Así es la tecnología que ayuda a evitar incendios

Todos contra el fuego. Así es la tecnología que ayuda a evitar los incendios

El verano es esa bonita época en la que las vacaciones, la playa, las excursiones, los helados o las verbenas de los pueblos cobran protagonismo. Pero también es el momento del año en que más nos preocupa un acuciante problema: los incendios forestales. Cada vez que oímos una noticia sobre un nuevo fuego en nuestros bosques, el corazón se nos encoge.

El mundo de la tecnología, que en tantos aspectos ha cambiado y mejorado nuestra vida en los últimos años, es un gran instrumento que cada vez se utiliza más en todos los ámbitos. También en lo que respecta a la protección medioamiental y al riesgo y al peligro que existe cuando el fuego amenaza a la naturaleza, a las vidas humanas y, también, al futuro de nuestro planeta. ¿Vemos cómo se desarrolla esta lucha?

Detectar a tiempo

A lo largo de 2016, en España hubo 22 grandes incendios forestales. Es decir, incendios en los que ardieron más de 500 hectáreas. Este año, ya hemos vivido varios desastres de esos que nos sobrecogen. El incendio que sufrió Portugal a mediados de junio costó la vida de más de 60 personas. El vivido en Doñana tan solo unas semanas después se cobró casi 8.500 hectáreas.

Evitar estos desastres está en la mente de las autoridades. No solo se trata de ser rápidos cuando se inicia el fuego, sino de ser capaces de detectarlo cuanto antes. Un interesante elemento de detección lo tenemos en el sistema Faedo, de la compañía Indra que se ha presentado en el reciente Congreso Forestal Español. Se trata de un sistema que funciona gracias a un medidor térmico y a un detector de humo y se compone de cámaras con alcance de 20 km. No necesita tener contacto visual con el fuego para poder avisar sobre él. Incluye interesantes recursos para luchar contra los incendios: traza planes para la extinción del incendio: localiza la zona exacta del mismo y lo recrea en 3D, informa sobre las poblaciones que pueden verse afectadas, localiza las zonas de agua o crea mapas de acceso.

Pyrosat también es ejemplo de como la tecnología está trabajando para aportar soluciones al problema del fuego. Hablamos de un sistema de detección de incendios que, en este caso, utiliza datos provenientes de satélites y de estaciones metereológicas. Así consigue una información prácticamente en tiempo real. También tiene en cuenta parámetros como  las tormentas, los residuos naturales, la acumulación de basura o las irregularidades del terreno. Con todo ello, realiza predicciones y es capaz de simular el posible avance del fuego, para poder cortarle el paso.

El Centro de Investigación en Tecnologías Software y Sistemas Multimedia para la Sostenibilidad (CITSEM) de la Universidad Politécnica de Madrid ha estado trabajando en una herramienta para lograr también avances en la detección de incendios. Su algoritmo consigue detectar el humo del incendio, analizando su cromatismo. Para localizar el foco, además, se tienen en cuenta factores como la dirección del viento o el área de influencia. El algoritmo recibe el nombre de Índice de detección de incendios forestales, y una de sus virtudes es la precisión que consigue.

Drones al rescate

Los drones son esos gadgets que algunos usan para jugar, pero muchos otros para llegar a mil y un lugares inaccesibles con las ventajas que el control remoto tiene. Drone-Hopper es un dispositivo diseñado para ser un arma infalible contra los incendios. Cuenta con capacidad para 300 litros de agua. Además, es posible modificar la estructura para adaptarse a las condiciones exactas y concretas del terreno. Tiene sensores térmicos y de geolocalizacion y puede nebulizar el agua gracias a su diseño, que se sirve del aire a alta velocidad para llevar a cabo el proceso.

En Yosemite, en un incendio en 2013 que afectó a este parque nacional de los Estados Unidos, ya se utilizó un dron para controlar el problema. El Predator drone, que pertenecía a la Guardia Nacional, sirvió para sobrevolar el terreno y detectar cuál era la zona de influencia del fuego.

Robots contra el fuego

El uso de robots también es otra de las parcelas imprescindibles cuando se trata de hablar de avances tecnológicos. Su desarrollo puede ser clave en parcelas en las que a la mano del hombre le resulta más complicado llegar. En este caso, para la protección contra los incendios, podría ofrecer interesantes ventajas.

Thermite es un robot especialmente pensado para la lucha contra el fuego. Su aspecto es el de un vehículo blindado de metro y medio de altura, aproximadamente. Bombea 160 litros de agua por minuto. Y está construido en acero y aluminio. Thermite, que cuesta unos 96.000 dólares, se maneja por control remoto y trabaja con otros robots de forma complementaria. Es decir, en equipo. Sus dos “compañeros” son un robot de observación y otro con un poderoso brazo mecánico.

Desde 2012, la Marina de los Estados Unidos está trabajando en un interesante proyecto. SAFFiR es un robot con forma humana cuyo objetivo es que pueda desarrollar las funciones de un bombero. Cuenta con sensores para captar los gases y humos. Así como con cámaras de infrarrojos para ver a través del humo. Tiene autonomía de 30 minutos y está equipado con granadas PEAT. Se trata de una especie de extintores que funcionan con químicos especiales para detener el fuego.

Otro interesante robot para la lucha contra los incendios es OLE, un diseño de la Universidad alemana Magdeburg-Stendal. Tiene forma de escarabajo y puede convertirse en bola para rodar y desplazarse a 20 km/hora. Es capaz de resistir temperaturas de 1.300 grados y su interior está equipado para almacenar agua o polvo. Además, se puede lanzar desde el aire y se guía mediante GPS.

Todas las soluciones

Luchar contra los incendios forestales de modo digital se da en muchas áreas y facetas. Todas pueden ayudar a evitar que nuestros parajes naturales desaparezcan y se agudicen las crisis medioambientales. Instituciones y empresas privadas trabajan en pos de soluciones más eficaces.

La empresa Wildfire Supression ha diseñado una bomba de dispersión de agua para tal efecto. Del tamaño de una pelota de fútbol, se llena de agua y se puede lanzar desde el aire. Al caer, se activa un detonador que convierte el agua en niebla, un elemento que se extiende por la zona que arde y que consigue bajar la temperatura y ayudar a apagar el incendio al “robar” temperatura al fuego. Además, está construida con materiales biodegradables, para no erosionar la superficie en la que caiga.

Como vemos, mil y un recursos para conseguir salvar nuestros paisajes.

Imagen | Pixabay

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