Arte usando medios digitales: inteligencia artificial vs. artista humano - Nobbot

Arte usando medios digitales: inteligencia artificial vs. artista humano

Definir el arte es tan complejo que ni siquiera la RAE se moja lo suficiente, convirtiendo el concepto en una suerte de cajón de sastre en el que casi todo es válido. Nos preguntamos si dentro de este enorme cajón que es el arte caben objetos cuya creación ha necesitado de una inteligencia artificial.

Arte       2. m. o f. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

A lo largo de la historia diferentes herramientas nos han servido a la hora de componer arte: tintes sobre roca en cuevas o el acero de las cuerdas de un violín. Hoy son los procesadores y software que componen una inteligencia artificial las herramientas en las que nos apoyarnos para crear arte. ¿O se apoyan las IAs en nosotros?

El artista ayudado por la inteligencia artificial

Todos los artistas se han apoyado en los últimos conocimientos de su época o los objetos de alta tecnología (como hace Andrew Huang con su «unicornio musical»).

En estos momentos de nuestra historia, la ciencia más avanzada sobre la que construir y comprender el arte es la inteligencia artificial ayudada de una enorme potencia de cálculo. El artista es ayudado por un segundo cerebro.

Es el caso de el día en que un ordenador escribió una novela llamada The Day A Computer Writes A Novel en un guiño a la meta-narración. El caso se dio en un concurso literario japonés en el que oficialmente la novela fue escrita por el equipo que escribió la inteligencia artificial. Lo cierto es que este equipo tan solo corrigió el manuscrito de la IA, que escribía sobre sí misma escribiendo. Al equipo de Hitoshi Matsubara, de la Future University Hakodate, le pareció gracioso que la inteligencia artificial relatase en la novela sus propias vivencias.

Otro ejemplo de artista ayudado por una IA fueron los inicios de The Painting Fool. Aunque más tarde evolucionó en forma de inteligencia artificial que «crease arte por sí misma», en sus orígenes tan solo transformaba las fotografías de Simon Colton (su diseñador) hacia algo próximo a las piezas artísticas tal y como las comprende el limitado punto de vista humano.

arte blaise agüera

IA de Blaise Agüera intentando reconocer rostros en un cielo de nubes. Fuente: Agüera 2016.

Es aproximadamente el mismo nivel artístico que el que devolvió la IA de reconocimiento de imágenes de Blaise Agüera, una IA diseñada para reconocer imágenes, cuando le preguntaron sobre el rostro de Baise (imagen de arriba).

Sin duda, podríamos reconocer esto como arte. Al menos sería arte si lo hubiese hecho un humano y se expusiese en el MOMA (Museo del Arte Moderno). Pero, ¿Es arte si lo hace una máquina? ¿Realmente lo ha hecho la máquina, o la máquina es una herramienta? ¿O es la IA el próximo verdadero lienzo en el que se expresarán los artistas-programadores?

El investigador Ramón López de Mántaras, experto en IA y director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial, nos ayuda a entender esto: «En cierto modo podría considerarse que, efectivamente, el diseñador del programa es cocreador de la obra de arte resultante. Algunos consideran la propia programación un arte. […] Uno de los más importantes expertos en algorítmica del mundo (el Profesor Donald Knuth de la Universidad de Stanford) publicó varios volúmenes sobre programación titulados “The Art of Computer Programming”.

Sin embargo no creo que se pueda afirmar que la programación es el verdadero lienzo, creo que es un elemento extraordinario para ayudar e incluso amplificar la creatividad artística.»

El artista que se ve simulado por una IA

Quizá el siguiente nivel de arte IA sería el de usar una inteligencia artificial para crear arte mediante aprendizaje en un proceso llamado Case-based Reasoning (CBR, razonamiento basado en casos). El CBR plantearía la creación artística como un problema a solucionar, de los que el arte actual es una solución válida.

Estudiando cientos o miles de piezas artísticas, la IA es capaz de aplicar ciertas técnicas para componer del mismo modo. Probablemente el caso más conocido sea The Next Rembrandt, ese cuadro que es todo lo que es un Rembrandt pero que el pintor nunca llegó a pintar:

Este proyecto enlazó en 2016 materias tan dispares como el arte, el big data, la computación, la belleza, los lienzos y la impresión 3D, entre otros. Tras  analizar todos los cuadros que pudieron, el equipo de The Next Rembrandt usó data mining para comprender qué es lo que hace a un Rembrandt ser un Rembrandt. Luego, usaron una inteligencia artificial para que pintase en base a lo aprendido un nuevo cuadro.

Se ha llegado a tal nivel que hoy día es difícil distinguir entre el arte generado por un humano y el arte generado por un humano (a través de una inteligencia artificial). ¿No te lo crees? Os dejamos dos casos de Jazz, uno interpretado por un ser humano y otro por una IA. ¿Sabríais diferenciar cuál es cuál? (solución más abajo)

Como nos comenta Ramón López de Mántaras, «hay obras generadas por IA que las ves (u oyes en el caso de la música) y no puedes diferenciarlas [de las hechas por humanos]. La música expresiva que generaba nuestro sistema SaxEx no era posible detectar que estaba generada por un software. Ocurre lo mismo con obras de The Painting Fool o algo incluso las generadas por el software AARON de Harold Cohen»

En efecto, las dos pistas que suenan las encontramos en la presentación de Saxex y han sido interpretadas por una inteligencia artificial.

El artista que se ve sustituido por una IA

Si una inteligencia artificial puede crear una obra de arte mejor incluso que un humano, ¿sustituirán las IA a los artistas como ya sustituyen otros puestos laborales?

Ramón López de Mántaras no está tan seguro porque «detrás siempre estará el ser humano, aunque […] los programas que juegan al ajedrez superan con mucho el nivel de juego no solo de sus programadores, sino también de los mejores jugadores del mundo».

arte digital

Quizá sea eso lo que ocurra cuando las inteligencias artificiales escriban los guiones de nuestros metrajes, como ocurre en Sungpring, el corto escrito por la IA llamada Benjamin. Aunque, visto el resultado de nueve minutos inaguantables de guion, que os dejamos abajo para que tengáis la oportunidad de valorar, una de dos:

  1. O los guiones de las inteligencias artificiales superan con mucho las capacidades de entendimiento humanas;
  2. O, como dijo el NYT, es una tontería que nadie entiende:

Esto nos lleva de nuevo a la pregunta de qué es el arte o la creatividad que no hemos sabido muy bien responder al principio del artículo. Ramón, en su artículo La inteligencia artificial y las artes. Hacia una creatividad computacional comenta con acierto que «la creatividad no es un don místico fuera del ámbito del estudio científico, sino algo que puede ser investigado, simulado y reconducido en beneficio de la sociedad».

Que seamos sustituidos al 100% por las inteligencias artificiales, en el arte o en cualquier otro campo, parece cuanto menos una deducción precipitada al avance en el campo IA. Que sin duda está desarrollándose a gran velocidad.

Pero, «para que eso ocurriera, el software tendría que tener intencionalidad, deseos, objetivos, motivaciones, etcétera, y dudo mucho que en una IA lleguen nunca a emerger estas propiedades. Por lo tanto, creo que el ser humano seguirá, en mayor o menor medida, estando en el origen del arte en el futuro», finaliza López de Mántaras.

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