carga inalámbrica y por qué aún no ha llegado a suponer ese gran cambio que promueve su uso.

Carga inalámbrica: ¿cómo funciona?

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La carga inalámbrica no es ni más ni menos que un sistema de carga o transferencia de energía en el que no hace falta usar ningún tipo de cable. A través de unos campos electromagnéticos se logra transferir la energía de un dispositivo (base de carga) a otro (dispositivo receptor) de forma segura pero sobre todo cómoda.

Basado en el principio de resonancia magnética o IPT (transferencia de energía inductiva) se transmite una corriente eléctrica entre dos dispositivos mediante el uso de unas bobinas. Éstas inducen un campo electromagnético y, a través de él, la energía pasa. Un proceso que se puede resumir en:

  1. El cargador o base convierte la electricidad en corriente alterna de alta frecuencia.
  2. Esta corriente alterna o AC genera en la base un campo electromagnético con un radio de acción determinado.
  3. Cuando entra la bobina del smartphone o dispositivos receptor dentro de dicho campo. la energía se transfiere y la batería comienza a cargar.

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Así de sencillo, aunque hay más tecnología en todo el proceso, es como se lleva a cabo la carga inalámbrica. Una apuesta que lejos de tener un sólo camino ha generado diferentes opciones (estándares) que permiten esta carga sin cables.

Estándar PMA vs estándar Qi

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Dentro del mundo de la carga inalámbrica existen dos estándar que destacan por encima del resto, aunque haya varios más. Por un lado, el estándar Qi y, por otro, el PMA (Power Matters Alliance). Ambos se basan en la misma idea, pero la aplican con diferencias, lo que provoca ventajas y desventajas entre ellos.

Estándar PMA

  • Es menos eficiente pero ofrece superficies de carga mayores.
  • Permite cargar varios dispositivos a la vez.

Estándar Qi

  • Sistema de carga más eficiente que PMA.
  • Obliga a colocar con mayor exactitud el dispositivo sobre la zona de carga.

Entre ambas soluciones hay diferencias. Mientras el estándar Qi es más eficiente y permite cargar de forma más rápida, el estándar PMA no lo es tanto, pero sí tiene la ventaja de no necesitar colocar el terminal en un punto tan exacto.

Este detalle, el de la posición o colocación del dispositivo respecto a la carga, es importante, pues dota al estándar PMA de una mayor comodidad. Y es que con Qi si lo mueves unos pocos centímetros te quedas sin cargarlo.

De todos modos, el mayor problema entre estos dos estándares es que no son compatibles. No hay interoperabilidad entre un cargador diseñado usando PMA con un dispositivo basado en Qi. Por tanto, volvemos a uno de los grandes problemas de la tecnología: implementación condicionada por intereses.

Cada una de las empresas involucradas en el desarrollo de su tecnología para la carga inalámbrica apuesta y busca sus propios intereses. En principio, siempre convencida de que será la mejor solución. Algo que está bien, pues la competencia ayuda a mejorar más rápidamente cada opción, pero también frena la implementación.

Con varias alternativas de carga, los fabricantes dudan entre cuál implementar y el usuario, si en su momento adquirió productos basados en PMA se frustra al comprobar que su nuevo dispositivo usa el estándar Qi. Pues eso le obliga a “tirar” todas sus bases de carga y adquirir nuevas.

La carga rápida, otro duro golpe para los sistemas de carga inalámbricos

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De todos modos, más allá de la batalla entre estándares y su futura interoperabilidad, el principal enemigo de la carga inalámbrica ahora mismo es la carga rápida.

Hace un par de años se hacía hincapié en la opción de carga inalámbrica que incorporaban algunos terminales. Hoy eso dejó de ser interesante y es la carga rápida la que se destaca. Esto se debe a los propios hábitos de los usuarios y a la poca evolución que han sufrido las baterías.

Al no tener baterías más eficientes en términos de autonomía y viendo como el usuario cada vez demanda más para poder hacer más uso de su dispositivo (smartphones principalmente), los fabricantes han tenido que implementar un sistema de carga rápida. Gracias a este, se puede obtener un 30% o 40% de batería en sólo 15 o 20 minutos.

Si tenemos en cuenta el tiempo necesario para lograr ese 40% de autonomía con un sistema de carga tradicional, rápido o inalámbrico todo se ve claro. El usuario sacrifica comodidad en beneficio de celeridad. Lo que implica que el interés decaiga y dicha tecnología de carga por inducción se vea relegada a un segundo plano. A pesar de tener ventajas pues castiga menos la batería del smartphone.

El futuro de la carga inalámbrica

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Visto cómo funciona, qué condicionantes existen de cara a su implementación y otros aspectos, la pregunta sería cuál es el futuro de la carga inalámbrica. Pues bien, hasta que no se llegue a equiparar en rendimiento o acercarse lo máximo posible a las soluciones actuales, a pesar de seguir dependiendo de cargadores especiales y un cable que debamos conectar, los sistemas de carga inalámbrica serán algo sólo interesante para pequeños dispositivos.

Los wearables son en la actualidad los dispositivos que más partido pueden sacar de la carga inalámbrica. Los smartphones, por esa necesidad de tenerlos cargados lo antes posible, han dejado de ser objetivo claro para su integración, y dispositivos con batería de mayor tamaño como portátiles no ven que la carga inalámbrica sea solución por todo lo visto.

Por tanto, la carga inalámbrica, esa gran promesa que recibimos hace unos años, se ha quedado estancada. No en desarrollo, ojo, sigue habiendo noticias que indican cómo mejoran los tiempos o incluso el radio de acción. Por ejemplo, LG mostraba un sistema que permitiría cargar a una distancia de hasta 7 centímetros.

Sólo es cuestión de tiempo que la carga inalámbrica llegue de forma definitiva. O incluso la propia witricidad, energía eléctrica inalámbrica. Pero es otra historia, u otro post.