La cabina telefónica ha muerto: ¡Viva la cabina! - Nobbot

La cabina telefónica ha muerto: ¡Viva la cabina!

Los que pertenecemos a la generación “yo fui a EGB” y aún recordamos con estupor el mítico mediometraje de Antonio Mercero, no podemos evitar cierta sensación de melancolía al constatar la agonía de las cabinas telefónicas. Se nos mueren, y así lo ha confirmado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en un informe reciente en el que aconseja al Ministerio de Industria, Energía y Turismo que revise la conveniencia de mantener la cabinas dentro de las obligaciones del servicio universal de las telecomunicaciones.

Y es que ya apenas sobreviven unas 20.000 de las más 100.000 que quedaban en el año 2000, con una caída interanual del 40% en los últimos 3 años. En este gráfico de la CNMC, se puede ver la evolución en el número de cabinas telefónicas hasta 2014. En 2016 ya todo es muerte y destrucción.

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Pero no nos dejemos invadir por la bajona, pues ya se sabe que a rey muerto, rey puesto y que a quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija (esto no tiene nada que ver, pero ha salido así). El caso es que no faltan ideas para revitalizar ese viejo cubículo que fue testigo mudo de nuestro amor por Carolina, la niña de octavo de EGB que nos rompió el corazón por primera vez.

Cabinas bailongas

Los berlineses, siempre tan aficionados al bailoteo, han reciclado una cabina telefónica para convertirla en “Teledisko”, la discoteca más pequeña del mundo. Sólo tienes que meter unas monedas para disfrutar en compañía (poca, por limitaciones evidentes de espacio), de tu canción favorita. Es cierto que las posibilidades de baile son limitadas, pero este es tu sitio ideal si eres de los que cree que no hay danza mejor que acordarse en la barra del club, meciendo un vaso en una mano mientras mueves ligeramente uno de tus pies.

cabina3Menos atraídos por el ritmo, los artistas Benedetto Bufalino y Benoit Deseille prefirieron transformar estas humildes cajas de acero en peceras, en una instalación artística que fue muy popular durante su gira por Europa.

cabina4Una obsesión por peces y cabinas compartida en el País del sol naciente por el colectivo de artistas Kingyobu (“club de la carpa dorada”) que también reconvirtieron las cabinas telefónicas en peceras públicas.

cabina5Y es que la relación entre las cabinas telefónicas y el arte viene de lejos y es bastante fructífera. Sirva como ejemplos la escultura “Out of Order “que el autor escocés David Mach instaló en 1989 en el londinense barrio de Kingston.

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Años antes, en concreto en 1967, uno de los grandes maestros del hiperrealismo norteamericano, Richard Estes, pintó sus  “Cabinas telefónicas”. Esta obra se puede contemplar en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid formando parte de un tríptico del artista que se completa con las obras Nedick’s, 1970 y People’s Flowers, 1971.

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En el ámbito del uso artístico de las cabinas, hay que destacar también el proyecto Call Parade que convocó hace años a 100 artistas y les entregó 100 cabinas de teléfono de las calles de Sao Paulo, dándoles  libertad para transformarlas a su antojo. La iniciativa se tradujo en imágenes tan impactantes como la de la “cabina-cerebro” que acompaña estas líneas.

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Más recientemente, el movimiento  Esto es una Biblio ha tratado de aprovechar cabinas abandonadas para transformarlas en bibliotecas, con éxito escaso, todo hay que decirlo. De todas formas han generado algunas bellas imágenes que podéis ver en Twitter con el hashtag #estoesunabiblio.

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En fin, terminamos este breve repaso a algunos usos alternativos de las agonizantes cabinas con un café. Los ingleses, siempre tan prácticos, han sido los creadores de Red Box Coffee,  que invita a los emprendedores al “Thinking Outside The Box” para meterles en “la box” y allí vender, cafés, helados o bollería.

Brindemos pues, aunque sea con un capuccino, por la memoria de estos cubículos que, durante tantos años, fueron nuestra conexión con el mundo.