Audiencia social, ¿llegarán a ser los tuiteros más importantes que los espectadores? - Nobbot

Audiencia social, ¿llegarán a ser los tuiteros más importantes que los espectadores?

Empieza una nueva emisión de nuestro programa favorito. Es hora de coger el móvil en la mano. ¿El móvil? Querrás decir el mando… No, no. El móvil, ese que nos va a servir para comentar las mejores jugadas a través de nuestro perfil en una red social. Bienvenidos todos a la era de la audiencia social.

¿Qué es eso de la audiencia social?

Como tantas cosas que han sucedido desde que Internet entró en nuestras vidas, la audiencia social es un fenómeno que afecta a todo el mundo, todos los países, todas las regiones, todos los días, a todas las horas. Seguramente, nadie había previsto esta nueva comunicación que se da a través de las redes. Lo cierto es que sus interacciones no dejan de crecer y las teles han empezado a prestar atención a estos improvisados comentaristas.

La audiencia social son todas esas personas que comentan un contenido televisivo a través de plataformas como Twitter. Sí, desde que la televisión es televisión, los espectadores hemos charlado sobre las vicisitudes del asesinato en una película, el descubrimiento de un hijo secreto en una serie o el triunfo de un participante en un concurso de cultura general… lo hacíamos con nuestra familia o al día siguiente, en el trabajo. Ahora, lo hacemos con un altavoz mucho más grande: el que nos da la gran red que nos conecta a todos de forma instantánea. Así se crean nuevas relaciones y lazos. Una persona comentando en un punto geográfico y otra compartiendo con él desde miles de kilómetros.

La conectividad y la multipantalla. Porque esa es otra de las causas del auge de la audiencia social. Somos, cada vez más, seres digitales. Y el multitasking es el pan nuestro de cada día. Usamos varias pantallas a la vez y podemos ver la televisión mientras que hablamos de lo que pensamos de X concursante en nuestra cuenta de Twitter. El aspecto emocional es clave. Como espectadores, dejamos de estar “solos” frente a la pantalla, nos sentimos integrados, participamos de una acción global, nos sentimos acompañados, comprendidos, referenciados….

Desde hace un tiempo, la audiencia social ha dejado de ser algo anecdótico para convertirse en un dato de importante repercusión. Así, Kantar Media hace un tiempo que recoge esas cifras que ofrece Twitter sobre el comportamiento en nuestro país. Sus métricas recogen varios conceptos:

  • Audiencia única: los usuarios únicos que han visto un tweet sobre un contenido.
  • Impresiones: el número total de veces que un tweet ha sido visto.
  • Autores únicos: los autores únicos de un programa específico.
  • Tweets: el número de tweets sobre un programa. No solo durante su emisión, sino también 30 minutos antes y después de que termine.

En sus informes periódicos, Barlovento también nos ofrece información sobre la audiencia social. Así, en su último análisis sobre este tema aporta datos desde septiembre del año pasado hasta mayo, excluyendo las competiciones deportivas. Entre los resultados más interesantes a destacar tenemos la cifra global que nos dice que se escribieron 61 millones de tweets sobre televisión. Y que la cadena que más tweets consigue es Telecinco con el 45,7% de los comentarios, casi la mitad. El segundo canal que más tweets genera es laSexta, con un 13,3%.

¿por qué es importante La Audiencia Social?

Sabemos que los espectadores son fundamentales para las cadenas. Ellos hablarán del éxito o no de un espacio y generarán el interés de las marcas y los anunciantes por estar vinculados al espacio, buscando el target deseado para vender su producto. Pero, ¿en qué medida le afecta a esa cadena que la gente comente, discuta y se encienda en Twitter?

Las redes se han convertido en un termómetro social instantáneo. Gracias a los hashtags sabemos qué temas interesan, cuáles son importantes para los internautas. Los datos y la repercusión que esa información genera no puede ser menoscabada. Pues, además, el usuario la ofrece libremente, sin cortapisas, muchas veces sin reflexionar. Es acción-reacción. Y supone saber de verdad y en ese mismo instante, lo que opinan los espectadores. Lo que esperan, lo que desean, lo que odian… Información de primera mano y al alcance de un clic.

Además, no podemos olvidar que no solo se trata de hablar durante la emisión. Los programas y la series se comentan antes y después… Cuanto más se prolonga su repercusión en el tiempo, más crece la influencia del espacio. Es una charla social que se “contagia”. El hecho de que una persona lea en su timeline que sus contactos están hablando sobre X tema televisivo, puede generar en él, cuando menos, curiosidad. E incluso puede que él mismo acabe siendo espectador de ese espacio. Ya no es la cadena la que dice “mira este programa, es genial”, sino que es la propia audiencia, soberana, la que hace la publicidad gratuita.

Sin duda, un estímulo para las cadenas a la hora de fomentar esa charla social es la gran oportunidad que les brinda para conectar con la audiencia más deseada. Esto es, los millennial. De sobra sabemos que los jóvenes pasan cada vez más tiempo en Internet y tienen su smartphone como el dispositivo imprescindible. Si abandonan la televisión tradicional para buscar su ocio en otros lugares, ¿cómo podrán conectar las empresas con ellos? Es por ello que las redes son imprescindibles para las campañas de marketing.

La audiencia agradece que el programa de televisión, además, se interese por charlar con él, que le pregunte su opinión. Cada vez vemos más programas enfocados al público que le sigue y comenta en Twitter. Por eso, lanzan hashtags oficiales, realizan encuestas o tienen a un profesional para que charle con ellos en tiempo real, mientras se emite el espacio. Además, no faltan todo tipo de recursos para endulzar más el pastel. Los actores, presentadores o colaboradores también son comentaristas activos en Twitter. Todos contribuyen a que la fama del espacio crezca.

Los campeones del Olimpo

Contenidos de televisión en Twitter, seguidos y comentados. Claro está, no todos despiertan el mismo interés. Al margen de las competiciones deportivas que tanta relevancia tienen a nivel global, no es difícil imaginar que los programas de telerrealidad son de lo más comentado en redes.

Si volvemos al informe de Barlovento, nos encontramos con que los dos programas con mayor share social son ‘Gran Hermano’ y ‘Gran Hermano VIP’. La repercusión de estos espacios en la red va mucho más allá de lo que una persona que no conozca esta realidad podría imaginar. Y no exageramos ni un poco si decimos que Twitter ha marcado un antes y un después para el formato. Uno de los mayores reclamos para Telecinco viene del hecho de que Twitter permite que los seguidores puedan comentar el contenido del espacio las 24 horas del día. Y cuando hablamos del contenido del espacio, nos referimos, a su vez, a la emisión 24 horas que Mediaset ofrece a través de Internet. Sí, un seguidor del programa puede ver ‘Gran Hermano’ durante las 24 horas del día. Y no sentirse solo gracias a ese hashtag que le permitirá encontrar a otros seguidores en la red. Ya lo decimos, una revolución.

Otro de los programas que consigue una nota muy alta en cuanto a audiencia social es Eurovisión. La cita eurovisiva ha vivido, de hecho, un renacer con el apoyo de sus seguidores en redes, auténticos fans que comentan cada vicisitud. Por ello, TVE está ofreciendo cada año un mayor seguimiento para los internautas con, incluso, espacios que solo se ven de manera online. Y aquí viene una paradoja que veremos cómo el futuro trata de solventar: mientras que, en este 2017, la emisión en televisión sumaba la peor cifra en espectadores desde 2007, con un 28,6%; las cifras en Twitter la convertían en un éxito masivo, con casi 8 millones de tweets.

Muchos han querido fomentar una lucha a muerte entre la televisión e Internet. Pero la pequeña pantalla sabe que, desde hace tiempo, aliarse con los internautas es la mejor forma de seguir no solo siendo relevante, sino creciendo hacia nuevos modelos de negocio en los que, antes o después, ha de reconvertirse y evolucionar para seguir existiendo.

Imagen | BarloventoTwitter, Pixabay

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