Concha Monje: "Hay que empoderar a las mujeres en la Ciencia"

Concepción Monje, Premio Mujer y Tecnología 2018: “Hay que empoderar a las mujeres, también en la Ciencia”

Concepción Alicia Monje Micharet ha sido elegida entre otras grandes candidatas como ganadora del Premio Mujer y Tecnología de la Fundación Orange. Esta investigadora en Robótica y Profesora Titular de la Universidad Carlos III de Madrid dedica su trabajo, desde hace más de una década, al desarrollo del robot humanoide TEO, un robot bípedo de tamaño y peso humano concebido como un asistente que permite la mejora de la calidad de vida de las personas. Actualmente está desarrollando extremidades blandas para éste y otros robots. Concepción Monje también trabaja en el desarrollo de exoesqueletos para la rehabilitación de miembros dañados por accidentes cerebrovasculares como el ictus cerebral. Además, la última ganadora del Premio Mujer y Tecnología está comprometida con la visibilidad de la mujer en la ciencia y con la divulgación científica, como demuestra la concesión del Premio a Mejor Científica Contemporánea 2017, otorgado por la revista de divulgación científica QUO en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC.

– En primer lugar, enhorabuena por el premio Mujer y Tecnología 2018. Al hilo de la concesión de este galardón, empecemos hablando sobre el papel de la mujer en la ciencia. ¿Se reproducen en el campo científico las desigualdades de género que se dan en el resto de la sociedad? ¿Se ha sentido discriminada en algún momento de su carrera?

Así es, el campo científico no está exento de esta desigualdad, tal y como muestran los estudios. En mi caso, en una fase muy inicial de mi carrera investigadora, llegó a mis oídos que el director de uno de los grupos de investigación con los que me planteaba trabajar prefería no tener mujeres en su equipo por considerar que podrían tener una vida familiar que las comprometiera más allá del trabajo. Este tipo de pensamientos siguen existiendo, por desgracia.

Pese a ello, la realidad es que ahora las mujeres son más visibles y están tanto o más preparadas que los hombres para desempeñar carreras científicas. Pero hay que insistir en el empoderamiento: de nada sirve lo anterior si no empoderamos a las mujeres y logramos establecer las herramientas que garanticen que accedan a cualquier puesto de trabajo y se les reconozca su labor de manera igualitaria.

– La ganadora de la edición anterior de este premio, Núria Salán, destacaba la falta de referentes femeninos para despertar vocaciones entre las niñas y usted, precisamente, está muy comprometida con este objetivo. ¿Qué se puede hacer? ¿Cuál es su experiencia con las jóvenes a las que se acerca para despertar su curiosidad hacia la ciencia y la tecnología?

Efectivamente, la visibilidad de la mujer en la sociedad es de vital importancia. Es muy importante tener referentes femeninos y romper con ciertos tabúes. En mi experiencia, tanto las niñas como los niños tienen vocación por carreras científico-técnicas, pero la presión social muchas veces aparta a las niñas de ese camino profesional. Desde mi punto de vista, la clave está en potenciar las destrezas y las pasiones tanto de niñas como de niños, sean cuales sean. No hay que pensar en trabajos para mujeres y trabajos para hombres, sino en trabajos para quienes tengan las habilidades y las ganas de desarrollarlos, y eso es lo que intento transmitirles a las niñas que asisten a mis charlas.

Si queremos estar a la cabeza del desarrollo, la única manera es invertir en investigación y cuidar al investigador como se merece.

Más allá de la situación de las investigadoras, la ciencia en España parece que no tiene el suficiente reconocimiento social ni presupuestario y muchos investigadores deben buscar su futuro en otros países. ¿Cuáles son las diferencias que encuentra entre España y otros países con los que ha trabajado a la hora de impulsar el conocimiento científico? ¿Qué medidas cree que se deberían tomar para revertir esta situación?

La investigación en España no se valora como se debería. Es cierto que la situación ha mejorado, pero la pasada crisis ha hecho mucho daño y los fondos dedicados a la investigación sufrieron un recorte que afectó drásticamente a la investigación en general. Los países más desarrollados son los que más apuestan por la investigación y más protegen a sus investigadores. Si queremos estar a la cabeza del desarrollo, la única manera es invertir en investigación y cuidar al investigador como se merece.

En España se forma a grandes científicos e investigadores que tienen mucho que aportar a la sociedad, pero no existen mecanismos sólidos que garanticen la continuidad de sus contratos una vez finalizada la tesis doctoral. El investigador sobrevive de beca en beca o contrato en contrato, y muy difícilmente encuentra un trabajo de investigación y desarrollo estable que se prolongue en el tiempo, lo cual es sumamente necesario para avanzar realmente en cualquier campo. Muchos de ellos encuentran la salida laboral en otros países, donde no solo hay trabajo a más largo plazo, sino que además la remuneración económica es más elevada.

Las medidas a tomar para evitar la fuga de conocimiento a otros países pasan por aplicar mecanismos que permitan la estabilidad de nuestros investigadores y dedicar fondos para la investigación, especialmente en los sectores con un beneficio directo en nuestra sociedad. De lo contrario, lo poco invertido se perderá y repercutirá en beneficio de los países que acojan a nuestros investigadores.

– Hablemos ahora de su trabajo en robótica e inteligencia artificial. Debo confesar que su capacidad para planchar ha hecho que sienta más cariño por su robot asistencial TEO. Explíquenos la evolución del prototipo en estos años y en qué momento se encuentra. ¿Llegaremos a verlo en los hogares?

TEO es un robot humanoide bípedo de tamaño y peso humano que empezó siendo un mero conjunto de hierros (o mejor dicho, aluminio) y cada vez más crece hacia un robot con destrezas que lo convertirán en el robot compañero en un futuro, espero que no muy lejano. Ahora TEO es capaz de manipular y transportar objetos con altas capacidades de manipulación, de detectar arrugas en las prendas y plancharlas, o de mantenerse en equilibrio aun cuando alguien se le acerca y le empuja. Estas son solo algunas de las habilidades que lo convierten en un robot asistencial de elevadas prestaciones y muy reconocido a nivel internacional, como así lo avalan los más de veinte proyectos que hemos desarrollado alrededor de este prototipo.

Llegaremos a verlo en los hogares, pero queda recorrido por delante. Hoy en día existen soluciones robóticas robustas, pero hay que invertir el esfuerzo en la integración de estos sistemas para que finalmente podamos construir una entidad robótica completa y fiable que pueda operar en nuestros hogares.

Tenemos una visión de la robótica muy influenciada por las películas de ciencia ficción, pero esta imagen está aún muy lejos de materializarse.

– Desde fuera, la sensación sobre el desarrollo de la robótica humanoide es que marcha con lentitud. Año tras año, los telediarios repiten las imágenes de robots que apenas saben subir escaleras y bailar música disco. El investigador López de Mántaras nos habló en nobbot de las dificultades para el desarrollo de la IA general de tipo humano. ¿Es cierta esta percepción de lentitud? ¿Cuáles son las grandes dificultades que hay para acelerar este desarrollo?

Es cierto, los avances no son tan rápidos como pueda parecer. En general, solemos tener una visión de la robótica muy influenciada por las películas de ciencia ficción, pero esta imagen está aún muy lejos de materializarse. Aun así, se avanza cada vez más y por un camino sin retorno.

Son muchas las dificultades que se plantean en el campo de la robótica. Es un campo muy multidisciplinar y esto implica que hay que avanzar en muchas ramas de la ciencia y la tecnología para conseguir dar pasos hacia delante. Y más cuando queremos crear robots a nuestra imagen y semejanza. El humano es un ser complejo y por lo tanto el proceso de replicarlo también lo es.

Entre los retos principales de la robótica que hay que afrontar hoy en día, particularmente destacaría la creación de nuevos materiales y métodos para su fabricación, el desarrollo de interfaces hombre-máquina que permitan aumentar las capacidades humanas, y el desarrollo de baterías de bajo coste y larga duración, sin olvidar a la naturaleza y al ser humano como inspiración, ya sea traduciendo principios biológicos en diseño de ingeniería o integrando componentes vivos en estructuras robóticas.

TEO. Concepción Monje. Robótica

– También colabora en los proyectos Robocom++ y Humasoft, los dos con financiación pública. Es curioso cómo estos proyectos tecnológicos e innovadores, que responden a las necesidades de las personas, no aparecen nunca en las ferias tecnológicas más importantes, ensombrecidos frente a desarrollos más comerciales, impulsados por empresas privadas. ¿Cree que no se valora suficientemente la inversión pública en innovación? O quizás es que no se divulgue bien…

La realidad es que la inversión pública en investigación no es suficiente, y las empresas privadas invierten en los avances directamente relacionados con su sector. Pero creo que cada vez más las empresas apuestan por invertir en soluciones que responden a las necesidades más básicas e importantes de las personas. Por poner un ejemplo, se está invirtiendo en el desarrollo de exoesqueletos para rehabilitación de miembros afectados por accidentes cerebrovasculares, o en el desarrollo de dispositivos que permiten mejorar las capacidades cognitivas de los pacientes.

Desde mi punto de vista, la investigación pública debe reforzarse, y, además, deben crearse puentes entre el investigador y la empresa que permitan la transferencia del conocimiento a la sociedad, materializando dicho conocimiento en productos comerciales de alto impacto y beneficio para todos.

Deben crearse puentes entre el investigador y la empresa que permitan la transferencia del conocimiento a la sociedad.

– Explíquenos sus trabajos sobre robots blandos y exoesqueletos

Actualmente mi línea de investigación se centra en el desarrollo de extremidades blandas para robots. Mi objetivo es dotar a los robots de elementos blandos que los hagan más seguros en la interacción con los humanos y que les permitan además acceder a espacios o terrenos más confinados y complejos, como puedan ser los que se dan en situaciones de rescate.

Dado el excelente resultado que está dando la aplicación de las estrategias de control que desarrollo para extremidades blandas de robots, actualmente las estamos aplicando a los nuevos prototipos de exoesqueletos que estamos desarrollando para hombro, codo y mano en mi grupo de investigación RoboticsLab, y que se emplean para rehabilitación de miembros dañados por accidentes cerebrovasculares como el ictus cerebral. Con la aplicación de estas estrategias de control pretendemos dotar a estos exoesqueletos de mejores prestaciones para el paciente y aliviar al máximo posible los efectos derivados de la interacción con el dispositivo.

– Por último, no me resisto a preguntarle por su experiencia cinematográfica como asesora en la película Autómata, producida por Antonio Banderas. ¿En qué consistió su colaboración? Pónganos algún ejemplo de recomendaciones que hizo para que la película tuviera mayor verosimilitud.

Para mí fue una experiencia muy enriquecedora. Trabajé con el Director de la película, Gabe Ibáñez, durante la fase de elaboración del guión, en un proceso muy creativo y siempre buscando que, pese a tratarse de una película de ciencia ficción, el contenido científico-técnico tuviera rigor científico.

Por ejemplo, hay una escena en la que se le hace la autopsia a un robot y la forense describe el estado de sus componentes. Ahí podéis ver parte de mis contribuciones a la película. Y también en otra escena con Melanie Griffith en la que le cuenta a Antonio Banderas lo que ha descubierto tras analizar un chip clave para la evolución de los robots. Para saber más, os invito a que veáis la película.