"Hay que aplicar el escepticismo también en lo que nos suena bien"

Emilio José Molina: “Hay que aplicar el escepticismo también en lo que nos suena bien”

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Emilio José Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP).

Emilio José Molina es un internauta inquieto, curioso, crítico y en formación continua. También es el vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), con Elena Campos Sánchez a la cabeza, y uno de los miembros más activos en redes sociales, donde se comporta con una educación exquisita. Por esto último y por su labor divulgativa sobre mitos y pseudociencias, hemos charlado con él. En la conversación, contamos además con Guillermo Peris, químico que ha dedicado parte de su tiempo a divulgar; e Isidoro Martínez, creador de ‘Qué mal puede hacer’ (@qmph_es), plataforma muy crítica con las pseudociencias.

Internet es una herramienta maravillosa que ha conectado y acercado a la gente más dispar. Pero también ha liberado una “magia oscura” que, “por maldad o ignorancia, podrían dañarle a usted y a sus seres queridos”. La pseudociencia está ganando inercia en algunos campos y poniendo en riesgo la salud de la población. Luchar contra ella es duro, requiere horas de divulgación a un elevado coste personal. La homeopatía, el repunte de los antivacunas o la batalla contra la transgenia son solo algunos ejemplos de los monstruos que hay que enfrentar. Erradicarlos es difícil, pero gracias a Molina estamos más cerca de ello.

– ¿Por qué las pseudociencias son peligrosas? ¿Qué hay de malo en que alguien elija una de las llamadas “terapias alternativas”? Como paciente, déjame elegir, ¿no?

Son peligrosas porque se venden como terapias pero no lo son: o no han demostrado serlo o han demostrado no serlo. El paciente que llega a ellas asume un riesgo triple:

  1. Por el timo o estafa: te venden algo como funcional cuando no lo es.
  2. Pueden hacer que retrases o rechaces el tratamiento que necesitas.
  3. Porque en ocasiones no son inocuas y causan daños al organismo.

Decía un divulgador que “lo mejor que puede pasar es que te estafen, y lo peor es que te maten”. En el mejor de los casos, que te las oferten como “complementarias” no te va a hacer nada más allá de costarte dinero.

Si tienes una dolencia que se cura sola y compras homeopatía, te curarás igual y solo habrás perdido dinero. Pero si necesitas medicamentos y te recetan esto, puede ser que estés retrasando tu tratamiento o rechazando incluso el tratamiento que necesitas.

Cuando se ponen como complementarias y el producto no es inocuo, como en el caso de algunas lejías que se están vendiendo, puedes interferir con el tratamiento real, intoxicarte o envenenarte. Triple riesgo, con la estafa en la base.

En la base de la libertad de elección, respondiendo a tu pregunta, está la información veraz. Las decisiones que tome el paciente deben estar supeditadas a la veracidad de la información. Si eliges en base a bulos, no estás eligiendo libremente. Es una ilusión de elección porque hay un engaño. El primer paso es contar con una información veraz.

– Hay cierta corriente de pensamiento peligrosa no por su maldad, sino por su falta de conocimientos sobre temas de salud. ¿La ignorancia nos hace vulnerables?

Más que la ignorancia, la falsa sensación de seguridad. Ser ignorante no es un problema siempre y cuando uno se dé cuenta de que lo es y admita que “se la pueden colar”. El problema viene cuando no te sabes ignorante. De hecho, hay mucha gente con estudios y educación media-alta que cae con frecuencia en las pseudoterapias. Se creen que a ellos no les pueden engañar.

“Si se la consigues colar a personal sanitario, perfecto: has encontrado una vena para hacer metástasis, como el cáncer.”

A veces le ocurre a profesionales sanitarios. Hace poco el Colegio de Enfermeras y Enfermeros de Barcelona (COIB) se había acreditado con “el nivel 2 de flores de Bach”.

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Los primeros que deberían denunciar este tipo de charlatanería son los primeros en caer, hasta el punto de acreditarse en la propia charlatanería que está timando a la gente. No es tanto ignorancia. Es más la falsa sensación de seguridad o la vulnerabilidad en un momento puntual de tu vida.

Hay que mirarlo desde el punto de vista de quienes buscan timar. Intentan institucionalizar sus timos. Que se vea como lo normal, como una propuesta válida más. Lo intentan infiltrar en centros de prestigio: universidades, colegios, hospitales, charlas, etc. Si se la consigues colar a personal sanitario, perfecto: has encontrado una vena para hacer metástasis, como el cáncer.

– En los últimos años terapias, talleres e incluso másteres sin evidencia científica se han disparado. Paralelo a las fake news, ¿tenemos algo como los fake treatments?

No sabíamos cuántos casos había hasta ahora, pero está claro que hay cierta organización de base muy importante que mueve miles de millones de euros y está afectando a miles de víctimas, solo en España. El Observatorio OMC contra las Pseudociencias ha contabilizado más de una denuncia por día desde que abrieron, con muchos casos gravísimos. Nos da la impresión de que no es un problema social extendido, pero todos conocemos a alguien que ha picado en esto. Desde Europa están potenciando la lucha contra las fake news porque es un problema social de primer orden. Si no hay libertad de información, mal vamos. Dentro de esas fake news ya cuentan a los fake treatments como un aspecto más.

– A la cabeza de los mitos de curación se encuentran la homeopatía y falsas terapias como el reiki. ¿Por qué la gente se lo sigue creyendo? Si todas las pruebas son en contra.

Es casi un sentimiento religioso más que un estado de salud. Imagina que lees un estudio que dice que la homeopatía está validada, que además te lo aporta un médico y lo respalda un Premio Nobel. Te dice que en Europa está aprobado como medicamento y que es una terapia más. Además lo venden en farmacias. Socialmente ha habido una permisividad enorme y los lobbies del azúcar han sacado mucho dinero de ello. Han conseguido una importante presión social y en lo que más invierten es en marketing, claro, no en estudios [ríe].

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Esa presión ha calado muy fuerte y el ciudadano piensa “si no fuera verdad, no les dejarían hacer eso”. Cuando explicas realmente qué es la homeopatía, cualquiera entiende que no funciona. Hemos llegado a este punto por negligencia social. Al final es un tema de confianza: acabas delegando algo que no conoces en una fuente que consideras de confianza.

“En la asociación de lo que más tenemos ganas es de acabar con la asociación. Que no haga falta, simplemente porque se cumple la legislación actual (que no se cumple).”

– Vamos a politizar un poco el discurso: ¿se toman las decisiones políticas en base a hechos probados? Ahora que Pedro Duque es ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, igual hay cambios…

Soy muy escéptico. Hasta que no vea pasos firmes no lanzo las campanas al vuelo. En la asociación de lo que más tenemos ganas es de acabar con la asociación. Que no haga falta, simplemente porque se cumple la legislación actual (que no se cumple). Solo con perseguir a los charlatanes nos daríamos por satisfechos. Pero está todo por hacer.

Sabemos que las intenciones del Gobierno actual son contrarias a las pseudociencias. Esperamos ver pronto algo en firme. Quiero ver algo tan simple como que un médico tenga que reportar si un afectado grave por pseudoterapias ha acudido a su consulta, como ya se hace con la violencia doméstica. Ahora mismo desconocemos el alcance y gravedad actual del problema.

– ¿No es un poco como predicar al coro?

A veces, sí. Muchas veces predicamos para conversos y en otros casos con creyentes de las pseudociencias que no van a ceder a la posibilidad psicológica de asumir que son vulnerables… o que les han engañado. Pero en el camino hay gente que lee las conversaciones y se da cuenta del timo.

Por difundir la información no hay problema. El problema vendría al callárselo, pensando que no va a servir para nada. Entonces dejas que la única voz sea la de quienes buscan que su negocio vaya lo más próspero posible.

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– ¿Qué le dirías a un médico que receta homeopatía pero no admite que es un timo? (Hacemos la misma pregunta a Guillermo Peris e Isidoro Martínez).

Molina: Que equivocarse es humano. Todos nos equivocamos todo el tiempo. La diferencia radica en saber asumir los errores y no arrastrarlos. Esto es algo muy español. Le diría que piense en el gran favor que le haría a sus pacientes al autocorregirse. Saber admitir el error es profesionalidad. Hay que ser muy valiente para admitir que estábamos equivocados, nos han engañado y somos vulnerables.

Peris: Sinceramente, creo que son pocos los médicos que prescriban homeopatía que pudieran cambiar de opinión por muchos argumentos contundentes que presentáramos en su contra. La disonancia cognitiva, la protección de nuestra creencias más arraigadas, impediría que pudiera aceptar dichas pruebas. Así que probablemente no le diría nada. Creo que la actuación contra las pseudoterapias debe provenir de las instituciones, eliminándolas del ámbito de lo público.

Martínez: Nada. Quien llega al punto de practicar en otras personas sus creencias solo merece la denuncia, tanto pública como en los organismos que velan porque se cumpla con la deontología médica. Son fanáticos extremistas que juegan con la salud ajena y deben estar fuera del sistema de salud.

“Si el médico no tiene un conocimiento específico de los errores en los estudios científicos, es vulnerable”

– Es ahí donde entra la divulgación. Emilio, sabemos que inviertes mucho tiempo en las redes sociales compartiendo conocimiento. ¿Por qué es importante el respaldo científico?

Falta mucha información sobre la mala ciencia. Si el médico no tiene un conocimiento específico de los errores en los estudios científicos, es vulnerable. Por eso es necesario tener un espíritu crítico e ir a la base, al fundamento. Cualquiera que haya dado la química de la ESO puede demostrar que la homeopatía no puede ser real.

O, por ejemplo, basta con preguntar a la Real Sociedad Española de Física si el agua tiene memoria. Ellos te dirán que no, que es un camelo y que no hay ningún tipo de evidencia de nada similar. Tampoco hay nada en la física cuántica que valide la homeopatía o la memoria del agua. Son bulos.

– ¿Hay cada vez más divulgadores? Parece que hay cierta tendencia.

Hay asociaciones, como ARP-SAPC, o iniciativas individuales, como ‘Qué mal puede hacer’, que llevan mucho tiempo realizando labores de divulgación. La primera, ARP, empezó hace 30 años con temas de OVNIs. Ahora casi todo va dirigido a la salud, gente desesperada en creerse cualquier cosa.

En España tuvo mucha repercusión el caso de Julián Rodríguez y el fallecimiento de su hijo debido a la pseudociencia. Fundó la APETP, y un gran número de personas nos fuimos reuniendo alrededor porque ya conocíamos el problema. Nos dimos cuenta de que con quejarse no valía, había que hacer activismo, presión política, difusión en medios… Lo que hiciese falta para que la gente dejase de morir, porque está muriendo gente.

– ¿Por qué necesitamos el escepticismo?

Molina: Hay que ser escépticos, y escépticos somos todos… con las cosas que nos suenan raras. Si alguien dice algo que nos halaga al oído, tendemos a creerle. Pero si nos dice algo que va contra nuestros prejuicios, le buscamos la pega. Hay que aplicar el escepticismo también en aquello que nos suena bien.

Peris: El escepticismo, como movimiento social, ha contribuido a señalar muchos errores y asunciones que considerábamos como verdaderos, entre ellos una lucha activa contra las pseudoterapias que era más débil desde otros ámbitos. Pero más allá de eso, el escepticismo constituye una filosofía personal que anima a revisar nuestras propias ideas, incluso aquellas que ya adquirimos como escépticos.

“El escepticismo, dudar y pedir pruebas de lo afirmado nos ayudan a discriminar lo realmente cierto”

Martínez: Vivimos desde hace unas décadas en la civilización de la información. Basamos nuestras decisiones en la que nos llega, sobre todo, desde los medios de comunicación pero también desde prescriptores que consideramos de confianza. Pero eso no es garantía suficiente de fiabilidad. El escepticismo, dudar y pedir pruebas de lo afirmado nos ayudan a discriminar lo realmente cierto dentro de ese maremágnum. Estos días, por ejemplo, nos ayuda a no caer en los bulos que difunden racistas y otros promotores del odio que nutren sus causas de infundios.

– Emilio, ¿qué hace una organización como la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas?

Nació como una asociación de afectados por pseudoterapias, pero poco a poco se añadieron científicos que ayudaron a explicar a la gente cuál era el problema, por qué no tenían validez algunas propuestas. Luego empezaron a acercarse más profesionales: sanitarios, médicos, fisioterapeutas, abogados, juristas… Alguno de ellos afectado por pseudoterapias. Gente que conoce bien su área de trabajo.

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– ¿Qué trabajo haces en la APETP?

Como vicepresidente, me encargo de la coordinación de grupos de trabajo. También de recopilación de documentación, de creación de documentos para prevenir de algún evento pseudocientífico o avisar de algún charlatán. Por ejemplo, a las autoridades sanitarias. Y de la difusión en las redes sociales de las alertas que nos van llegando, noticias de otros países, sentencias judiciales, etc. En general, comunicación y coordinación interna.

“Si me viene una persona diciendo que su hija ha dejado la medicación en favor de la homeopatía, no voy a decirle que se espere. La atiendo y ya trabajaré luego. Eso afecta al sueño, a la familia…”

– Dedicáis muchísimo tiempo a divulgar en redes sociales. ¿Compensa?

No compensa en absoluto. Esto acaba afectando a la vida personal y profesional. Cuando surge algo grave, tengo que parar el trabajo y atenderlo. Si me viene una persona diciendo que su hija ha dejado la medicación en favor de la homeopatía, no voy a decirle que se espere. La atiendo y ya trabajaré luego. Eso afecta al sueño, a la familia…

Luego también llegan muchas denuncias a nivel personal, como con el caso de Enric Corbera por señalar su pseudoterapia. Insultos en redes. Muchos trolls, alguno entrando en el plano de la psicopatía y mencionando a tu familia. “Déjale el futuro resuelto a tu hija porque desde la cárcel no vas a poder mantenerla”, o gente que te dice que te ha puesto un detective privado para seguirte y sacar trapos sucios de cara a un juicio.

Por mi parte, esto es labor ciudadana pura y dura. Voluntariado. Activismo con motivación puramente personal. Todos somos voluntarios. ¿El motivo? El siguiente afectado puede ser un familiar, un amigo, o yo. Si quien debería hacerlo no lo hace, tendré que hacerlo yo.

-Guillermo, Isidoro, ¿y a vosotros os compensa el tiempo dedicado?

Peris: No considero que dedico tanto tiempo como otros de mis grandes amigos divulgadores, y menos durante el último año que me he dedicado más intensamente a investigación. Pero para saber si compensa habría que saber primero qué esperamos. En mi caso, el objetivo es bastante egoísta: divertirme. Cada artículo que escribo me ayuda a fijar ideas, a estructurar pensamientos, porque me obligo a mí mismo a explicar cosas que a veces son complejas a un nivel simple. Y si durante el proceso soy capaz de conseguir que alguien entienda la idea que intento transmitir, pues genial.

“He dedicado cuatro años y medio diarios a la lucha contra lo irracional y mentiras como la homeopatía”

Martínez: He dedicado cuatro años y medio diarios a la lucha contra lo irracional y mentiras como la homeopatía. La única compensación ha sido ver cómo una lucha altruista ha conseguido tanto en tan poco tiempo en esta banal sociedad de lo inmediato, donde tener principios es rechazado de plano (también en el mundo de la divulgación).

– Emilio, 2018 es un año lleno de tragedias, como el aumento de fallecimientos debido a los movimientos antivacunas. La gente aún cree que hay relación entre autismo y vacunas, o piensa que sin vacunas se vive mejor.

En el tema de las vacunas, hace poco me pregunté sobre este problema. Saltan noticias como que hay bots en Twitter que promocionaron la campaña de Trump y que ahora promocionan campañas de antivacunas. Los mismos. ¿Buscan sembrar el malestar?

“Se intenta vender el movimiento antivacuna para hacer caja”

Quizá sea una estrategia, pero si lo han elegido como un objetivo, debe ser un tema importante. Si lo piensas en frío, dañar a un país atentando con un arma biológica es complicado. Pero si acabas convenciendo a toda la gente de que no se defienda de una patología natural, acabas teniendo un poco lo mismo.

En general, se intenta vender el movimiento antivacuna para hacer caja. Pero sospecho que hay una dimensión más que no alcanzo a vislumbrar del todo. El uso del miedo con algún propósito que se me escapa. De lo que estoy seguro es que el tema es importante porque se usa como cebo.

– Otra de las últimas riñas es con el glifosato. Esther Samper publicó un artículo firme al respecto de los mitos contra esta sustancia. ¿Por qué hay discursos interesados en algunos productos o técnicas pero no en otros? Lo mismo ocurre con la transgenia…

Esto lo comenta muy bien J. M. Mulet. Pero básicamente se aprovechan del contexto sociocultural. Por dónde pueden causar tensión social hasta derroteros que no tienen sentido para su propia base. En EE.UU., Greenpeace se mete más con lo nuclear y en España contra los transgénicos.

Juegan con el miedo hacia lo desconocido en ciencia y tecnología. Como hay una incultura científica tan grande, lo tienen fácil. Es una manera de explotar la vulnerabilidad natural del miedo a lo desconocido para manipular a las masas hacia un lado u otro.

Con el tema del glifosato, cuando te vas a las pruebas (y ojo con las pruebas), te das cuenta de que es uno de los herbicidas más estudiados. Resulta que da menos problemas en el día a día que otros productos de uso común que tenemos en casa. ¿Por qué contra el glifosato? Por lo mismo que con las “vacunas con mercurio”.

No se hizo una buena difusión científica de cómo una molécula con mercurio ayudaba a conservar las vacunas sin perjudicar al paciente (se demostró que los riñones podían filtrarla y ese mercurio no permanecía en el organismo) y ahora tenemos peores vacunas por la presión social.

Si quitamos el glifosato, tendremos que ir a alternativas más caras y menos eficientes. El miedo social causa un retroceso también social y acabamos teniendo una sociedad peor.

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Imágenes | Emilio José Molina, iStock/zi3000, iStock/YakubovAlim, iStock/andrei_r, iStock/AntonioGuillem