Mar Gómez, de Eltiempo.es, sobre la importancia de la divulgación

Mar Gómez, meteoróloga: “Hemos creado concienciación sobre el cambio climático, ahora hay que solucionarlo”

Mar Gómez es doctora en ciencias físicas y divulgadora sobre temas de meteorología y cambio climático..Cuando era pequeña, Mar Gómez se asomaba a la ventana de su piso para ver cómo cambiaba el cielo de Madrid. Su curiosidad le llevó a querer saberlo todo sobre los fenómenos atmosféricos y terminó doctorándose en Ciencias Físicas con especialidad en física de la atmósfera en la Universidad Complutense de Madrid.

Hoy, Gómez comparte esa curiosidad con miles de espectadores a través de su trabajo como meteoróloga en Eltiempo.es y como divulgadora científica en las redes sociales y gran cantidad de medios. Acaba de sacar un libro, ‘En qué se parecen las gotas de lluvia al pan de hamburguesa’, en el que comparte 120 curiosidades científicas relacionadas con la meteorología. Un libro en el que descubrir si existen olas en el cielo, por qué son cálidos los iglús, cómo pueden sentir los tiburones la llegada de un huracán y qué papel jugó la meteorología en los viajes de Cristóbal Colón.

Hablamos con Mar Gómez de las sorpresas que depara la ciencia atmosférica y de la importancia de estar bien informados para hacer frente a los desafíos climáticos de los próximos años.

– Tienes más de 200.000 seguidores en Twitter y acabas de sacar un libro de divulgación. ¿Por qué interesa tanto el clima y la meteorología?

Estamos en un momento en el que podemos sentir muchos de los efectos del cambio climático. Ya no se percibe como algo del futuro, sino como algo que está pasando y que nos va a afectar en mayor o menor medida en el transcurso de nuestra vida. En las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) vemos cómo crece el interés en este tema y que cada vez hay un porcentaje menor de población que duda de la existencia del cambio climático.

Además, ahora tenemos más información y más herramientas, por lo que los pronósticos meteorológicos son mucho más precisos y eficaces. Tengo la sensación de que la sociedad se ha dado cuenta de que si nos escuchan, pueden salvar sus vidas en situaciones extremas que estamos percibiendo en todos los lugares del mundo, incluido nuestro país.

– Entra en juego, también, la curiosidad. Basta echar un vistazo al índice de tu libro para ver que la meteorología nos depara muchas sorpresas.

Todos somos en menor o mayor medida curiosos por naturaleza. Sobre todo, cuando somos niños. Al ir creciendo nos cuestionamos cada vez menos las cosas, pero esto no significa que no sintamos curiosidad o que esta no se pueda despertar. El problema es que pasamos mucho tiempo centrados en nuestros móviles y ordenadores y, en el ajetreo de la vida diaria, nos perdemos lo que pasa a nuestro alrededor y dejamos de cuestionarnos por qué sucede.

A mí me parecía interesante abordar la meteorología desde otro punto de vista y despertar esta curiosidad que todos llevamos dentro a través de una serie de preguntas y respuestas accesibles y fáciles de comprender.

Mar Gómez acaba de publicar su libro 'En qué se parecen las gotas de lluvia al pan de hamburguesa'.

– A rasgos generales, ¿cómo ha cambiado el clima en las últimas décadas?

Lo más evidente es el aumento de la temperatura media global. El año pasado ya estábamos 1,2 grados por encima de los niveles preindustriales, cuando el objetivo es que no pasemos de 1,5 a mediados de siglo. No vamos demasiado bien.

Este aumento de la temperatura tiene numerosas consecuencias. La más evidente es el deshielo de las regiones polares y el retroceso de los glaciares. Esto provoca que se viertan millones de toneladas de agua dulce al mar que elevan los océanos y ponen en riesgo las poblaciones costeras y los ecosistemas.

Este aumento de la temperatura afecta también a las precipitaciones. Tenemos patrones muy desiguales en el planeta: en algunas regiones se están dando lluvias torrenciales y en otras sequías extremas. Por ejemplo, en el cuerno de África, donde se están dando migraciones climáticas porque las personas no pueden sobrevivir.

Entra en juego también la dinámica de la atmósfera. Se dan situaciones atípicas que no podemos vincular directamente al calentamiento global, como puede ser que se acerquen restos de huracanes a España, pero que nos hacen intuir que algo está pasando y que detrás de eso sí puede estar el cambio climático.

“Con una edad en torno a los 30 años ya podemos hacer comparaciones con el clima de cuando éramos niños”

– ¿Qué edad necesitamos tener para poder decir: «el clima ya no es como cuando era pequeño»?

Con una edad en torno a los 30 años ya podemos hacer comparaciones con el clima de cuando éramos niños. Los periodos climatológicos siempre se analizan en torno a los 30 años, aproximadamente, y en las últimas décadas ha habido notables diferencias. Hemos visto cómo ha aumentado la temperatura en España y, a nivel global, los 20 años más cálidos se han dado en los últimos 22 años.

– Si nada cambia, ¿qué podemos esperar en España en 2050?

Hace poco un estudio señalaba que si nos vamos al peor de los escenarios, podríamos tener el clima de Marrakech en Madrid y el de Barcelona en Londres. Es interesante prestar atención a los casos extremos, porque ayudan a crear concienciación.

Si no cambiamos nada, lo más probable es que en los próximos años veamos cómo la precipitación se altera. En algunas regiones vamos a tener eventos de sequías más frecuentes y en otras va a llover mal. Es decir, no van a caer precipitaciones que solucionen los problemas de sequías, sino lluvias torrenciales. Esto se espera sobre todo en la región del Mediterráneo. A la vez, la reducción de precipitaciones puede ser significativa en zonas en donde estamos acostumbrados a que llueva más, como puede ser Galicia.

Por otro lado, las temperaturas seguirán subiendo y esto traerá más olas de calor intensas y severas. El verano se está alargando, ya dura cinco semanas más. Pero esto no quiere decir que no vayamos a tener olas de frío en invierno, porque los extremos se van a acentuar.

El cambio climático puede propiciar temperaturas extremas tanto en invierno como en verano.

– ¿Marcan fenómenos como Filomena un antes y un después a la hora de escuchar las predicciones?

Yo creo que sí. En España no tenemos muy presente que los fenómenos meteorológicos pueden poner en peligro nuestra vida, porque por suerte no se dan de forma tan extrema como en otros países. Cuando suceden eventos de este tipo nos damos cuenta de que estamos a merced de las fuerzas de la naturaleza y de que debemos estar informados para poder prevenir situaciones de riesgo.

No podemos vincular directamente la borrasca Filomena con el cambio climático, pero este tipo de episodios pueden relacionarse y seguir ocurriendo. Es importante diferenciar entre tiempo y clima.

– Los meteorólogos insistís en que no se confundan estos términos, tiempo meteorológico y clima. ¿Cuál es la diferencia?

El tiempo puede compararse al humor que tenemos, que fluctúa a lo largo del tiempo, y el clima podría ser como nuestra personalidad. Es robusto y se construye a lo largo de los años.

Cuando queremos saber el tiempo que va a hacer la semana que viene, hablamos tiempo meteorológico. Al hablar de la evolución en nuestro planeta desde hace miles de años nos referimos al clima, a periodos de tiempo más largos.

– Cuando decimos el tiempo está loco, ¿nos estamos equivocando? ¿Somos nosotros los que lo estamos volviendo loco?

Depende del momento en el que nos encontremos. Es una frase muy usada en los meses de primavera, en los que hay, entre comillas, una locura meteorológica: el tiempo cambia muy rápidamente porque hay una transición de masas de aire más frías, propias del invierno, a otras más cálidas, del verano. Se propicia el desarrollo de tormentas que son más difíciles de diagnosticar.

«Ahora mismo el cambio se produce de forma muy rápida y es normal que lo percibamos como una locura. A lo largo de una vida podemos presenciar numerosos episodios adversos»

Por otro lado, el clima está cambiando porque nosotros lo estamos propiciando con la emisión de gases de efecto invernadero desde la revolución industrial. Es cierto que el clima de nuestro planeta siempre ha cambiado, solo que lo ha hecho más progresivamente y a lo largo de miles de millones de años. Ahora mismo este cambio se produce de forma muy rápida y es normal que lo percibamos como una locura. A lo largo de una vida podemos presenciar numerosos episodios adversos.

Hay que tener en cuenta que la meteorología es una ciencia que no es exacta, se rige por ecuaciones no lineales y siempre va a haber un porcentaje de error. Aunque sí creo que es una frase que se usa demasiado: a veces decimos que el tiempo está loco y no vamos más allá.

– Tienes mucha actividad en Twitter y las redes sociales en general. ¿Qué opinas de los comentarios que lees por allí con relación al cambio climático? ¿Está la sociedad bien informada?

Hay trabajo por hacer en el ámbito de la divulgación científica. Sí que está aumentando el porcentaje de gente que sabe que existe el cambio climático y que es un problema que hemos propiciado y acelerado nosotros, pero todavía hace falta información sobre las posibles soluciones y lo que podemos hacer. Ya hemos creado concienciación; ahora lo que hace falta es solucionarlo.

– ¿Faltan más referentes capaces de comunicar esto con cercanía y humor, como es tu caso?

Yo creo que hace falta que se dé voz y visibilidad a los divulgadores. Las redes sociales son muy buena plataforma, puedes llegar a gente de todo el mundo, pero necesitamos que se nos dé más voz desde los medios de comunicación para llegar a más público.

– ¿Qué podemos hacer frente a las fake news y los negacionistas?

Los negacionistas forman un pequeño porcentaje de la población que no quiere cambiar su forma de pensar. Ni siquiera cuando aportas datos, estudios científicos y argumentos sólidos muestran una mentalidad flexible. Aunque también es verdad que dentro de este pequeño porcentaje hay otro aún más pequeño que a veces cambia, por lo general no suelen dar pie a la reflexión ni al debate sano.

Lo que podemos hacer frente a ambos es argumentar con datos. Por ejemplo, con Filomena se hizo viral un vídeo que decía que no nos caía nieve, sino plástico. Lo que hice fue retuitearlo y dar una explicación. Es lo que tenemos que seguir haciendo y la única lucha que podemos tener con este tipo de noticias.

– ¿Qué hace falta para pasar a la acción y tomar medidas que puedan frenar el cambio climático?

Que nuestros gobiernos y nuestros políticos cambien de verdad las cosas. Si nos vamos hacia arriba, Estados Unidos y China. Después, los gobiernos de cada país. Sabemos que se han marcado unos objetivos para mediados de siglo, pero muchas medidas para alcanzarlos no son ambiciosas y es probable que lleguemos tarde. Una firma en un papel no va a cambiar nada.

Ahora estamos en medio de una crisis sanitaria muy importante, pero hay que prestar también atención a la climática, que está ahí, va a seguir avanzando y seguramente nos pille con el agua al cuello. Por nuestro lado podemos seguir trabajando para concienciar a la sociedad, pero deben realizarse cambios importantes desde arriba.

– ¿Eres optimista?

Intento serlo en general y con este tema en particular, pero es verdad que cada vez queda menos tiempo. El trabajo de divulgación llega, pero si no se hace algo desde arriba es difícil lograr que las cosas cambien. Yo quiero pensar que nos daremos cuenta e intentaremos rectificar, pero puede suceder que lo hagamos demasiado tarde. Así que diría que soy optimista, pero con reservas.

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Imágenes | Mar Gómez, Unsplash/Pedro Sanz

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