Enganchados a las portadas The New Yorker - Nobbot

Enganchados a las portadas The New Yorker

Lo confesamos, aquí en Nobbot somos adictos. Lo malo es que no hay ningún grupo de apoyo para los que estamos enganchados a las portadas de The New Yorker, el prestigioso y casi centenario semanario estadounidense que, número a número, nos deleita con bellas ilustraciones que no dejan indiferente a nadie.

Un tema recurrente en muchas de estas seductoras cubiertas es, cómo no, el de la tecnología y las telecomunicaciones. Ya como una puerta abierta a un mundo fascinante y lleno de posibilidades, ya desde el escepticismo que inspira la a veces difícil convivencia entre lo digital y lo humano.

Un reciente ejemplo del primer caso fue, en mayo, esta sorprendente creación del artista Christoph Niemann, que nos embelesaba en la portada y la contraportada de la edición dedicada a la innovación, con la aparentemente simple imagen de una joven neoyorkina, que, cual reivindicativa estatua de la libertad, salta al vagón del metro mientras alza su café y sujeta la imprescindible tablet que le permitirá hacer más corto ese trayecto en el suburbano.

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“Aparentemente simple” porque, gracias a la magia de la AR o Realidad Aumentada, a un smartphone o tablet y a la app uncovr –desarrollada especialmente para este proyecto-, estos sencillos trazos en negro y amarillo cobran vida y nos permiten viajar a lomos del metropolitano y sobrevolar y rodear los rascacielos de la Gran Manzana. Y no sólo eso, también podemos interactuar con la publicidad del patrocinador, Qualcomm, incrustada en las cubiertas de la publicación.

Pero éste no es el único número que la prestigiosa revista internacional ha dedicado a la nueva sociedad digital y a los dispositivos que nos permiten interactuar con ella. Curiosos como somos, nos ha picado el gusanillo y nos hemos puesto a googlear -¿ha admitido ya la RAE este “palabro”?- para buscar en sus portadas las huellas de smartphones y tablets, obteniendo los resultados que incluimos a continuación, simplemente porque nos gustan. Si a vosotros os gustan otros, no dudéis en sugerirlos..

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Empezamos con esta evocadora cubierta de Carter Goodrich, una de las nueve creadas para el número de su 90 aniversario basándose todas ellas en el ya mítico dandy Eustace Tilley que presta su imagen a la revista. Este jovenzuelo con riesgo de escoliosis por esa forma en la que se abstrae del resto del mundo, sumergido como está en su móvil, nos inspira un cierto sentimiento agridulce por la belleza de la imagen y la clara referencia a la pérdida de contacto con nuestro entorno más inmediato debido a la hipnótica atracción que ejercen en nosotros las ya onmipresentes pantallas. Y si no, que se lo digan a la cantante Adele, que un reciente concierto en Venora increpó a una fan que, equipada incluso con un trípode, prefería dedicarse a grabar con su cámara en vez de disfrutar de la actuación en vivo de la cantante británica.

Esta reflexión no es nueva para The New Yorker, que, como podemos ver en ésta de Harry Bliss de 1998, nos viene llamando la atención desde hace muchos años sobre la importancia de disfrutar de las ventajas de la tecnología sin por ello dejar de lado el resto de nuestra vida.

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Seguro que el resto de la selección es incompleto pero todas las portadas que incluimos nos entusiasman por distintos motivos, ya sea por su belleza, su sentido del humor o los interrogantes que se plantean sobre el uso de la tecnología que nos debería unir y, a veces, nos separa.

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No sé a vosotros, pero a nosotros tan espléndido catálogo nos ha despertado el apetito de hacernos con un buen smartphone para ilustrar su pantalla con cualquiera de estas imágenes o con muchas otras. Nos vamos de tiendas.