“Hay muchas campañas de reciclaje pero no de bajar consumo”

Patricia y Fernando, autores de ‘Vivir sin plástico’: «Somos consumistas hasta para buscar soluciones»

vivir sin plastico tecnologia Patricia y Fernando

En agosto de 2015, Patricia Reina y Fernando Gómez se marcaron un reto: reducir el plástico que usaban en sus vidas, con énfasis en el plástico de un solo uso.

Años después, todos sus residuos plásticos caben dentro de dos botes de cristal de conservas. Aprovechando la publicación de su libro ‘Vivir sin plástico’ (2019), y con motivo del Día Mundial del Reciclaje (17 de mayo), charlamos con ellos.

– ¿Por qué pensamos en reciclar antes que en reducir o reutilizar?

Patricia. Porque nos lo venden así. Hay muchísimas campañas de reciclaje pero no hay campañas de bajar consumo porque se quiere que consumamos más. Nadie va a decir “deja de comprar” porque parece que vas en contra de la economía. Nos dicen: “Compra, pero luego recicla”, y así limpiamos nuestra conciencia.

“Hay muchísimas campañas de reciclaje pero no de bajar consumo”

– El efecto “conciencia tranquila”: la satisfacción de hacer algo bien cuando se recicla.

Fernando. Exacto. Es una forma de mantenernos consumiendo sin remordimientos. Reciclamos y ya está solucionado el problema. Si hablas de reducir (con reutilizar no tanto) es ir en contra del sistema.

Reutilizar algo no es ir en contra del sistema económico pero sí se ve como un obstáculo para hacer compras impulsivas. El sistema económico lo que quiere es estar en constante crecimiento, y las ‘erres’ que van antes de reciclar significan un obstáculo para conseguirlo.

– Ninguna solución tecnológica busca reducir. Todas acaban en consumo: plástico por papel, papel por plástico biodegradable o compostable y así con otros casos.

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Fernando. Me hace gracia: somos consumistas hasta para buscar soluciones. El problema viene porque estamos consumiendo demasiado de un material y buscamos una solución para cambiar ese material por otro o bacterias que se coman el plástico para poder seguir utilizándolo como hasta ahora. El problema es anterior, es más fácil que todo esto: lo que hay que hacer es reducir el consumo. Todas las soluciones que se buscan van a por otra cosa diferente pero con el mismo objetivo.

“Se busca la oportunidad económica de los problemas ambientales”

Patricia. Además, se busca la oportunidad económica de los problemas [ambientales]. Si hay un problema de contaminación por plásticos, buscamos plásticos degradables porque hay filón. Al final terminamos en el mismo problema porque sigue habiendo intereses.

– Y sin embargo vosotros habéis logrado reducir considerablemente el consumo de plástico sin ir al monte ni refugiaros en una cueva.

Patricia. Sí, nosotros vivimos en Madrid y hacemos una vida normal como cualquier persona. Simplemente no usamos plásticos de usar y tirar. No es un sacrificio que exija ir a vivir a una cueva o al campo. Ojalá [ríe]. Solo hemos cambiado nuestros hábitos de consumo.

Fernando. Pero vamos, que tenemos móviles, ordenadores, cámaras de fotos… Tenemos todo lo que tiene cualquier persona en esta vida moderna, pero intentamos que nos duren mucho. Sobre todo evitamos los plásticos desechables, los que no te aportan nada porque duran minutos o segundos.

Patricia. No estamos en contra de los plásticos como material, sino en el mal uso que se hace de ellos. El plástico tiene buenas aplicaciones, como la tecnología.

“Tienes que salir de tu rutina, crear una diferente y planificarte mejor”

– ¿Ha sido dura la transición hacia el vivir sin plásticos de este tipo?

Patricia. La transición duró unos meses: de agosto a diciembre. Cuando empezamos 2016, ya apenas usábamos plásticos. Y luego nos pusimos retos más ‘radicales’. Al principio cuesta porque tienes que salir de tu rutina, crear una diferente y planificarte mejor.

Encontrar los lugares de compra de lo que necesitas en el día a día, por ejemplo. Lleva un tiempo de prueba y error, pero es divertido. Hay que tomárselo como un juego. Nosotros hacíamos apuestas y nos picábamos.

– Destacáis en el libro dos puntos importantes: avanzar a nuestro ritmo y no “ser un brasas” con el tema diciendo a otros “lo estás haciendo mal”.

Fernando. Nosotros fuimos un poquito brutos al principio quitando demasiado de un golpe. Éramos dos y nos lo tomamos como un juego, pero es verdad que te puede desanimar. Si te pones a quitar todo el plástico de un golpe es inalcanzable. Si lo haces poco a poco es mucho más fácil.

Depende mucho de dónde vivas, de si estás casado y tienes hijos, de tu trabajo… Tampoco tienes que reducirlo completamente. Si cada uno redujésemos lo que está en nuestra mano, seguramente no existiría el problema de la contaminación por plásticos de ahora.

Nota del editor: recientemente se ha descubierto que los microplásticos también producen gases de efecto invernadero y que los polímeros nunca llegan a desaparecer.

“Dar la brasa puede crear el efecto contrario: ‘que me dejen en paz, voy a comprar un envasado”

Patricia. Y con respecto a lo de “no dar la brasa”, puede ser contraproducente. A nadie le gusta que le digan cómo hacer las cosas porque tú esto [reducir] no lo haces por quedar bien. Dar la brasa puede crear el efecto contrario: “que me dejen en paz, voy a comprar un envasado”. No tiene sentido.

Fernando. Ahora solo decimos algo cuando se nos pregunta, incluso con la familia.

– ¿Habéis notado algún tipo de postureo o hype en redes sociales sobre el tema de reciclar, reutilizar y reducir?

Patricia. Postureo siempre hay pero yo creo que en sostenibilidad, en moda, en redes sociales, etcétera, solo se muestra la parte bonita de la vida. Lo que no creo es que haya gente que reduzca solo por enseñar en redes sociales.

Fernando. También es cierto que está de moda y a lo mejor la gente lo usa para hacer un poco de postureo. Lo que tampoco viene mal si con ello se anima en el buen sentido.

Patricia. Hablamos de una moda positiva, como el #BasuraChallenge de hace unos meses. Buscar una zona sucia y limpiarla haciendo una foto antes y otra después. Se ha puesto de moda, pero está limpiando una playa. Las modas van y vienen, pero necesitamos una concientización más profunda.

“Hace falta pasar a la acción y tomar las medidas suficientes como para que entre todos podamos evitar el plástico”

– ¿Hay un movimiento visible en contra del plástico de un solo uso o hablamos de pequeñas burbujas aisladas?

Fernando. Desde que empezamos a ahora sí vemos que ha aumentado muchísimo la concienciación. Hay mucha gente que, sin ir en contra, se está planteando el abuso del plástico. Pero todavía no es algo masivo.

A principios de año hubo una encuesta sobre hábitos de consumo y se decía que el 95% de los entrevistados eran conscientes del problema del plástico en el medioambiente. Pero la misma encuesta decía que, a la hora de comprar, la misma gente tenía muy moderadamente en cuenta el efecto medioambiental de sus compras.

Casi todas las personas están más o menos enteradas. Lo que hace falta: pasar a la acción y tomar las medidas suficientes como para que entre todos podamos evitar el plástico.

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– ¿Qué tendría que ocurrir en el mundo para que el grueso de la población dejase de lado los plásticos de un solo uso?

Patricia. Lo que tendría que ocurrir ya está ocurriendo. Sería muy positivo que se hiciesen campañas de concienciación a nivel nacional como se hacía hace tiempo en la televisión con lo de ahorrar agua (cerrar el grifo cuando te lavas los dientes).

Pero no es cuestión solo de la gente. El Gobierno tiene sí o sí que imponer medidas, así como las empresas. Es una responsabilidad compartida que no solo depende de los ciudadanos de a pie.

“Tenemos que esperar todavía 11 años mientras se ponen productos en el mercado que no se pueden reciclar”

Fernando. A mí lo que me parece triste es que se dice que se están tomando «medidas”. Uno de los objetivos de la Comisión Europea es que para 2030 todos los plásticos que se pongan en el mercado sean reciclables o reutilizables.

Significa que tenemos que esperar todavía 11 años mientras se ponen productos en el mercado que no se pueden reciclar. Se tienen que tomar medidas mucho más urgentes y efectivas.

– Sin embargo en vuestro libro hay instrucciones sencillas sobre cómo elaborar productos caseros y no parece tan difícil vivir sin plástico.

Patricia. Sí, no es difícil…

Fernando. Pero tienes que tener un poco de ganas sobre todo al principio. Si fabricas una pasta de dientes, por ejemplo, no te va a saber igual que una pasta comercial. Con el tiempo te acostumbras y yo ahora prefiero la mía, pero lleva un tiempo de adaptación. Es fácil, pero hay que poner de nuestra parte.

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Patricia. Si lo haces de mala gana y por obligación, te vas a quedar a medias. Si lo haces sabiendo por qué es importante, realmente no es tan difícil. Mucha gente nos dice “haced un vídeo de cómo es vuestro día a día sin plásticos”, y es que no hacemos nada especial. Es sencillo.

“El plástico no se biodegrada. Solo se rompe en partículas más pequeñas”

– ¿Algún consejo de cierre para quien se esté planteando vivir sin plásticos y cuidar el entorno?

Patricia. Como consejo: empieza por lo fácil y cuando lo tengas controlado, ve al siguiente paso.

Fernando. A mí lo que más me choca es pensar que el plástico no se biodegrada. Solo se rompe en partículas más pequeñas. Parece que desaparece pero sigue con nosotros. Es una idea que me parece aterradora.

Patricia. Sí, los pañales que te ponían cuando eras pequeña siguen por ahí porque no ha pasado el tiempo suficiente para que desaparezcan. Pensar en todas las botellas y objetos de plástico que he usado a lo largo de mi vida, y que van a seguir ahí cuando me muera, es motivo suficiente para no seguir contribuyendo a eso.

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Imágenes | Vivir sin plástico.com

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