Cómo controlar tu bandeja de entrada y que ella no te controle a ti

Sanebox: todos los trucos para controlar tu bandeja de entrada y que ella no te controle a ti

sanebox

El control del correo hace mucho tiempo que dejó de ser una pesadilla, o al menos no una pesadilla obligatoria con la que tener que tragar sí o sí. Hay multitud de herramientas volando por la red de las que podremos aprovecharnos. Hoy, nos detenemos en una, precisamente, en una de las más afamadas: SaneBox.

La principal baza de SaneBox es ofrecernos un asistente personal automatizado, un sistema que nos permite acceder a un mejor control del correo sin que nosotros tengamos que rompernos demasiado los cuernos, solo asimilando las distintas opciones que nos ofrece e intentando sacarles el máximo partido.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que todo esto no llega por un servicio que se mantiene de la publicidad o el uso de nuestras cuentas. Se trata de un servicio de pago en el que, como dicta su política, si no estás pagando por el producto, entonces tú eres el producto, y lo que buscan es que los usuarios se sientan como un cliente, nada más.

A la prueba gratuita de dos semanas le seguirá una cuota de 7 dólares al mes, aunque también ofrecen una versión a precio reducido en la que pagamos dos años por adelantado para acceder a una cuota de 4 dólares al mes. No parece un gran desembolso si nos soluciona problemas, así que vamos a comprobar qué es lo que SaneBox puede hacer por nosotros.

¿Qué es SaneBox?

SaneBox es un sistema que funciona con cualquier tipo de correo, ya sea Gmail, Yahoo!, Outlook… si hablamos de correo Web, podemos utilizarlo. Solo las cuentas POP no tienen soporte para este sistema, así que es cuestión de probar.

A partir de ahí, lo que hará el sistema es utilizar su propio algoritmo para darnos un sistema de filtrado más efectivo. No busca dentro de los correos, solo se limita a entender nuestro uso del mail y, en base a eso y a las cabeceras, organiza nuestra lista.

Lo primero que nos encontramos es que ha creado una carpeta secundaria en nuestro correo llamada SaneLater, en la que se incluyen todos aquellos correos de cuentas a las que nunca hemos dado respuesta. Ahí caerán promociones, listas de correo que no utilizamos o nuevos correos, así que durante los primeros días hay que estar atento para comprobar que nada que necesitemos acaba ahí por error.

La idea es que, a partir de ese punto, seamos nosotros los que nos encargamos de filtrar aún más los correos con nuevas carpetas y que el sistema se encargue de archivarlos allá donde toque. Crear un agujero negro al que vayan a parar todas las promociones y newsletter que deberían pasar automáticamente a la basura, o una en la que se guarden las noticias que recibimos, u otra que se encargue de recordarnos qué correos no han sido respondidos y merecen un seguimiento constante.

¿Qué más puede ofrecer SaneBox?

No solo eso, SaneBox propone algo más que el filtrado de mensajes y lo hace, por ejemplo, rebuscando en nuestra carpeta de Spam correos que no deberían ir ahí, eliminar las notificaciones de correos menos importantes o incluso automatizar que los archivos adjuntos de algunos de nuestros contactos se descarguen automáticamente y se envíen a nuestra cuenta de Dropbox.

Todo está enfocado a que pasemos el menor tiempo posible controlando nuestro correo y que nuestra bandeja de entrada incluya solo aquello en lo que realmente tenemos que poner toda nuestra atención. Lo hace, además, a un nivel en el que es fácil perderse si somos nosotros los que intentamos filtrar todo lo que llega y consigue que nos olvidemos del proceso de categorizar todos los correos de nuevas direcciones que tarde o temprano acaban llegando.

Es, sin embargo, una herramienta que solo podrán valorar aquellos que pasen una gran cantidad de tiempo pegados a su correo, ya que es ahí donde realmente marca la diferencia por mucho que se venda como un sistema válido para cualquier tipo de usuario.

Requiere, además, algo de amor y paciencia al principio para hacerte con el control de la situación, crear los filtros adecuados y monitorizar durante algunos días que todo está saliendo como lo esperabas. No hay dudas sobre su funcionamiento, eso sí, y pese a la neura de estar controlando que nada se descoloque, todo acaba funcionando como debería.

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