Qué es lo que convierte a estos cinco libros en textos malditos

La verdad es que mola decir “libros malditos”. Nuestra curiosidad se despierta como un resorte y nuestra imaginación comienza a dar vueltas rápidamente. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? A lo largo de la historia, una serie de libros han vivido rodeados de unas circunstancias tan especiales y particulares, han tenido un desarrollo tan fascinante y han estado envueltos de tanto misterio que muchos no han dudado en considerarlos libros malditos. Hoy, os presentamos algunos de los más famosos.

‘El manuscrito Voynich’

El primero en la lista de libros malditos no podía ser otro que ‘El manuscrito Voynich‘, un texto increíble al que rodean multitud de leyendas. Seguro que cuando erais niños jugasteis a inventar un idioma nuevo, un lenguaje que tal vez sólo conocíais vosotros y algún amigo especial. Pues bien, así sucede con este increíble manuscrito, que está escrito en una lengua que, a día de hoy, representa uno de los misterios más poderosos de la criptografía, pues no ha podido ser traducido. Así, ‘El manuscrito Voynich’ es una obra de la que no sabemos ni quién la escribió ni qué cuenta en sus 240 páginas de pergamino.

A las deliberaciones de algunos que consideran que podría tratarse simplemente de una broma, un fake, tenemos la prueba del carbono 14 que se le practicó hace unos años, y que determinó que fue escrito en el siglo XV. Además, responde a la ley de Zipf, que dice que todas las lenguas humanas siguen un patrón: en un texto extenso, la palabra más usada aparece el doble de veces que la segunda más empleada; el triple de veces que la tercera palabra más usada… Y así sucesivamente. Por lo que se considera que el idioma del manuscrito es una lengua real, sólo que no se sabe cuál es. Se la conoce como voynichés, en honor a Wilfrid Voynich, el hombre que adquirió el manuscrito en 1912 y que hizo pública su existencia, dando origen a su fascinante misterio. Por si fuera poco, al libro acompañan unas ilustraciones que, si bien no desvelan su origen, sirven divinamente para acrecentar su leyenda.

‘Libro de Toth’

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Otro de los considerados libros malditos es el ‘Libro de Toth‘, un relato que pertenece al Antiguo Egipto y que la leyenda dice que fue escrito por el mismo dios Toth, el señor de la escritura y el conocimiento. Se cree que su creación data del siglo II aunque para nosotros no fue descubierto hasta el siglo XVII, a través de varios papiros. De hecho, la versión que tenemos en la actualidad es, en realidad, una estructura en la que diversos fragmentos han sido unidos en yuxtaposición; pero no se sabe a ciencia cierta cuántos escritos pudieron pertenecer a este relato, aunque se calcula que más de 20.000.

Lo que nos cuenta se basa en la creencia de que el dios Toth había escrito el libro para recopilar todo el saber de los dioses (que aunaban disciplinas como la medicina o la filosofía). Su lectura sería capaz de conferir poderes como la resurrección de los muertos, la interpretación de la lengua de los animales o el dominio sobre la tierra y los océanos. Y, ¿por qué está en la lista de libros malditos? Pues, básicamente, porque se cree que cualquiera que lo lea morirá en extrañas circunstancias.

‘El Necronomicón’

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Otro de los imprescindibles en todas las listas de libros malditos es el ‘El Necronomicón‘, que hemos visto además en numerosas películas, series o novelas. Lo más curioso es que este libro no existe, sino que es una ficción de H. Lovecraft, pero el autor consiguió desarrollar una leyenda tan suculenta y fascinante a su alrededor, que incluso muchos han dudado de que Lovecraft lo inventara, y han pensado que una obra así existió realmente. Según lo que nos cuenta Lovecraft, ‘El Necronomicón’ fue redactado en el 730 D.C. por el poeta “loco” Abdul Alhazred.

Alhazred habría escrito este libro de las leyes de los muertos, cuyo nombre original sería ‘Al Azif’, tras su retiro en el desierto de Arabia, en el que habría vivido durante diez años, vagando atormentado por las visiones que allí presenció, pues el lugar habría estado habitado por demonios. Lovecraft nos previene sobre la lectura de ‘El Necronomicón‘. Si lo leemos, podemos tener pesadillas, sufrir alucinaciones y, en última instancia, volvernos locos. Sus páginas estarían llenas de ritos e invocaciones oscuras, que conectan con seres del inframundo y con un extraño culto. Se divide en cuatro partes: sobre los primigenios, sobre lo que sucedió en el año de la muerte, sobre la magia y sobre el Libro del Destino.

‘De la masticación de los muertos en sus tumbas’

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Con este título, no es difícil imaginar por qué se considera a este relato como uno de los grandes libros malditos de la historia. Su autor es Michaël Ranft y data de 1725. Es una obra sobre necrofagia y vampirismo y parte de una premisa que hoy en día aún asusta al hombre “civilizado”: los muertos no descansan en paz en sus tumbas, más bien al contrario, la muerte da a ese ser un hambre irrefrenable, hambre que sólo calma la carne de otro ser humano.

La obra trata de explicar las mutilaciones encontradas en cadáveres, mutilaciones que algunos veían como obra del demonio, pero que Ranft identifica con las criaturas en las que nos convertimos una vez que nos llega la muerte. Cita ejemplos “reales” como el de un matrimonio que habría sido enterrado junto y que se habría devorado el uno al otro. Y se centra, sobre todo, en la figura de Peter Plogojowitz. Este húngaro se habría hecho famoso por levantarse de manera habitual de su tumba y matar a los habitantes del lugar. Se sabe que, realmente, existió un asesino en la época, pero la creencia vampírica convirtió en sicosis lo que habría sido una preocupación normal por un criminal. Algo que resulta muy curioso de este libro es cómo, a pesar de hablar de seres de ultratumba, Ranft emplea un lenguaje que se aleja del misticismo y la leyenda. Por el contrario, pretende ser totalmente racional en su disertación.

‘Codex Gigas’

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El Código de Satanás‘, para los que no sepan latín. Se trata de un manuscrito medieval cuyo autor sería el monje Herman el Recluso, quien lo habría escrito en el siglo XIII en un monasterio de la actual República Checa. En su momento, resultó también abrumador por su imponente tamaño: pesa 75 kilos y es uno de los libros más grandes del mundo con casi 90 centímetros de altura y 50 de ancho. En realidad, su contenido no tiene nada que ver con el diablo, sino con una colección de saberes que sorprenden por la época en que fue escrito: la Biblia, la crónica Checa, tratados medicinales, hechizos mágicos, las obras del historiador Flavio Josefo, las Etimologías de San Isidoro… serían algunas de las piezas que lo componen.

La leyenda dice que el monje (pues Herman sería un apócope de “hermano”) cometió un crimen por el que fue condenado a ser emparedado vivo. Para pagar su pena, propuso escribir una obra excelsa, que contuviese todo el conocimiento del mundo, en una sola noche. Pero como el trabajo era demasiado para un solo hombre, el monje habría pedido ayuda al demonio, al que habría vendido su alma, de ahí su nombre.

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