Su Facebook, por favor (para ver si le dejo entrar en el país)

¿El perfil de Facebook junto al pasaporte? Poco más de una semana después de la toma de posesión de Trump y en plena polémica sobre las restricciones a los inmigrantes del nuevo presidente, Twitter se ha llenado de comentarios relacionados precisamente con esta cuestión. Y no nos estamos refiriendo a vetos, digamos,habituales, sino a otros que tienen que ver con algo que ha llamado poderosamente nuestra atención: las redes sociales.

Sí, porque el gigante americano ha empezado a pedir a aquellos que tratan de acceder a su territorio algo más que el pasaporte: su nombre de perfil en Facebook. ¿El fin? Tratar de averiguar si existen indicios de afinidades terroristas o similares. Una iniciativa que no es nueva pero que, al parecer y, según numerosas quejas detectadas en la plataforma de microblogging, ha empezado a ejecutarse de manera masiva este mismo fin de semana.

Los comentarios en Twitter y otras webs

Algunos abogados y especialistas han denunciado públicamente, a través de la comunidad y también en medios de comunicación, que muchos de sus clientes se han visto inmersos en esta coyuntura. Es el caso de Maga Yegani, miembro de la Asociación Americana de Abogados y que, en una entrevista realizada para la CNET, dio algunas pinceladas más sobre todo el asunto.

“Se trata de personas que están llegando de forma legal, que tienen sus trabajos y coches aquí, y a quienes se les ha permitido vivir en los Estados Unidos, pero que se ven abocadas a esta situación en la frontera”, ha comentado. Unos hechos que suscitan dudas y que hacen plantearse dónde se encuentra el límite entre la libertad de expresión, el derecho a la privacidad y, en este caso, la defensa de la seguridad nacional.

Los antecedentes de la medida


No se trata de una medida nueva, sino que esa se encuentra operativa desde finales de diciembre. En concreto forma parte del llamado programa de Exención de Visas, que incluye la pregunta de las redes sociales y que ya entonces suscitó las críticas y protestas de cientos de representantes de los derechos civiles.

Afecta a visitantes de hasta 38 países -entre los que se incluye España- y trata de identificar el potencial terrorista de los mismos. La propuesta se llevó a cabo solo unos meses atrás, en junio, después de que el Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza planteara agregarla.

¿Es una buena idea?

Llegados a este punto, cabe preguntarse si es una buena idea. Es decir, ¿el uso de las redes sociales puede ser un indicador fiable? ¿Realmente alguien que esté pensando en perpetrar un ataque terrorista lo difundiría en redes sociales? La última respuesta, resulta bastante obvia. No obstante, aquí debemos tener en cuenta una serie de consideraciones relacionadas con la cantidad de información que puede obtenerse en Facebook sobre nosotros.

Es decir, es probable que una persona que, potencialmente, pueda ser captada por células como el ISIS, comparta contenidos o tenga conversaciones relacionadas, pero también que se muestre más recelosa al respecto y tome precauciones cuando comience a tenerlo un poco más claro.

Además, no necesariamente – incluso aunque haya mostrado su afinidad con este tipo de grupos- esta información puede demostrar que vaya actuar de forma criminal. De hecho, y tal y como apunta la Electronic Frontier Foundation, esto “no garantiza que los viajeros inocentes no sean juzgados de forma inapropiada, ni tampoco que no se les niegue la entrada en Estados Unidos”.

Se desconoce exactamente cuál es el criterio que se emplea para prohibir el acceso, pues aquí entran en juego aspectos tan personales como las opiniones políticas, la raza, religión, y más. Asimismo, la iniciativa solo tiene en cuenta los posts públicos, de manera que en casos como el del atentado de San Bernardino habría resultado igualmente ineficaz, pues su autor expresó a en mensajes privados su simpatía con los terroristas, pero los compartió solo con sus amigos.

La lucha antiterrorista de FACEBOOK Y OTRAS redes sociales


Por otra parte, hay que tener en cuenta la apuesta antiterrorista de Facebook y otros gigantes tecnológicos. De hecho, esta se ha convertido en una de sus grandes luchas de la red de Zuckerberg, hasta tal punto que la entidad cuenta con un equipo específico de empleados que se encarga de gestionar este tipo de denuncias y que, según el CEO, da prioridad a este tipo de mensajes.

En los términos del servicio también encontramos referencias explícitas al fomento de la violencia, el odio y al terrorismo. En todo caso, el asunto no queda ahí, sino que hace unos meses y según pudimos saber por el Wall Street Journal, la red social hizo que aquellos usuarios que utilizaran palabras como muyahidines y sharia comenzasen a ver vídeos que trataban de concienciarles sobre los peligros del terrorismo yihadista.

Se trataba de una suerte de dibujos animados en los que se mostraba la bandera del Estado Islámico, armas y mensajes de advertencia e información sobre estas “tendencias”. Una iniciativa que, además, formaba parte de un proyecto financiado por Alphabet y cuyo objetivo era el de acabar con la propaganda extremista. Otra de las participantes fue Twitter.

La comunidad virtual colabora desde hace tiempo con el propio gobierno estadounidense para evitar la difusión de los mensajes terroristas. Al final del mandato de Obama cedió también a su presión para prohibir a los particulares ofrecer armas de fuego en la plataforma. En todo caso, no es comparable con lo que hace la red del pájaro azul, famosa por sus constantes eliminaciones de perfiles de este tipo –ya a mediados de 2015 suspendió más de 125.000, y este mismo verano hizo lo mismo con otras 225.000-.

Las redes sociales como forma de VIGILANCIA


En definitiva, se trata de una nueva forma de vigilancia a través de las redes sociales que no sorprenderá a muchos, sobre todo si tenemos en cuenta las revelaciones de Edward Snowden y Julian Assange. Además, estas medidas ya se ejercían en otros ámbitos como el de las contrataciones profesionales. De hecho, todos hemos escuchado hablar de las investigaciones realizadas por las empresas de captación de empleados y de cómo algunos candidatos han quedado excluidos por colgar fotografías con copas en la mano u otras actitudes reprobables para la compañía en cuestión.

La configuración y opciones de privacidad de nuestras redes y la moderación y el sentido común resultan imprescindibles en este nuevo contexto. Y es que hasta los calls centers están a punto de empezar a utilizar los datos que volcamos en esta red social para ofrecernos operadores con mayor afinidad a nosotros.

Imágenes | Pixabay

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