¿Es tu hijo un nativo digital por pasar tantas horas conectado?

¿Realmente es tan tecnológico tu hijo como piensas?

Este post va dirigido a aquellos padres (casi todos) que se sienten intimidados por las supuestas destrezas digitales de sus hijos, a los que difícilmente pueden seguir el ritmo mientras deslizan sus dedos por la pantalla del móvil o la tableta, intercambian comentarios en WhatsApp, suben fotos y vídeos a Instagram o Musical.ly, o se bajan aplicaciones (gratuitas, eso sí) para cualquier cosa que se les pasa por la cabeza.

Este es un post para decirles a esos mayores que se ven superados por las “nuevas tecnologías” que no se achiquen. Ni sus hijos son tan nativos digitales como parece, ni ellos son tan negados como cabría pensar.

Los nativos digitales no existen

De hecho, acaba de aparecer un libro de título provocador que pone muy en duda que los niños de hoy traigan de serie unas capacidades extraordinarias para lidiar con la tecnología.

Los nativos digitales no existen, un libro coordinado por la consultora de estrategia digital Susana Lluna y por Javier Pedreira “Wicho”, creador del blog de ciencia y tecnología Microsiervos, nos viene a decir que, al igual que no sólo por nacer en España un niño sabe hablar español, no sólo por vivir rodeado de pantallas un chaval acaba teniendo unas buenas competencias digitales. Aquí podés leer la entrevista que publicamos hace unas semanas con ellos.

Para aprender un idioma hacen falta muchas horas de estudio, igual que para aprender a tocar un instrumento, a pesar de que tengamos la suerte de crecer en la casa un pareja de buenos músicos. Lo mismo pasa con Internet y los gadgets. Se requieren muchas horas de uso y una cierta dosis de prudencia para convertirnos en usuarios de fiar.

LOS CHICOS USAN SÓLO LO QUE LES GUSTA

Los padres nos solemos quedar boquiabiertos cuando el pequeño de 6 o 7 años nos sorprende viajando a velocidad de vértigo por los intrincados menús del sistema operativo del móvil o por las apps de la Smart TV. Pero, no debemos engañarnos. Los chicos usan sólo lo que les gusta, lo hacen sin criterio y de forma repetitiva, y desconocen muchas de las que solemos denominar “nuevas tecnologías”. Y si no, pídanle a su vástago que adjunte un archivo a un correo electrónico o a un mensaje de WhatsApp, o que elabore en línea con otros compañeros un documento a través de Google Docs. No son cosas del otro mundo, pero se salen de su rutina de selfies en Instagram y ocurrencias en Snapchat.

Los nativos digitales no existen es en el fondo una llamada de atención a los padres y educadores, para que no demonicen lo que hacen sus hijos con la tecnología, sino para que se pongan al día, la entiendan y enseñen a los pequeños a usarla de forma eficiente y con criterio. Porque hay padres que no dejan a su hijo de 8 o 9 años cruzar la calle solo, pero luego están tan tranquilos en el sofá viendo la tele mientras que el pequeño surca sin cortapisas (léase sin herramienta de control parental) la ancha y a veces oscura llanura de Internet. No tiene sentido.

Manejarse con las pantallas, Internet y las redes sociales requiere algunos conocimientos, pero sobre todo criterio y prudencia. Por ejemplo para no dar por hecho que todo lo que enseña Google en la primera página de resultados es verdad o conveniente. Y es que es complicado encontrar a un chico o chica en los primeros años de secundaria que se pregunte por la procedencia de la información que le proporciona el buscador y que luego va a parar de forma íntegra, con un copia-pega, al trabajo que presentará más tarde al profesor.

Menos aún se preguntan nuestros estudiantes por los derechos de uso de la música, los vídeos o las fotos que encuentran mientras navega y que comparten con absoluta libertad. Padres e hijos deben mirar con lupa la información que les llega de Internet, porque no todo el campo es orégano, y deben conocer también qué hacen con sus datos las redes sociales en las que están dados de alta, o tener claro cómo se puede preservar la intimidad en estos espacios, entre otras muchas cosas. En fin, que a todos -hijos, padres y profesores- nos queda un largo trecho para convertirnos en “nativos digitales”.

Un autotest para terminar

Para terminar, os dejamos un pequeño test que os ayudará a comprobar si vuestro hijo y vosotros mismos tenéis las suficientes competencias digitales para manejaros con garantías en el ciberespacio. Las preguntas están sacadas del libro de Susana Lluna y Javier Pedreira. Cuantas más respuestas afirmativas tengáis, más grado de digitalización atesoraréis. Buena suerte.

1.- ¿Me he suscrito a boletines informativos o páginas de interés para recibir noticias, ofertas de trabajo, por ejemplo?

2.- ¿Uso buscadores especializados para búsquedas de alojamiento y transporte?

3.- ¿Me he apuntado a algún curso online y lo he seguido?

4.- ¿He creado en Facebook algún grupo para una actividad de ocio o profesional?

5.- ¿He configurado la privacidad de las redes sociales en las que estoy registrado?

6.- ¿Adopto medidas ergonómicas cuando estoy delante del ordenador?

7.- ¿Protejo mi documentación digital ante pérdidas (haciendo backups o copias en la nube o en discos duros)?

8. -¿Me fijo y respeto las licencias de uso y distribución de los contenidos de Internet que me interesan?

9.- ¿Sé comprimir ficheros para que ocupen menos?

10.- ¿He enviado un archivo pesado a través de programas como Dropbox o WeTrasfer?

11.- ¿Sé comprobar la memoria que tiene el ordenador y otros dispositivos y optimizarla con el fin de que funcione mejor?

12.- ¿Conozco las diferentes maneras de hacer una búsqueda en el buscador para tener más éxito?

13.- ¿He mantenido una conversación con varias personas a través de un programa de videoconferencia como Skype o Hangouts?

En Nobbot | Lluna y Pedreira: “El peligro de la tecnología para niños es tener que enfrentarse solos a ella”

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