Rendimos homenaje al maestro Steve Jobs recordando su huella en la red - Nobbot

Rendimos homenaje al maestro Steve Jobs recordando su huella en la red

Steve Jobs falleció la pasada madrugada a los 56 años de edad, tras luchar contra un cáncer que tras una larga lucha le ha acabado arrebatando la vida. Para el que escribe es una triste noticia, ya no sólo por lo duro que es despedirse de alguien, sino porque sin Jobs en el mundo de la informática posiblemente ahora no tendría un ordenador en casa desde el que escribir estas sinceras líneas.

Hoy queremos rendirle nuestro más sentido homenaje, recordando su paso por la red y las innovaciones que revolucionaron el sector. Elementos que consiguieron hacer fácil lo difícil, y que además instaron a la competencia a luchar por mantener el listón siendo los más beneficiados nosotros, los usuarios.

iTunes, la revolución musical

De Jobs nos quedan muchos resquicios, pero tal vez uno de los más importantes para la era de internet fue la creación de iTunes, el perfecto complemento para el iPod que ideó tras volver a la empresa que creó tras 12 años exiliado de la misma por diferencias con el consejo ejecutivo.

La descarga de canciones a través de internet acabó resultando un negocio espectacular, consiguiendo que las tiendas electrónicas acabasen siendo vistas como meros prototipos frente a lo que parecía ser el final de un camino, el producto final por excelencia.

AppStore, la descarga de software

Jobs no tardó en demostrar que no estábamos frente a ningún final, sino simplemente al principio de una escalera en la que la AppStore supuso el siguiente escalón. Si había funcionado con música también podía hacerlo con software, y así fue como su tienda de aplicaciones acabó convirtiéndose en un hervidero de desarrollos que hoy ocupan los primeros puestos en los ránkings de programas más descargados.

Las redes sociales, los programas de edición e incluso los videojuegos, han pasado de tener vida propia a tener que contar con los inventos de Apple para salir adelante y darse a conocer. Una revolución pocas veces vista que será recordada y estudiada en el futuro.

iPhone, el teléfono que revolucionó internet

La llegada de internet a cada segundo de nuestras vidas, la necesidad de mantenernos siempre conectados, llegó con la simpleza de otro One More Thing. Jobs presentó el iPhone y a partir de entonces las operadoras empezaron a tomarse la venta de servicios de red con otro brillo en sus ojos.

El clásico Enviado desde mi iPhone ha conseguido traspasar fronteras, masificando el uso de teléfonos móviles para conectarnos a la red de forma fácil y rápida, además de convirtiéndose en una excelente herramienta de trabajo para aquellos que vivimos de la industria más inmediata.

iPad, el último gran legado de Steve Jobs

Su último invento no fue crear el concepto de las tabletas, sino el concepto del iPad, un elemento aún en expansión que indudablemente acabará eliminando de nuestras vidas la clásica estampa de una estantería repleta de libros. Integraciones como la de iBook Store o la lectura de las últimas noticias desde su pantalla táctil van camino de convertirse en un estándar en nuestra sociedad.

Una idea que ahora empieza a compartirse de forma masiva gracias al último legado que nos dejó antes de marcharse: iCloud. Sorprendentemente ahora tenemos claro que si Jobs confió en el contenido en la nube, por algo sería, así que irremediablemente nuestro futuro pasa por esa otra revolución de la era de internet.

  • Un personaje singular, que lógicamente también ha despertado sus detractores, pero que ante todo destaca por el gigantesco número de admiradores que deja.

    Es innegable que, de una forma u otra, ha cambiado las vidas de todos.

  • A. Bernabé Sáez

    Jobs dio en vida un montón de cosas geniales, pero su muerte ha dejado a la luz un montón de actos y reflexiones ridículas.

  • C. Roberto

    El más flojo con diferencia de todos me parece iTunes, que a mi juicio está diseñado pensando en el negocio de la venta de música no para que sea cómodo de usar para el usuario.