El reto de Rebecca Prince-Ruiz: ¿por qué no pruebas un ‘Julio sin plástico’?

Rebecca Prince-Ruiz, creadora de Julio sin plástico

Cada mes de julio, personas de casi cualquier rincón del planeta se unen con un objetivo común: reducir el uso de productos plásticos de un solo uso y concienciar sobre la importancia de hacerlo.

Detrás de la iniciativa ‘Julio sin plástico’ (Plastic-free July) está la australiana Rebecca Prince-Ruiz. Una persona que considera que los grandes problemas requieren de grandes soluciones, pero que comenzó un movimiento global con un gesto muy sencillo. Once años después de su creación, 140 millones de personas se han sumado ya. Hablamos con Prince-Ruiz para conocer mejor la historia del movimiento.

— ¿De dónde surgió la idea de tener un mes de julio libre de plásticos?

Surgió un día de junio de 2011, mientras visitaba la planta de reciclaje local de Perth [Australia]. Allí dije una frase que cambiaría mi vida y la de muchas otras personas: “Voy a dejar de usar plástico durante el próximo mes. ¿Quién quiere unirse?»

Al ver el enorme volumen de desechos que se producían en mi barrio, y lo complejo y costoso a nivel energético que es clasificarlos y enviarlos a reciclar, entendí que tenía que asumir mi parte de responsabilidad sobre mi propia basura.

Además, cuando me enteré de que solo se ha reciclado el 9 % de los plásticos fabricados hasta el momento y de la contaminación que generan, decidí hacer algo para abordar el problema de los plásticos de un solo uso.

— ¿Cómo fue esta primera experiencia?

Fue más difícil de lo que había imaginado. Ya usaba bolsas y botellas reutilizables, pero este reto me hizo darme cuenta de que el plástico está en todas partes. Se unieron otras 40 personas, y descubrimos que era más sencillo hacerlo en grupo, ya que compartíamos consejos y nos apoyábamos unos a otros.

Empezamos por las cosas más sencillas, como llevar bolsas reutilizables a la compra (incluidas bolsas de rejilla para frutas y verduras), tener siempre a mano botellas rellenables y evitar usar objetos innecesarios, como pajitas. Cambiamos los vasos de café de un solo uso por otros reutilizables, y empezamos a sentarnos a disfrutar de una taza en la cafetería, como hacéis los españoles. En casa, cambiamos los botes de jabón líquido por pastillas.

Poco a poco, empezamos a encontrar cada vez más soluciones. Sobre todo, al comprar en mercados y tiendas independientes en lugar de en supermercados, donde todo está envuelto en plástico.

Rebecca Prince-Ruiz: "Empezamos por cosas sencillas, como usar bolsas reutilizables".

— Once años después, ‘Julio sin plástico’ es un movimiento internacional. ¿Cuánta gente participa hoy en día?

Más de 100 millones de personas de 190 países participan cada año. En 2021 y a nivel mundial, los participantes redujeron 2,1 millones de toneladas de desechos. Es decir, una media de 15 kilogramos de residuos por persona. Es una cantidad increíble de residuos que hubiese acabado en los vertederos o en el medioambiente.

— ¿Cómo conseguisteis llegar tan lejos?

En un primer momento, por el boca a boca. El desafío se extendió gracias a los participantes, que compartían anécdotas y posibles soluciones en sus casas, sus lugares de trabajo y sus escuelas. En 2011, nadie hablaba realmente sobre el problema de la contaminación por plásticos, y ‘Julio sin plástico’ se convirtió en un evento anual en el que todos pueden participar.

— Has trabajado con políticos y líderes empresariales para reducir los plásticos de un solo uso. ¿Crees que están de verdad interesados ​​en encontrar una solución a este problema?

La respuesta a esta pregunta, en 2022, es que sí. Sin ninguna duda. Sin embargo, no siempre ha sido así. Cuando comenzamos en 2011, pocos hablaban sobre este tema. Pero, en 2019, ‘single-use [un solo uso]’ fue la palabra del año, según el Diccionario Collins.

Este tema está cada vez más presente en la agenda de los políticos y los líderes empresariales, debido a la creciente investigación sobre el problema y la preocupación y demanda de acción por parte del público.

— La contaminación plástica es, de hecho, un problema global. Por ejemplo, la basura viaja por todo el mundo a través de los océanos. ¿Consideras importante crear soluciones globales?

La fundación Plastic Free July encargó hace poco a la empresa de investigación global Ipsos que realizara una encuesta. En ella, encontramos un importante apoyo público a las acciones para combatir la contaminación plástica. Casi el 90 % de las personas encuestadas consideran que es esencial crear un tratado global.

Las soluciones globales, comenzando con un tratado legalmente vinculante, son esenciales para abordar este problema en todo el ciclo de vida de los plásticos: la extracción de combustibles fósiles, la producción, la fabricación, el transporte, el uso y la eliminación. De hecho, las cadenas de suministro completas operan en todo el mundo.

“A menos que se limite y luego se reduzca la producción de plástico, será casi imposible abordar el problema de la contaminación”

— ¿Crees que estamos listos para generar soluciones que marquen la diferencia? Si no, ¿cuáles son las principales barreras?

Hay una enorme buena voluntad y un gran apoyo para crear soluciones. Uno de los mayores desafíos es que, mientras existe este apoyo público y el compromiso por parte de los estados miembros de la ONU [Organización de las Naciones Unidas] para crear un tratado global, la producción de plástico aumenta exponencialmente y las tasas de reciclaje siguen siendo bajas. La producción es la principal barrera para crear soluciones. A menos que se limite y luego se reduzca, será difícil, casi imposible, abordar el problema de la contaminación por plásticos.

— También trabajáis para suscitar el compromiso a nivel local. ¿Por qué es tan importante?

El compromiso comienza a nivel local, con personas que hacen cambios en sus propias vidas y luego llevan el desafío a sus comunidades. Lo que hemos visto en la última década es un cambio de comportamiento individual. Este compromiso local es solo el punto de partida y hay un efecto dominó que ejerce presión y expectativas sobre las empresas y los gobiernos.

Rebecca Prince-Ruiz: "Hay un movimiento global que ejerce presión".

— ¿Tienes algún consejo para que las personas se unan a ‘Julio sin plástico’ y comiencen, también, a marcar la diferencia?

Sí. En primer lugar, pueden inscribirse en el desafío Plastic Free July para participar oficialmente y compartirlo con amigos y familiares. En nuestra web y nuestras redes sociales hay una gran cantidad de ideas e historias que inspiran y animan a ser parte de este movimiento global.

“Es un desafío y no una competición, por lo que las personas pueden optar por hacerlo durante un día, una semana o todo el mes”.

Es un desafío y no una competición, por lo que las personas pueden optar por hacerlo durante un día, una semana o todo el mes. También pueden elegir comenzar con una o dos cosas, en lugar de tratar de abandonar el plástico de un solo uso por completo.

— ¿Qué objetivos recomendarías marcarse a las personas que no han intentado minimizar el uso único de plástico antes y quieren comenzar ahora?

Les recomendaría que comiencen eligiendo un solo artículo y busquen una alternativa. Por ejemplo, pueden llevar bolsas reutilizables a la compra o cambiar la forma en la que guardan los alimentos en la nevera.

— ¿Y para los que ya tienen experiencia y quieren dar un paso más?

La gente nos dice que nuestro Pesky Plastics Quiz es una gran herramienta para detectar los plásticos que utilizan en su día a día y conseguir reducirlos. Otra opción es compartir el desafío e invitar a otros a unirse: organizar una comida sin plástico es una oportunidad divertida para compartir consejos e ideas, por ejemplo.

Rebecca Prince-Ruiz aconseja compartir consejos para reducir el uso de plásticos de un solo uso con amigos y familiares.

— ¿Cuáles son los próximos objetivos de ‘Julio sin plástico’?

Queremos animar a personas de diferentes países y culturas a rechazar los plásticos de un solo uso. Para ello, queremos compartir historias y trabajar con minoristas y empresas para cambiar los envases y las cadenas de suministro. Esto implica también trabajar con los gobiernos, para crear leyes que acaben con los residuos plásticos a nivel mundial.

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Imágenes | Plastic Free July, Unsplash/Sandra Harris

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