¿Acabarán los chatbots con las apps del móvil?

¿Llegará un momento en que las apps que con tanta avidez nos descargamos en el móvil o la tableta, muchas veces de forma gratuita, se conviertan en una cosa del pasado?

Hoy cuesta creerlo, pero hay quien empieza a decir que esos programitas que pueblan la estrecha pantalla del smartphone tienen los días contados, aunque no sepan decirnos cuánto les quedan. En todo caso, parece que el paso a mejor vida de esa industria que gira básicamente en torno al App Store de Apple o al Google Play no es inminente.

APPS (TODAVÍA) PARA RATO

Los números al día de hoy no dejan lugar a dudas de que estamos todavía ante un concepto muy en boga. Y es que entre las dos grandes tiendas de Apple y Google hay activas unos seis millones de aplicaciones. Eso ha sido posible gracias al trabajo de  decenas de miles de empresas desarrolladoras de todo el mundo, y de millones de profesionales.

El boom ha sido rápido, puesto que a principios de 2008 Steve Jobs presentaba el App Store con unos pocos cientos de programitas a disposición de los usuarios del iPhone, un dispositivo que por aquellas fechas solo tenía meses de vida.

En este tiempo, en menos de una década, se calcula que las apps de la tienda de Apple se han descargado más de 140.000 millones de veces. En términos monetarios, el negocio ha sido muy suculento para los creadores de las apps y, por supuesto, para la propia Apple, que cobra un 30% de comisión a los creadores. Así, desde 2008, la tienda ha generado 70.000 millones de dólares en ingresos.

Según el App Annie´s Market Forecast, solo en 2021, el App Store generará 60.000 millones de dólares, mientras que 42.000 millones saldrán de Google Play. Ese año, el negocio de las aplicaciones a nivel mundial moverá un total de 139.000 millones de dólares, más de lo que hoy facturan dos gigantes como Google y Facebook de forma combinada, o un poco menos que el PIB anual de un país como Portugal.

LOS NUBARRONES A LOS QUE SE ENFRENTAN LAS APPS

Las cifras marean, pero también hay nubarrones en el horizonte. El primero es que el mercado de smartphones está saturado en los países avanzados. Casi todos tenemos móviles y, además, lo tenemos llenos de apps que en muchos casos no usamos nunca. Seguirá habiendo apps imprescindibles, pero al mismo tiempo muchas empezarán a ser irrelevantes.

Además, está el fenómeno de las aplicaciones zombies, esas que nunca llegan a estar alto en los rankings de las tiendas y por lo tanto quedan sepultadas sin que el usuario llegue realmente a saber de ellas. Hay informes que dicen que en el App Store, el 90% de las apps pueden ser consideradas zombies.

Pero ¿cuál es la principal amenaza para el universo de las apps? Hace dos años, Satya Nadella, el CEO de Microsoft, dijo que “los bots son las nuevas apps”. En parte, las palabras de Nadella eran la huida hacia adelante de una compañía que nunca supo jugar sus cartas en el mundo de la telefonía móvil. Sólo hay que recordar la nefasta gestión que hizo la compañía de Windows de la compra de Nokia, o el hecho de que Windows Phone nunca pudiera competir con Apple y Google precisamente por carecer de una buena tienda de aplicaciones.

En todo caso, con el paso del tiempo, las palabras defensivas de Nadella podrían ser proféticas. Y es que hoy son muchos los que también creen que las apps de la manera que las conocemos darán paso a programas de inteligencia artificial que permiten interactuar con los aparatos de una manera muy intuitiva y simple, en muchos casos con la voz o con simples mensajes.

Visitar una web o acudir a una aplicación para resolver un problema serán acciones que se reemplazarán por una acción más simple: acudir a un chatbot (bot de conversación) y ordenarle que lo haga él. ¿Para qué bajarnos la app de Uber si podemos pedir un coche por chat?

El cambio de hábitos de los usuarios favorece este cambio de tercio. Y es que, a estas alturas, la mayor parte del tiempo que estamos con el móvil lo pasamos chateando. Las nuevas generaciones no quieren hablar por teléfono con alguien, pero tampoco esperar a ser atendidos.

Por eso, el futuro parece hoy de los chatbots, esos programas capaces de simular una conversación inteligente con una persona a través de herramientas como WhatsApp, Facebook Messenger o Telegram, y que están disponibles todas las horas del día y todos los días de la semana. Por otro lado, las empresas están muy interesadas en que así sea porque podrán sustituir a los empleados de sus call centers de soporte por un software que atenderá a sus clientes sin que éste note que hay detrás una máquina.

Facebook es una de las empresas que más en serio se está tomando este cambio, puesto que le va a permitir recuperar el terreno que tenía perdido frente a Google y Apple, que son las dos compañías que más han rentabilizado el negocio de las aplicaciones desde hace más de un lustro. En estos momentos hay más de 100.000 bots activos en el sistema de mensajería instantánea de Facebook. La idea siempre es la misma: olvídate de bajar Google Maps, pregunta al bot de mapas; no te bajes Wallapop, pregunta al bot de segunda mano.

Los bots de hoy tienen mucha posibilidad de mejora, es verdad, pero el futuro parece de ellos. En concreto, en el ámbito de los chatbots, que todavía están en una etapa embrionaria, ya hay gente trabajando para aplicar técnicas de machine learning e inteligencia artificial, todo con el objetivo de que aprendan de sus propios errores o vayan adaptando el discurso al estado anímico del interlocutor. La batalla entre apps y bots está servida. En última instancia, y como siempre, serán las preferencias de los usuarios las que decidan de qué lado cae la balanza.

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