Servicios web que fracasaron: Google Lively - Nobbot

Servicios web que fracasaron: Google Lively

LivelyLa marca Google se asocia tradicionalmente con el éxito, y bien es cierto que la gran mayoría de los servicios que lanza esta compañía acaban convirtiéndose en verdaderos referentes dentro de su segmento. Pero no todo el monte es orégano, y el gigante de Internet también ha tenido sus tropiezos durante sus casi once años de historia.

Una buena y reciente muestra de ello la tenemos en Google Lively, el intento de la compañía por entrar en el universo de los chats tridimensionales. Inevitablemente, las comparaciones con Second Life acompañaron a esta propuesta desde que fue dada a conocer, pero ni por asomo llegó a cosechar un éxito comparable al de dicho referente. Se trató de un batacazo en toda regla, ¿lo recordáis?

Puede que a muchos se os hubiera olvidado su existencia, pero el corto periodo de vida de Lively comenzó hace poco más de un año, el 8 de julio de 2008, y se interrumpió bruscamente el 19 de noviembre del mismo año. Por medio, cuatro meses de ostracismo, funcionamiento engorroso y absoluto desinterés por parte de creadores y usuarios.

Lively

Compatible únicamente con ordenadores que funcionaran con Windows XP o Vista, empleando Mozilla Firefox o Internet Explorer como navegadores, era necesario descargar un ligero programa a instalar para poder tener acceso a esta red de comunicación tridimensional. Pero ya desde el primer acceso te percatabas de uno de sus grandes puntos flacos: su nefasto funcionamiento.

La aplicación, que funcionaba con un Flash pésimamente optimizado, resultaba lenta e ineficiente incluso con equipos medianamente potentes, haciendo prácticamente imposible mantener una conversación mínimamente fluida. Partiendo de la base de que este tipo de chats ya son bastante incómodos de por sí, el inconveniente añadido que suponía este renqueante funcionamiento hacía muy frustrante su uso.

Google Lively

Buenas intenciones no le faltaban, especialmente en lo que a posibilidades de personalización de los salones se refiere. Además, tras crear una sala para conversar, se ponía a nuestra disposición un código HTML para poder incrustarla en cualquier página web y facilitar así su difusión, algo que molaba bastante. Y encima todo de gratis.

Hasta 20 personas podían acceder a uno de estos salones y conversar libremente, e incluso disfrutar de integración con otros servicios de Google, como los vídeos de YouTube o las fotos de Picasa. A parte de eso, era poco el valor añadido que Lively aportaba frente a servicios ya asentados como Second Life, y que en cualquier caso ya se encontraban en decadencia.

Por todo ello, no fue extraño que la mayoría de usuarios que accediéramos a este servicio fuéramos meros curiosos, llamados por la novedad del producto, y que rara vez repetiríamos la experiencia. Ese abandono por parte de los usuarios llevó a Google a bajar tan pronto los brazos, sin ni siquiera intentar alargar su vida con alguna mejora. Creo que nadie lo habrá echado de menos.

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