"Crowdlending": pequeños inversores que financian empresas

La magdalena de Proust y el «crowdlending»

Criptalia. crowdlendingUn olor. Un sonido. Una imagen. Los recuerdos, habitualmente vinculados a la melancolía, muchas veces se activan como si tuviésemos un resorte, un disparador. A menudo extrañamos tiempos lejanos, de ahí la nostalgia: comparamos lo mejor del pasado con lo peor del presente. Nos engañamos. Aunque no siempre. A veces echamos en falta una sociedad que, en muchos aspectos, sí que era mejor que la actual.

Marco NIgris, Country Manager España y Portugal de Criptalia. Crowdlending
Marco Nigris, Country Manager España y Portugal de Criptalia

Dicen que una simple magdalena mojada en té trasladaba a Proust a su juventud. En concreto le evocaba un recuerdo detallado de la casa de su tía. Esto es lo que se conoce como recuerdo proustiano (o recuerdo involuntario).

¿Qué es el crowdlending?

Si bien muchas soluciones se han desarrollado en las últimas décadas, el mero hecho de que la tecnología nos permita desarrollar algo no significa que tengamos que hacerlo. De vez en cuando necesitamos parar, mirar al pasado y construir así mejores productos que transformen nuestro entorno. La financiación participativa es un claro ejemplo de lo que la tecnología puede hacer por las personas.

El crowdlending es una forma de desintermediación financiera que permite a las empresas financiarse de forma directa por un grupo grande y diverso de particulares. Es una vía ágil y transparente de financiar proyectos en crecimiento que contribuyen a potenciar la economía real. Así pues, uno de los grandes logros del crowdlending está siendo democratizar la inversión a todos los públicos.

El impacto positivo del crowdlending en la economía real está ampliamente estudiado en los últimos años. Hablamos de economía real al referirnos al estudio de la producción, distribución y consumo tanto de bienes físicos como de servicios en una zona geográfica concreta.

Hasta hace no tanto tiempo, invertir en empresas innovadoras de tu entorno más próximo era algo reservado a unos pocos privilegiados con mucho músculo. La financiación participativa viene, precisamente, a desmontar esto. Muchos pequeños y medianos inversores pueden transformar la sociedad que les rodea a través de una palanca segura, ágil y transparente que les ofrece la tecnología.

¿Cómo repercute en la sociedad?

La transformación digital de las finanzas ha traído consigo transparencia, horizontalidad y accesibilidad al mundo de las inversiones. Pongamos un ejemplo: un trabajador de clase media podría alcanzar un pequeño rendimiento económico -es decir, un beneficio- después de invertir simplemente 20 euros en una pyme local, algo impensable hace unos años y más aún en el contexto de la banca tradicional. Imagina además que esa inversión sirve para ayudar a esa pyme a financiarse y lo hace de manera colectiva, sin intermediarios. Esta empresa, a su vez, podría estar generando nuevos puestos de trabajo en su entorno más próximo.

Este es el éxito del crowdlending, su impacto social positivo dentro del círculo de la mencionada economía real. ¿Y cómo se mide ese impacto en cifras? En 2019, de los más de 200 millones de euros que movió el sector del crowdfunding en España, casi la mitad provenían específicamente de operaciones de crowdlending.

Hay aspectos de la sociedad que nos precede que sí eran mejores que los actuales. Menos concentración de poder; más pequeñas y medianas empresas emprendiendo su propio camino e innovando. La tecnología puesta al servicio de la sociedad es siempre una buena idea. Quizás, al fin y al cabo, los recuerdos involuntarios estaban ahí para algo.

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