La labor de las mujeres a la hora de salvar a la industria tecnológica

¿Qué pueden hacer las mujeres para salvar la industria tecnológica mundial?

El sector de las nuevas tecnologías corre peligro de colapsar en Occidente por la falta de profesionales formados. Una de las soluciones a este problema, que ya pone en jaque a muchas empresas y proyectos, es atraer a las mujeres a las carreras técnicas. Al fin y al cabo, representan la mitad de la fuerza laboral, pero sólo ocupan un 20% de los puestos de trabajo tecnológicos.

No hay suficientes profesionales para atender las cada vez más complejas infraestructuras de datos, o para crear y mantener las aplicaciones o responder a las nuevas demandas de las empresas, como el Big Data o el análisis masivo de información, el Internet de las cosas o la ciberseguridad.

Un Millón de vacantes en el sector tic en europa

La paradoja del mercado laboral es hiriente. Y es que mientras que España o Europa tienen que lidiar con un paro estructural que deja en la cuneta a millones de personas, el sector informático se encuentra con una preocupante carestía de lo que ahora los expertos en recursos humanos llaman “talento”. Es decir, faltan programadores y técnicos que se dominen los viejos entornos de programación y también los nuevos lenguajes y requerimientos de Internet.

Según Cisco, una de las empresas que desde hace años ha puesto el grito en el cielo para llamar la atención sobre este desajuste, que pone en riesgo además muchos proyectos empresariales y contribuye a una inflación de los salarios, hoy en día hay casi un millón de vacantes en el sector TIC del viejo continente, y unas 85.000 en España. Según la firma especializada en colocación Michael Page, sólo en una ciudad como Barcelona se solicitan un millar de profesionales a la semana, y el número de candidatos que demandan trabajo en la capital catalana nunca llega a colmar estos números.

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Hay muchas razones que explican este desequilibrio. Faltan vocaciones porque las carreras técnicas no seducen lo suficiente. También hay quien echa la culpa al desprestigio crónico de la Formación Profesional, que podría ser una buena cantera de técnicos y personal de perfil bajo y mediano. Y, por último, están los que demandan una política a nivel nacional (y europeo) que apueste claramente por la digitalización de la economía y de las empresas.

Y es que en España, por ejemplo, nos jactamos de estar entre los países con mayor penetración de smartphones, y es verdad, pero también lo es que nuestras empresas distan mucho de ser punteras en la automatización de procesos, en llevar su informática a la nube o en aprovecharse del e-commerce para vender en todo el mundo.

Aulas demasiado varoniles

Sin embargo, hay quien cree que una buena vía para estimular la formación tecnológica sería involucrar de una vez por todas a las mujeres en las carreras técnicas. Tradicionalmente, las aulas de informática y de las llamadas carreras STEM (siglas en inglés de “ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas”) han sido terreno dominado por los varones.

En España, sólo el 18% del empleo tecnológico es desempeñado por mujeres, mientas que en Europa sube un poco la media, pero se queda en un exiguo 23%, según datos de la U-tad, centro universitario especializado en diseño digital. En enero de 2016, Eurostat, en línea con los datos anteriores, reveló que el 80% de los puestos de trabajo relacionados con las TIC en Europa son ocupados por hombres.

Mientras tanto, como recuerda Pilar López Frutos, responsable de Tecnología Académica en la U-tad, el 45% de toda la población activa de Europa son mujeres. Y en el mundo, un 39%. “Si la mitad de la masa de la que se va a nutrir el mercado laboral no se siente atraída por uno de los sectores con mayor número de ofertas de empleo, éste tendrá un problema a la hora de cubrir sus vacantes”, reflexiona López Frutos.

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“Creemos que la mujer tiene un papel crucial en la reducción de la brecha existente entre demanda y oferta de empleos TIC y una de las primeras acciones a realizar es animar a las chicas a estudiar formación STEM”, señalaba hace poco en un encuentro dedicado a este tema Benigno Lacort, director general de la patronal Ametic, entidad que ejerce, desde el 2010, como punto nacional de contacto de la campaña e-Skills for Jobs, iniciativa de la UE para extender las habilidades tecnológicas entre jóvenes y desempleados.

Eliminando estereotipos desde la infancia

La cuestión es cómo promover este giro y que las mujeres acaben inundando las aulas de informática o ingeniería. Para Pilar López Frutos, hay que empezar desde las primeras etapas formativas. “Desde hace unos años y en países como Francia, Alemania, Estonia, Reino Unido, la enseñanza de Programación se está llevando a cabo en la escuela primaria e incluso infantil de forma oficial. Existen evidencias de que el aprendizaje de la Programación a estas edades elimina los estereotipos de género y acerca a todos sin condición de sexo al mundo de la programación y a las carreras técnicas”, asegura.  

En España vamos por detrás: la asignatura de Programación se empezó a implantar en el curso escolar 2015-2016, pero dicha implantación se está llevando a cabo a nivel de la ESO, lo que es un gran avance, pero es insuficiente, puesto que a esas edades los jóvenes ya se han decantado por una carrera u otra.

Beatriz Recio, directora de la red de mujeres directivas Womantalent.com, que promueve el avance de la mujer en los entornos profesionales, coincide en que hay que atacar el problema en las edades tempranas porque “hay un momento en la vida de las niñas en el que los roles preestablecidos y los prejuicios las llevan a creer que no serán buenas en esas especialidades”. Y recuerda que a nivel mundial hay todo un movimiento para cambiar esa percepción y desde 2011 se celebra el Día Mundial de las Niñas en las TIC, auspiciado por la ONU.

En todo caso, Recio no cree que la escasez de trabajadores cualificados en el campo de la tecnología tenga que ver con el sexo. Y hace una reflexión que cuestiona al sector educativo en su conjunto: “El problema debe resolverse evolucionando y creando carreras acordes con el mundo actual y futuro, lo que crea un verdadero dilema en el mundo universitario, donde las Humanidades parecen caer definitivamente en el olvido, algo a fin de cuentas aberrante, y las carreras técnicas o científicas deben desarrollarse a gran velocidad. Estamos ante todo un reto. Se habla del fin de la enseñanza universitaria como la conocemos”.

ninos-con-tabletsPor otra parte, Recio admite que el cerebro femenino es diferente del masculino, y que el área del lenguaje es más sobresaliente en la mujer, mientras que el cálculo matemático en cambio lo está más en el hombre. Sin embargo, “esa tendencia no quiere decir que una mujer no pueda ser una destacada matemática o que el hombre no pueda hablar seis idiomas”, proclama. De hecho, por los últimos avances en neurociencia hoy sabemos que todos tenemos un cerebro masculino y femenino a la vez, con capacidad para, en cada caso particular, desarrollar más o menos distintas capacidades, recuerda la responsable de Womantalent.

Para superar las diferencias, Pilar López Frutos, de la U-tad, anima a las familias a valorar la importancia que en el mundo actual tiene la formación tecnológica. Y es que, en su opinión, “vivimos en un mundo gobernado por sistemas informáticos en el que la programación está en todas partes, y perder el miedo a lo que nos rodea y formar parte de ello es vital”. Para Beatriz Recio, no se trata ya sólo de que haya mujeres profesionales con formación tecnológica o ingenieril, sino que cualquier profesional de a pie, de cualquier edad y en cualquier nivel de carrera, maneje perfectamente ciertas herramientas tecnológicas de una manera muy profesional. “Creo que esta necesidad hará que al fin se pierda el miedo a las nuevas tecnologías y logrará un acercamiento más natural a las mismas”, apostilla Recio.

Desmontando al friki misántropo

Desgraciadamente, la informática se sigue asociando a la figura del friki solitario que se pasa las horas programando delante de su pantalla, y ese es un plan de vida que para muchas niñas y mujeres, más sociables, no es nada interesante. Pero la historia del friki es sólo un cliché. “Yo estudie Ingeniería informática y tenía muchos compañeros que no cumplían esos estereotipos”, recuerda Pilar López Frutos.

Además, la responsable de tecnología en la U-tad dice que la oferta de carreras tecnológicas cada vez es más amplia y no implica embarcarse en pesados itinerarios académicos. “Si un joven quiere dedicarse a programar videojuegos ya no tiene por qué estudiar ingeniería informática, sino que ahora puede estudiar los nuevos grados de desarrollo de videojuegos. Las carreras universitarias se han especializado mucho más para que los alumnos se puedan sentir más a gusto a la hora de elegir”.

Por su parte, Beatriz Recio también desmonta la idea del friki misántropo. “Seas informático profesional o no, pasas gran parte de tu vida en la red. Pasar hoy un sinnúmero de horas delante de una pantalla no es nada extraño. Y para muchos, esta sociedad de la conversación, al revés, proporciona nuevas formas de comunicarse y vivir. Por tanto, la mujer encuentra en este mundo virtual enormes posibilidades de desarrollo. Se puede ser más sociable que nunca gracias a las tecnologías”. En fin, que, a pesar de los lugares comunes, el mundo de la tecnología podría al fin atraer la atención de las mujeres y colmar sus aspiraciones. Más nos vale.

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