Oficinas de ahora vs de antaño

Érase una vez una oficina sin mail, ni intranet ni videoconferencias ni passwords

Hace muchos, muchos años, había un grupo de trabajadores que tenían un ritual diario. Todos los días laborables, más o menos a las 10 de la mañana, unos cuantos compañeros se levantaban casi de manera simultánea de sus sillas y se encaminaban derechos a la calle. ¡Abandonaban sus puestos de trabajo sin pedir permiso! Y sí, todos entraban juntos al mismo local, y realizaban los mismos gestos. Había llegado la hora del café en el bar de debajo de la oficina.

Café con leche y pincho de tortilla

oficina analógica vs digital
Oficina analógica vs. digital.

Ahora que la tecnología domina nuestras vidas, estos pequeños y entrañables actos se han modificado levemente. Ahora, la charleta trivial se desarrolla por el chat del Facebook, el Hangouts del Gmail o el Messenger interno, y el ritual se ha quedado en la cola frente a la máquina de cápsulas del rincón de la oficina en plan autoservicio (eso sí, con tantas variaciones de cafés e infusiones como las que el camarero se había tenido que aprender y memorizar). Pero el espíritu sigue vivo, se sigue comentando el partido del domingo (y el del lunes, y el del martes, y el del miércoles… básicamente porque ahora hay partido todos los días de la semana) o el último capítulo de Juego de Tronos en Netflix.

pincho tortilla vs pincho usb
Pincho tortilla vs pincho USB.

Pac-man y Mario Bros

A pesar de la mala fama en cuanto a la moda de las hombreras y los cardados imposibles, la década de los 80 supuso un punto de inflexión en el camino hacia la sociedad del futuro. Se trató de una época grande en todos los sentidos, al menos para los que la vivimos con juventud, con grandes cambios en la geopolítica y novedosos avances en lo tecnológico. Los billares de tapetes verdes y temporizadores habían dejado poco a poco más espacio a unos tremendos armatostes con monitores llenos de fosforescencias y ruiditos de disparos. El walkman, la máquina de marcianitos o el ordenador personal cambiaron también nuestra manera de trabajar. ¿Te atreverías a volver allí sin tu flamante iPhone?

Los humanos, incluso antes de descender del árbol, somos animales sociales. Pero antes de eso, somos seres territoriales. Eso no puede cambiar por mucho que te pongas corbata y subas en ascensor al trabajo. Nada más llegar a tu puesto, hay que encender el ordenador, tomar posesión de la plaza, y en función de la jerarquía o las hormonas dominantes, efectuar un reconocimiento recorriendo la oficina dejando señales más o menos evidentes de nuestra presencia. No se levanta la pata en la maceta, pero como si fuese el caso.

Pero hubo un tiempo en que no había nada que encender. Simplemente quitabas la funda de la máquina de escribir, repasabas los papeles de la bandeja de entrada, poniendo los sobres en montoncitos por orden de apertura, garabateabas con el boli a ver si pinta. Y que conste que, sin claves de acceso de doble factor, sin antivirus ni backups periódicos o sin email, trabajar se trabajaba. Puede que con un poco más de decibelios, por el sonido metálico de fondo de las teclas y carros de las máquinas de escribir, que pasaron a mejor vida con la aparición de las electrónicas… y los cascos para oír música.

remington sperry rand vs ibm pc portable
Remington Sperry Rand vs IBM PC Portable.

La oficina sin papel

Hoy día la oficina cabe en nuestro bolso o bolsillo. Cargamos con bandejas de entrada, archivadores, carpetas, caja de rotuladores y hasta papelera. Tenemos calendarios, relojes, agendas, calculadoras, cámara de fotos, dictáfonos y la consabida máquinas de escribir; bueno, y también teléfono y cualquier otra cosa que nos imaginemos. Cualquiera de los smartphones de hoy día sería considerado un supercomputador envidia de la NASA hace 30 años. Y sin tener que estar perforando tarjetas de cartón para sacar el listín telefónico.

ordenador apollo XI vs samsung SII
Ordenador Apollo XI vs Samsung SII.

Otra cosa distinta es el papel. Por mucho que se haya escrito sobre la oficina sin papel, lo cierto es que lo único que ha hecho que no imprimamos todos los correos que recibimos en el día es que estos sean tantos que no nos da tiempo a abrirlos todos. Pero en aquella época, las convocatorias llegaban por fax, y las notas de prensa por correo postal o mensajero. 

En 1975, el jefe de investigación de la Xerox, George E. Pake, había salido en la revista Business Week que se recibían en todas las bibliotecas de barrio (sí, entonces si querías leer prensa internacional tenías que ir a una biblioteca) contando en un artículo cómo se imaginaba la oficina del futuro dentro de 20 años: “Pues cada mesa tendría pantalla de televisión donde se podrían ver los documentos de papel apretando un botón”. Quizás primero habría que filmarlos en película de súper 8, pero así sería, y las montañas de papel desaparecerían porque solo haría falta una copia para su distribución. Bueno, casi acertó.

pantalla rtc vs táctil
Pantalla RTC vs táctil.

Entonces llegó el procesador de textos. De alguna manera, ya no había que escribir al dictado, sería la liberación del secretariado y su versión más servil, el ayudante de redacción. En 1977, los dos Steves, Jobs y Wozniak, presentaron su Apple II. Cuatro años más tarde (eso sí que no eran ciclos de delivery continuous con stings de tres meses) IBM sacaba su Personal Computer, abriendo el campo a toda una recua de sucedáneos compatibles 100% (y a veces hasta mejores). En aquel entonces, algunas mentes humanas lograron programar una máquina; desde entonces, han sido las computadoras las que han logrado reprogramar nuestros cerebros.

Poco antes, a finales de los 70, VisiCalc había logrado una proeza mayúscula: recalcular una fila entera de sumas cambiando cualquier número. WordPerfect había jubilado a la máquina de escribir con una serie de comandos que había que aprender de memoria. Y en 1985 a alguien se le ocurrió que podía colocarse textos, imágenes, gráficos y diagramas en un flujo de diapositivas, era el Pressenter. Vino Bill Gates y, después de soltar algunos billetes, lo juntó todo en un paquete que llamó Microsoft Office. Engendros como teletipos y linotipias dejaron paso a estos editores como Quark-X-Press, capaces de componer pruebas de imprenta digitales. Cuando vinieron los recortes y el jefe se dio cuenta que podía escribir a dos dedos y abrir un correo electrónico por sí mismo, el trabajo del administrativo y del asistente pasó a mejor vida, convirtiendo el cuento de la liberación de las secretarias en un búscate la vida en otro empleo. Ahora el ayudante de redacción ampliaba sus funciones por el mismo sueldo de becario de las 42.250 pesetas.

hojas de cálculo lotus 123 vs excel 365
Hojas de cálculo Lotus 123 vs Excel 365.

Algo más que laca y champú de huevo

En los años 80 vivíamos y trabajábamos conectados y comunicados, aunque a algunos nacidos con el nuevo milenio les parezca increíble. Teníamos teléfono en cada mesa (con cable, de dial o de teclas), y funcionaba perfectamente sin acceso a marcación rápida ni voz IP. A lo sumo tenías que marcar el cero para saltarte la centralita. Algunos eran capaces de tener memorizados hasta 20 números de teléfono… ¡en su cabeza!

tino casal vídeo vs dvd
Tino casal en vídeo vs en DVD.

Estábamos geoposicionados (sí, nuestros jefes nos tenían fichados en todo momento, no había forma de escapar), quedábamos con compañeros sin necesidad de WhatsApp (todas las veces nos esperábamos en la puerta) y, a falta de Internet, disfrutábamos de “Instant Messages” mediante notas de papel cuidadosamente dobladas que dejar encima de sus mesas, que además no necesitaban de WiFi ni de tener saldo de datos. Eso sí, había que tener cuidado con los ceniceros llenos de colillas.

El mundo de las presentaciones de proyectos a clientes gozaba también en aquellos años de una época dorada. Para sorpresa y desconcierto de los que no pueden vivir sin su Prezi, ni prescindir de cualquier tecnología DNLA (Twonky, WOwoa o lo que corresponda) que te permita enviar los datos de ventas desde el móvil a la televisión con un golpe certero y contundente de dedo índice, éramos capaces de realizar presentaciones a clientes de igual impacto visual, gracias al nunca suficientemente ponderado PowerPoint, de uso masivo y universal aún hoy. Luego las entregábamos en un bonito formato de cuaderno con canutillo y un CD dentro con la presentación grabada.

También contábamos con la inapreciable ayuda de nuestro inefable vídeo Beta que tristemente desapareció rápido. El VHS lo sustituyó de inmediato en el mueble de la sala de juntas. Y desde ahí nos iniciamos en el mundo de los vídeos corporativos, de producto y de Recursos Humanos.

sistema ´vídeo vhs vs blueray
Sistema vídeo VHS vs Blu-Ray.

Pero esto no es novedoso, la vanguardia de la tecnología de la época, esto es, la videocámara, ya permitía hacer lo mismo y proyectarlo a la audiencia de manera casi inmediata. Eso sí, con unos cuantos cables más por medio, pero con el mismo espíritu y la mejor predisposición de un estreno en la Gran Vía.

Ahora hacemos videoconferencias por Skype, pero entremedias disfrutamos de grabaciones de reuniones en CDs, DVDs y Blu-Rays, muchos de ellos aún vivos en los subsuelos de los edificios inteligentes y dotados de domótica en los que habitamos.

Los “documentales” de La 2

Más similitudes que demuestran que las generaciones de trabajadores no han cambiado tanto en lo esencial. Toda celebración de oficina que se precie (eventos corporativos, de team building y fiestas de Navidad incluidas), quedan grabados para la posteridad y poder ser compartidos en cualquier momento; solo los vídeos de la BBC (“bodas, bautizos y comuniones”) han hecho más daño.

recuerdos bbc vs cena de empresa
Recuerdos BBC vs cena de empresa.

Todo smartphone que se precie acaba lleno de “Musicalis” y la red es un hervidero de vídeos paródicos con filtros de todo tipo que corren por Snapchat con una rapidez inusitada, pero esto es más o menos igual que cuando la empresa contrataba a un fotógrafo profesional para inmortalizar la cena de empresa y las fotos quedaban guardadas en el servidor corporativo, algo que ha proporcionado históricamente grandes momentos de hilaridad y vergüenza ajena a partes iguales. Entonces, cuando querías asegurarte una toma, sacabas dos o tres disparos, y siempre desde ángulos distintos. No era cuestión de desperdiciar carrete y después tener que hacer copias de más, que te tocaba esperar con ansia lo que tardase el revelado (¡días!). Ahora con Instagram, has sacado siete fotos de cada y eliges la perfecta para subirla al momento.

emprendedores microsoft 1978 vs youtube 2005
Emprendedores Microsoft 1978 vs YouTube 2005.

Es cierto que la tecnología actual nos facilita la vida laboral y la comunicación, nos pone el mundo en la pantalla de un teléfono inteligente. Pero detrás hay seres humanos con las mismas necesidades que las generaciones anteriores, que también, no lo olvidemos, estuvieron en su momento a la vanguardia de la modernidad y en el corazón de la movida.

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