Historia de los GIFs: de dónde vienen y a dónde van estas animaciones

Historia de los GIF: de dónde vienen y a dónde van

Divertidos, ingeniosos, curiosos…Los GIF se han convertido ya en un recurso habitual en redes sociales y aplicaciones de mensajería y han pasado a formar parte de nuestra vida y bromas diarias. En concreto se trata de un formato de imagen que ha evolucionado notablemente a lo largo de su historia y que está experimentando un nuevo despertar.

De hecho, para encontrar sus orígenes, debemos remontarnos más de veinte años atrás. Un momento en el que poco tenían que ver con lo que conocemos en la actualidad y una evolución que no podíamos dejar de repasar. Así que vamos a descubrir de dónde vienen e intentar vislumbrar a dónde van.

Qué es un GIF

La palabra GIF responde a las siglas de Graphics Interchange Format, o lo que es lo mismo, formato de intercambio de gráficos. Un término para el formato gráfico que se usa en la red tanto para imágenes estáticas como para animaciones. En términos más concretos, soporta 8 bits por pixel y permite mostrar imágenes con hasta 256 colores de forma simultánea –limitados por una paleta de 16 millones–.

Esta particularidad hace de él un aliado perfecto de infografías, dibujos e ilustraciones con áreas sólidas de color; pero también lo limita a la hora de mostrar fotografías, que se ve obligado a adaptar. No obstante, su sistema de compresión (LZW) no conlleva pérdidas en la calidad de la imagen a la hora de reducir el tamaño de un archivo.

Las animaciones que conocemos hoy son una modificación del formato original, que necesita una CME (Extensión de Gráficos de Control por sus siglas en inglés) para ver varias imágenes en un solo lugar y misma línea de tiempo, en definitiva, lo que crea sensación de movimiento. Esta representación se presta a ser manipulada y a crear cientos de loops distintos, una de las grandes razones de su éxito más allá de sus características técnicas.

Un poco de historia

Los GIF nacieron a finales de la década de los 80 de la mano de Steve Wilhite, que los inventó cuando trabajaba en CompuServe, uno de los primeros proveedores de servicios en línea de los Estados Unidos. Nacieron como formato de intercambio general, como un tipo de imagen poco pesado y de escasa resolución que no tardaron en adoptar los navegadores del momento y que venía a sustituir al formato RLE, en blanco y negro.

Sus posibilidades de compresión fueron las que lo hicieron despegar inicialmente, incluso a pesar de sus limitaciones técnicas. La lentitud de los módems y conexiones de aquel entonces también ayudaron a su popularización, pues el formato permitía a los usuarios ver las imágenes sin tener que esperar largos tiempos de carga. Esto, de hecho, los convirtió en uno de los primeros estándares web.

Sus opciones a la hora de representar animaciones divertidas tampoco tardaron en verse. Y fueron precisamente estas las que los salvaron a pesar de los múltiples detractores que les salieron a mediados de los 90, cuando empezaron a ser desbancados por otros competidores, como SWF, PNG y JPG.

Lograron sobrevivir como pequeñas ilustraciones en movimiento gracias a los millones de personas que los utilizaron para decorar sus páginas de MySpace y Geocites. Sitios como Reddit y 4chan también tuvieron mucho que ver en su evolución. Más de dos décadas después han sido precisamente los usuarios los que los han llevado a esta nueva época dorada en la que nos encontramos. De hecho, en 2012, la Oxford University Press de los Estados Unidos escogió GIF como “Palabra del Año”.

Un nuevo despertar

Actualmente encontramos GIF animados en plataformas que van desde las aplicaciones de mensajería instantánea como Telegram y WhatsApp, hasta los banners y las redes sociales. Incluso comunidades como Facebook han habilitado botones específicos para incluirlos durante nuestras conversaciones en Messenger. A Twitter llegaron en 2014 y en Instagram fueron los reyes del mambo durante mucho tiempo.

Allí aterrizaron en 2013, el mismo año que Google Photos empezó a crearlos de manera automática. No obstante, la incursión de Stories y otras actualizaciones los ha dejado relegados a un discreto segundo plano. Y hasta las utilidades de trabajo como Slack no han dudado a la hora de apostar por ellos.

Otros como Flipboard incluso permiten la reproducción en bucle de sus spots a modo de GIF, y hasta Tumblr se ha atrevido a ir más allá incluyendo un buscador específico para este tipo de archivo. Por supuesto, no faltan las páginas online y apps que tratan de ponérnoslo un poco más sencillo a la hora de crearlos y encontrarlos. Giphy Cam, 5SecondApp, GIFS.com e Imgur son algunas de las más representativas.

Y no es de extrañar si tenemos en cuenta que se utilizan para ilustrar divertidas situaciones cotidianas, evocar la escena de una película famosa en su aniversario, recordar los gatos más famosos de la red, ilustrar informaciones y hasta para ofrecer un plus a los clientes. Esto es justo lo que hizo Booking hace un par de veranos, cuando convirtió algunas de las fotografías colgadas en Instagram por sus usuarios, en divertidos GIF vacacionales.

Tendencias de futuro

Para acabar, no podíamos dejar de hablar del futuro más inmediato de los GIF. Así, la tendencia lógica será la de seguir modificando el formato, tratando de hacerlo más realista. Es precisamente lo que ocurrió hace unos meses, cuando empezamos a ver algunos a los que se les había añadido un par de bandas blancas para crear un efecto de tridimensionalidad, tal y como puede apreciarse en la imagen superior.

La inclusión de botones específicos en aplicaciones que utilizamos de forma habitual es otro de los rumbos que parece ya marcado. Por no hablar del nacimiento de artistas especializados en este tipo de formato, algo que ya está empezando a ocurrir. Nos quedamos con ejemplos como el de Guillaume Kurkdian, un diseñador gráfico francés que los utiliza al más puro estilo de las infografías.

Rebecca Mock también tiene un modo muy especial de crearlos. Básicamente los emplea para dar movimiento a “dibujos” que representan escenas cotidianas; quizás el mejor ejemplo de las posibilidades adicionales de este formato que todavía quedan por explotar. A.L. Crego los emplea de una forma muy parecida, aunque se basa en fotografías callejeras. Robin Davey –con sus animaciones geométricas y coloridas– y James Curran –que crea GIF de los lugares que visita– son otros de los que merecen ser incluidos en esta lista.

Es más, también se utilizan para consumir porno de un modo un tanto distinto al que estamos habituados. Es justo lo que encontramos en Yummy Porn For Girls y Porn Gifs for Women. Se trata de una visualización mucho más concentrada pensada para mujeres, aunque todo es cuestión de gustos. En definitiva, un modo de sacarles partido que únicamente quedará limitado por nuestra imaginación.

Imágenes | Flickr: Codex41.

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