El museo Getty propone uno de los retos virales más divertidos

Y tú, ¿también eres un cuadro?

retos virales

Vivimos en la época de los retos virales. Es un hecho y lo cierto es que no todos terminan de convencernos. Hemos visto a la gente bailando junto a coches en marcha mientras suena una pegadiza canción que poco a poco les acerca a la farola con la que chocarán.

También hemos visto a más de uno utilizando el agua caliente para ganar seguidores, con obvias consecuencias.

El caso es que, aunque en el mundo de los retos virales existe una dimensión paralela que parece no vislumbrar el peligro o, simplemente la lógica, no todos son igual de lamentables. Algunos de estos retos pueden resultar graciosos, interesantes e incluso instructivos. Y cuando apelamos a este último adjetivo nos referimos a la nueva propuesta del museo Getty de Los Ángeles.

A través de sus redes sociales, y con la intención de que esta cuarentena aprendamos algo o simplemente nos distraigamos durante un rato, propone a sus seguidores que recreen sus cuadros favoritos de la forma más imaginativa posible.

Retos virales para disfrutar del arte

Lo único que tenemos que hacer es elegir nuestra obra pictórica favorita y hacer todo lo posible por imitarla. El resto de detalles, quedan libres a la imaginación y es que no hay más reglas que la fidelidad al cuadro. El museo ha puesto a disposición de los usuarios un archivo con todas las obras de las que disponen, para que puedan inspirarse y elegir aquella que se encuentra más acorde con su personalidad.

La verdad es que, visitando la cuenta de Instagram o de Twitter del museo, uno se queda sorprendido con la enorme creatividad que ha desarrollado nuestro cerebro durante esta cuarentena. Y es que no esperábamos encontrar a una Madonna y niño donde el niño fuera un adorable buldog francés. Pero, adivinen, lo hemos encontrado.

Lo mismo ocurre con el Retrato de un alabardero que, durante la cuarentena, ha cambiado su lanza por un palo de hockey. Pero oigan, tampoco se nota tanto la diferencia. El caso es que, siempre y cuando no se salga de casa, podemos disponer de todos aquellos objetos o personas que estén a nuestro alcance para transformarnos, aunque sea durante un rato, en algunos de los personajes más famosos de la historia del arte. No nos digan que esto no es un planazo.

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