Gestores de contenido en la nube: Comodidad vs. control - Nobbot

Gestores de contenido en la nube: Comodidad vs. control

Nube

Dicen que 2011 será finalmente el año de la nube, y que la tendencia a tener todo funcionando en Internet arrasará definitivamente hasta con los más escépticos. Documentos personales, herramientas de uso laboral, juegos y hasta sistemas operativos completos apuestan cada vez más por este modelo de computación tan de moda actualmente. Pero más allá de las tendencias momentáneas, ¿podemos considerarlo como una vía válida en el terreno comercial y empresarial?

Aquí es donde entran en juego los gestores de contenido en la nube, una interesante opción a la que cada vez más desarrolladores se están apuntando. Disponer de un CMS alojado y totalmente administrado desde un servidor que es ajeno a nosotros no es nada nuevo, pues ahí tenemos opciones como Blogger o WordPress.com que en cierto modo llevan ofreciendo algo así desde hace años, pero de lo que estoy hablando es de herramientas más serias y con posibilidades verdaderamente profesionales.

Un buen ejemplo lo tenemos en Magento, el gestor de tiendas online que recientemente ha anunciado a su comunidad de desarrolladores el comienzo del Proyecto Stratus, que ofrecerá tiendas plenamente funcionales bajo demanda. Otros “monstruos” de la gestión de contenidos como Plone, uno de los referentes en el terreno del código abierto, también pretenden dar mucho que hablar en este campo. ¿Es éste realmente el camino a seguir para los desarrollos web de ahora en adelante? Vamos a analizar los pros y los contras de la gestión de contenidos en la nube.

Ventajas: comodidad y seguridad

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La primera y más evidente ventaja que puede ofrecernos este modelo es una total despreocupación en lo que al desarrollo y mantenimiento de la herramienta se refiere. Con todo lo referente a instalación y optimización del gestor dejado de lado de la empresa que nos ofrezca el servicio, nuestra única preocupación será la de administrar nuestro portal o tienda desde el lado puramente funcional, sin necesidad de enfangarnos en código.

Tener nuestro software de gestión encomendado a los propios creadores nos garantiza también el disponer siempre de la versión más actualizada posible, lo cual es necesario de cara a la seguridad, y sin que nosotros tengamos que preocuparnos un solo instante por ello. Cuestiones como incompatibilidades con el servidor, agujeros de seguridad o software anticuado dejarán de ser una molestia.

Desde el punto de vista comercial, tampoco se puede despreciar la velocidad para la puesta en marcha de proyectos que esto supone. Simplemente contratamos el servicio que necesitemos, y con unos pocos clicks tendremos nuestro portal operativo y listo para empezar a ser rentable. La barrera para el acceso a cualquier CMS no podría quedar por tanto más baja, pues ya no será necesario pasar por horas de manuales y foros para tener un mínimo de dominio necesario sobre la herramienta que elijamos.

Desventajas: dependencia y falta de control

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No todo el monte es orégano, claro está. Cediendo el control casi total de nuestra web a una compañía externa corremos el riesgo de las decisiones que ésta pueda tomar en un futuro. Y es que en la historia de la informática ha habido muchos proyectos que han dejado de ser rentables y han acabado desapareciendo, o sin ser tan drásticos, que se han visto forzados a cambiar su política de precios. Esta excesiva dependencia no tendría por qué tener más consecuencias, pero está claro que no es una situación idónea.

Para el desarrollador acostumbrado a poder tener un dominio absoluto de su gestor de contenidos, con toda la flexibilidad que esto implica, esta situación podría hacerle sentir atado de manos. Una de las grandes ventajas del software libre es la de poder modificar hasta la última línea de código para poder exprimir al máximo sus posibilidades, y gracias a ello las comunidades de usuarios han conseguido crear completos ecosistemas en torno a gestores de contenidos o sistemas operativos. ¿Dónde quedaría todo esto ahora?

Quizás la solución ideal sea una propuesta híbrida, que nos permita obtener la despreocupación de la nube si así lo vemos conveniente, pero sin dejar de lado el máximo control del software para las ocasiones en que se requiera. El tiempo nos dirá hacia dónde se encamina esta tecnología, pues sin duda alguna aún nos queda mucho por crear y avanzar.

En Anexo M | ¿Qué es “la nube”?