María Luz Rodríguez Fernández habla sobre empleo y economía

María Luz Rodríguez: “Es clave preservar altos niveles de igualdad en la sociedad digital”

La calidad del empleo y el crecimiento económico son dos de las preocupaciones más extendidas entre la población. Expertos de todo el mundo tratan de comprender los cambios que experimentan los mercados laborales y, en consecuencia, la vida de los trabajadores.

En este grupo de expertos se encuentra María Luz Rodríguez Fernández, Doctora en Derecho por la Universidad de Valladolid y Profesora Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Castilla-La Mancha. Durante su trayectoria ha ocupado el cargo de Consejera de Trabajo y Empleo de Castilla-La Mancha y el de Secretaria de Empleo. También es miembro de la plataforma de expertos Los 100 de Cotec, impulsada por la Fundación COTEC para la innovación, en concreto, en el área de trabajo decente y crecimiento económico, el octavo de los 17 ODS.

– ¿Cuenta España con suficiente talento como para poder afrontar con éxito los procesos de transformación y digitalización en los que estamos embarcados como sociedad?

Por supuesto que sí. No creo que estemos faltos de talento para afrontar el presente y el futuro tecnológicos. Lo que sí necesitamos es mayor formación en competencias digitales para una parte importante de nuestra población. De acuerdo con el DESI, índice que mide el desarrollo tecnológico de todos los países de la Unión Europea, en España el 55% de la población tiene competencias digitales básicas, lo que significa que tenemos un 45% de nuestra población que necesita formación en este ámbito para afrontar los desafíos del trabajo en la era digital. Es un tema de multiplicar los esfuerzos en materia de formación, no de que nos falte el talento.

Hay que repensar el modelo educativo para que sea más permeable a las necesidades formativas que parece demandar la era digital.

– ¿Nuestro sistema educativo es el adecuado para preparar a las generaciones que darán forma a la sociedad futura?

Estoy realizando una investigación sobre el impacto de la revolución tecnológica en las empresas y esta es una de las preguntas que les hacemos. Su respuesta es que la formación en nuestras universidades y en el sistema de formación profesional es buena, pero el alumnado necesita después procesos de adaptación a los requerimientos prácticos del trabajo tecnológico en las empresas.

Por otra parte, lo que sí está sucediendo es que el sistema educativo no está proveyendo de suficientes personas con perfiles profesionales relacionados con la revolución tecnológica y, por tanto, las empresas tienen dificultades para encontrar trabajadores con esos perfiles, sobre todo mujeres, que realizan en mucha menor medida estudios relacionados con la tecnología.

Esto no significa, naturalmente, que no haya que repensar el modelo educativo para que sea más permeable a las necesidades formativas que parece demandar la era digital, sobre todo la formación en las denominadas competencias transversales, como la creatividad, la capacidad de innovación, la capacidad de adaptarse a entornos cambiantes. Todas estas competencias transversales hoy no forman parte de los itinerarios formativos y, sin embargo, son esenciales en la era tecnológica.

futuro de la inteligencia artificial

talento joven en las empresas

– ¿Cree que las empresas españolas están apostando, en lo que a oportunidades y condiciones salariales se refiere, por el talento joven? En su opinión, ¿qué pueden esperar los jóvenes del futuro?

Hace relativamente poco hemos conocido una encuesta sobre las percepciones de los jóvenes de nuestro país donde la primera razón que esgrimen para fundamentar su percepción de que vivirán peor que sus padres es la poca calidad del empleo juvenil, marcado por temporalidad y los bajos salarios.

La verdad es que creo que tenemos un gran potencial y gran talento entre nuestros jóvenes, pero que de algún modo las condiciones en que se integran en el mercado de trabajo no son las mejores y ello hace que, en no pocas ocasiones, los mejor formados decidan marcharse de España. Por esa razón, sería deseable una reflexión entre el empresariado de nuestro país en relación con la mejor forma de atraer todo ese potencial y ese talento de nuestros jóvenes hacia las empresas.

Los empleos del futuro serán completamente diferentes a los de antes y, por ello, tendremos que prepararnos para esa nuevo mercado laboral.

– La era tecnológica y la digitalización plantean el reto de crear empleo en un entorno de reemplazo de trabajadores por sistemas automatizados ¿Cuáles son las principales transformaciones, desde el punto de vista práctico, a las que se enfrenta el mundo laboral y las empresas a raíz de la digitalización? ¿Qué se espera en los próximos años?

Soy de las que piensan que la revolución tecnológica va a conllevar la pérdida de un número importante de empleos pero también va a suponer la creación de un número importante de puestos de trabajo. ¿Cuántos? Es difícil saberlo. Pero sí tengo la total certeza de que los empleos del futuro serán completamente diferentes a los de antes y de que, por ello, tendremos que prepararnos para esa nuevo mercado laboral.

Por eso antes insistía en la formación de la población que aún no posee competencias digitales. Y por eso creo también que es necesario que pensemos que la formación a lo largo de la vida va a ser absolutamente relevante para ir adaptándose a los requerimientos que vaya marcando el avance de la tecnología. Sinceramente, no creo que vaya a ser el fin del trabajo humano, pero sí que tendremos que acostumbrarnos a ser complementados en nuestro trabajo con la tecnología.

renta básica y empleo

-¿Es la renta básica la única solución viable para los trabajadores que serán sustituidos por robots? ¿Vamos hacia una sociedad del ocio activo?

Junto con la formación en competencias digitales, la provisión de rentas para aquellas personas que pierdan sus empleos a consecuencia de la revolución tecnológica son, para mí, las dos medidas necesarias para que la transición hacia la economía digital sea más justa y no agrande las brechas de desigualdad ya existentes.

Lo que no comparto –o al menos no de momento- es que deba implantarse una renta universal. Sí soy partidaria del establecimiento de una renta básica, pero únicamente para las personas que hayan perdido sus empleos a consecuencia del avance de la tecnología. Como dije antes, no creo que esté cerca el fin del trabajo humano, de modo que tampoco veo que estemos cerca de una sociedad completamente ociosa.

empleo
Fuente: ONU

-¿Cree que los problemas económicos y laborales de la ciudadanía son el germen del auge de los nuevos populismos?

No soy politóloga, pero creo que la desazón que produce la pérdida del empleo o de unas condiciones de trabajo razonables puede hacer que muchas personas abracen opciones políticas populistas por falta de esperanza.

-¿Es sostenible el sistema actual de pensiones?¿Tendrán las futuras generaciones una pensión digna o, simplemente, una pensión?

El actual modelo de pensiones está basado y financiado por cotizaciones sociales sobre el empleo, de forma que, para ser sostenible, necesita, por decirlo así, mucho empleo y un empleo estándar que se prolongue durante un largo periodo de tiempo. Pues bien, todo parece indicar que la revolución digital va a afectar a ambos elementos. Es posible que tengamos mucho menos empleo y es seguro que los nuevos empleos no serán como los del pasado, ni tan continuos en el tiempo, ni tan estándar.

Esto plantea un problema de financiación del modelo de protección social que deberíamos abordar más pronto que tarde. No creo que la solución pase por reforzar la contributividad del sistema, pues ello puede conducir a que solo una parte de la población tenga acceso a la protección social. Me parece que el proceso pasa más por una reflexión sobre las fuentes de financiación del modelo de protección social que decidamos tener como sociedad y por la desconexión entre protección social y empleo.

La brecha entre mujeres y hombres, en lugar de ir reduciéndose, puede ir haciéndose más grande en la sociedad digital.

-En el contexto de la desigualdad económica y laboral, las mujeres añaden la desigualdad de género ¿Cree que se están adoptando medidas reales para acabar con ella en el ámbito laboral? En caso afirmativo, ¿existen datos que avalen este intento de ruptura con la brecha de género?

En términos de igualdad de género creo que hemos avanzado mucho, pero también que aún nos falta un largo camino por recorrer. La brecha salarial es, en este momento, de un 22%, las mujeres tienen una tasa de actividad en el mercado de trabajo 11 puntos por debajo de la de los varones y, llegada la edad de jubilación, la jubilación media de las mujeres es un 35% inferior a la pensión media de los varones. Es verdad que se están adoptando medidas para ir reduciendo estas brechas y que es posible que, en un tiempo, veamos una mejoría de la igualdad de mujeres y hombres en el mercado de trabajo.

Pero hay un tema que me tiene especialmente preocupada. Con el avance de la revolución tecnológica, las profesiones mejor valoradas socialmente y con salarios más altos son las que están vinculadas a la tecnología. Sin embargo, cada vez menos mujeres realizan estudios relacionados con las materias STEM.

Ello puede llegar a suponer que la brecha entre mujeres y hombres, en lugar de ir reduciéndose, vaya haciéndose más grande en la sociedad digital. De modo que debemos encontrar las fórmulas para incentivar que haya mayor igualdad en el acceso de mujeres y hombres a los estudios relacionados con la tecnología. Es fundamental para preservar altos niveles de igualdad en la sociedad digital.

-Para concluir, en su opinión ¿cuál es el principal reto laboral al que se enfrenta el gobierno que se forme tras las próximas elecciones del 28 de abril?

Construir derechos laborales y un modelo de protección social justos y acordes con el nuevo tiempo marcado por la revolución digital. Para ello apenas sirven las instituciones del pasado; de manera que habrá que ser capaz de inventar nuevas instituciones. No es tarea fácil. Pero de ello depende que prenda de nuevo la esperanza de la que antes hablaba.

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