Las plantas huelen, escuchan… y tienen 15 sentidos que ni imaginamos

En un mundo en el que todas las especies están conectadas, las plantas reaccionan a cualquier estímulo, mostrando signos de inteligencia y comunicándose con las demás especies animales. Así es Pandora, el universo ficticio que James Cameron diseñó para Avatar. Pero, ¿y si Pandora estuviese más cerca de lo que creemos?

En la Tierra, las plantas escuchan, ven, saborean, huelen y tocan. No exactamente igual que lo hacemos nosotros los humanos, motivo por el cual hemos ignorado estos sentidos durante milenios. Y, sin embargo, las plantas podrían ser mucho más inteligentes y sensibles de lo que creemos. Así lo sostiene Stefano Mancuso, una autoridad en el mundo de la neurobiología vegetal y profesor de la Universidad de Florencia.

Las plantas, además, podrían tener hasta 15 sentidos añadidos a los cinco básicos animales. Las afirmaciones de Stefano Mancuso son cuestionadas por una parte de la comunidad científica. Pero también es cierto que demasiados científicos fueron rechazados en su época para acabar siendo después venerados en el futuro. ¿No es, acaso, la mayor virtud de la ciencia la de dudar de sí misma?

500 millones de años atrás

”Las plantas son estacionarias mientras los animales se mueven; las plantas son pasivas y los animales, agresivos; los animales, veloces, las plantas, lentas. Podríamos señalar docenas de diferencias, pero todas vienen a significar lo mismo: la vida ha evolucionado de forma muy distinta en el mundo vegetal y en el animal en los últimos 500 millones años”, señala Stefano Mancuso, en su libro Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal.

Básicamente, en esos últimos cinco millones de siglos, las plantas se centraron en generar su propio alimento gracias al Sol y la Tierra, mientras los animales (incluidos los humanos) decidimos alimentarnos de las propias plantas o de otros animales. Así, todos dependemos, aún a día de hoy, del trabajo incansable de las plantas.

Para cuando el Homo sapiens se dejó ver por el planeta, las plantas ya eran muy distintas de los animales. Así, nos costó mucho darnos cuenta de sus capacidades. Aunque, para ser justos, tampoco reparamos en las de los demás animales. Hace solamente un siglo, hablar de la inteligencia de un perro habría sido considerado un disparate. Pero vamos con los sentidos de las plantas.

brote de una planta

Las plantas ven

Las plantas no tienen ojos, eso está claro. Aun así, perciben la luz y otros estímulos visuales.  ”Las plantas pueden interceptar la luz, usarla y reconocer su cantidad y su calidad”, explica Mancuso. Es obvio, necesitan esta habilidad para sacarle el mayor partido a la energía solar.

Es más, la vista de las plantas controla su día a día, al menos el de la parte que no está enterrada. Así, en busca de más y mejor luz, las plantas se mueven, se retuercen y crecen rápidamente compitiendo unas con otras.

Pero, ¿cómo ven las plantas? A lo largo de su cuerpo, se encuentran repartidas una serie de moléculas fotorreceptoras que reconocen diferentes tipos de luz y longitudes de onda. Aunque estas moléculas se encuentran en mayor concentración en las hojas, están repartidas por toda la planta. Incluso aparecen en las raíces, aunque en este caso se usan para escapar de la luz.

Las plantas huelen

Como pasa con la vista, las plantas huelen con todo el cuerpo, ya que no tienen nariz. Y, sin embargo, huelen con una precisión que envidiarían los mejores sumilleres. Las plantas cuentan con miles de células receptoras a los compuestos orgánicos volátiles, también conocidos como olores.

El mundo vegetal utiliza estos compuestos químicos como su principal vía de comunicación con el mundo. A través de los olores, las plantas hablan entre ellas, con los insectos y con los demás animales. Sin embargo, todavía se sabe muy poco de este lenguaje. Existen olores que señalan peligro y olores que atraen a ciertos insectos o que repelen a los predadores.

Algunos olores son incluso compartidos por casi todas las plantas del planeta. Es el caso del metil jasmonato, una sustancia que las plantas generan en situaciones de estrés o enfermedad y que advierte al resto de la comunidad vegetal de un peligro inminente.

venus planta carnívora

Las plantas reconocen sabores

Si las plantas se alimentasen de jamón serrano, sabrían reconocer los mejores ibéricos. Pero no lo hacen, así que su paladar se ha especializado en identificar los químicos esenciales para su desarrollo.

“Las raíces prueban el suelo de forma constante, en busca de aperitivos como nitratos, fosfatos o potasio, los cuales pueden detectar con gran precisión aunque se encuentren en concentraciones muy bajas”, explica Stefano Mancuso en su libro. Además, algunas plantas han desarrollado un gusto especial por la carne.

Hace poco más de 250 años, se registró científicamente el primer espécimen de planta carnívora, la venus atrapamoscas. Sin embargo, durante décadas, se creyó que esta planta no cazaba, sino que cerraba sus hojas como parte de una respuesta refleja. Eso a pesar de que la venus digería el insecto antes de volver a abrirse.

Hoy, se conocen más de 600 especies de plantas carnívoras, incluso algunas que se alimentan de pequeños reptiles. Este comportamiento no tiene que ver con un gusto especial por la sangre, sino con encontrar una fuente alternativa de nitratos en hábitats en los que el suelo carece de ellos.

Las plantas tienen tacto

¿Las plantas tocan y reaccionan cuando son tocadas? Cualquiera que haya visto trepar una hiedra o reaccionar una mimosa al contacto con los humanos no lo pondría en duda. El tacto es un sentido presente en toda la comunidad vegetal y está, además, muy ligado a su capacidad auditiva.

A través de minúsculos órganos, llamados canales mecanosensitivos, presentes, sobre todo, en la ”piel” de la planta, los vegetales reaccionan al contacto de un cuerpo o de cualquier vibración. Con el tacto, además, las plantas han demostrado su inteligencia.

Volviendo al ejemplo de la mimosa, sus hojas se cierran cuando las tocamos. Esto no pasa cuando sopla el viento ni cuando llueve, solo cuando otro animal las toca. Además, si el contacto se produce de forma repetitiva sin peligro para la planta, al cabo de un tiempo la mimosa se acostumbra y deja de cerrarse. Aprende y se relaja.

El tacto también está presente en las raíces, donde las plantas lo utilizan para rodear y salvar obstáculos. O en las plantas trepadoras, que lo utilizan para encontrar los mejores lugares a los que agarrarse y alcanzar altura rápidamente sin perder mucha energía en el intento.

Las plantas escuchan

Una oreja a cada lado de la cabeza parece un mecanismo perfecto para escuchar, para sentir las ondas, las vibraciones, a través del aire. Pero, si lo tuyo es sentirlas a través de la tierra, no las necesitas. Así sienten los sonidos las plantas, al igual que algunos animales como las lombrices o las serpientes.

Para escuchar, las plantas utilizan los mismos canales mecanosensitivos que con el sentido del tacto, canales que reaccionan a las vibraciones. El sentido auditivo es quizá el que más se ha estudiado en las plantas, también con fines comerciales.

En el pueblo de Montalcino, en la Toscana italiana, existe una bodega que cuida sus viñedos con música de Mozart. Lo que empezó como un experimento con el laboratorio internacional de neurobiología vegetal (LINV, por sus siglas en inglés) y el reconocido fabricante de altavoces Bose, ha generado una pequeña revolución agrícola. Con Mozart, las viñas crecían mejor, sus racimos maduraban antes y sus uvas eran más ricas en sabor y color.

¿Cómo, por qué? Pues no se sabe mucho, solo que algunas frecuencias, sobre todo los bajos (entre 100 y 500 Hz), favorecen la germinación, el crecimiento y la salud de las raíces. Las altas, por el contrario, parecen tener un efecto inhibidor.

¿Y los otros 15 sentidos?

El olfato, el tacto, el gusto, el oído y el olfato son los cinco sentidos básicos. Muchos animales han desarrollado otras habilidades, como la capacidad de sentir los campos electromagnéticos de la Tierra. Las plantas no iban a ser menos. En el mundo vegetal se han descrito varios sentidos además de los cinco elementales.

Sin entrar en detalle (algunos se relacionan concretamente con la detección o la producción de agentes químicos), los sentidos “extra” de las plantas son los siguientes.

  • Sentir la humedad. A través de una especie de higrómetro natural, las plantas detectan la humedad e identifican fuentes de agua presentes a gran distancia.
  • Sentir la gravedad y los campos electromagnéticos, para, por ejemplo, saber hacia dónde tienen que crecer las raíces y hacia dónde los tallos.
  • Identificar más de una decena de químicos perjudiciales en el aire, la tierra y el agua.
  • Sentir las sustancias de las que se alimentan e identificar su concentración.
  • Sintetizar moléculas, energía y oxígeno. En lugar de solo consumir, como la mayoría de los animales, las plantas producen multitud de sustancias para ellas y para el resto del ecosistema.

A través de sus sentidos, las plantas muestran actitudes que calificaríamos de inteligentes, como ahorrar en tiempos de escasez, salvar obstáculos, coordinarse, reconocer a su familia o los miembros con los que comparten genes, etc. Las plantas buscan soluciones a sus problemas e intentan manejar su entorno a su voluntad. Las plantas, en definitiva, sienten y piensan. Y no porque nos cueste verlo o entenderlo significa que no lo hagan.

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