Estudiantes de diseño transforman sillas de oficina en mochilas - Nobbot

Estudiantes de diseño transforman sillas de oficina en mochilas

Un proyecto desarrollado por estudiantes de diseño de la Universidad de Birmingham puede dar una nueva vida, más saludable, a las viejas sillas de oficina, transformándolas en resistentes mochilas o alforjas para la bicicleta.  El proyecto se llama Rest y ha sido galardonado con el premio Stepping Stone en el RSA Student Designs Award, después de que un panel de jueces elogiara la innovación de la propuesta y la variedad de usos que ofrece.

810.000 sillas de oficina al año

La idea es simple pero hay que llegar a ella: se trata de reutilizar  los respaldos de sillas desechadas de oficina para fabricar bolsas duraderas, impermeables y a prueba de impactos. Estas bolsas se pueden transformar en mochilas o alforjas para la bicicleta. Se calcula que más de 810.000 sillas de oficina se arrojan a la basura cada año en el Reino Unido y Rest puede ser una solución sostenible para tal cantidad de residuos.

El joven Thomas Howell-Jones, que protagoniza esta invención, desmontó varias sillas y llegó a la conclusión de que los respaldos podrían ser utilizados como un elemento de protección para bolsas de diferentes formas y tamaños.

Howell-Jones explica que “caer en la cuenta de que era posible fabricar una mochila con residuos de silla de oficina fue el punto de inflexión para el proyecto. Esto me permitió continuar la investigación y fabricar una bolsa resistente a los impactos e impermeable”. Thomas ahora se planea estudiar otros materiales de desecho para transformarlos en productos de uso diario, tales como tubos de bicicleta.

zapatillas ecológicas

Cada día que pasa, parece más claro que el planeta necesita de propuestas que contribuyan a reciclar los deshechos que están haciendo de nuestro mundo un lugar menos habitable. En nobbot ya contamos como, por ejemplo, los fabricantes de zapatillas deportivas han lanzado interesantes iniciativas para recuperar para el cirtuito productivo la basura oceánica.

Y es que, si echamos un vistazo a las cifras, sí que dan ganas de correr: el UNEP (Programa Ambiental de las Naciones Unidas) en 2006 estimó que por cada milla cuadrada del océano Pacífico había 46.000 piezas de plástico y el 5 Gyres Institute de Los Ángeles ha calculado que en las aguas del planeta flotan actualmente un mínimo de 5,25 billones de partículas de materiales plásticos. Según un informe de Davos, las aguas del planeta contendrían más plásticos que peces en términos de peso en 2050.

La plasmación más espectacular de este problema es la llamada “isla de la basura” que, situada en el océano Pacífico, ocupa una superficie de entre unos 700.000  kilómetros cuadrados, albergando millones de toneladas de basura, procedente tanto de tierra firme como de la cubierta de los barcos que navegan por la zona.

El primer fabricante en dar el pistoletazo de salida en esta carrera por fabricar calzado deportivo ecológico fue Adidas cuando, hace dos años, presentó sus zapatillas creadas con basura oceánica y redes de pesca ilegales para cuya fabricación cuenta con la ayuda de organizaciones ambientales como Parley for the Oceans y Sea Shepherd.

En Nobbot | Quiero ser runner y correr con zapatillas ecológicas hechas de algas tóxicas o basura oceánica