La batalla contra las botellas de plástico: así es como puedes contribuir

La batalla contra las botellas de plástico: así es como puedes contribuir

¿Has contado alguna vez cuántas botellas de agua se venden en tu oficina o en tu lugar de trabajo? ¿O cuántos refrescos envueltos en plástico de un solo uso? La respuesta es muchas. De estas, ¿sabes cuántas se reciclan? En países con una alta tasa de recuperación como son Japón y Suiza, los porcentajes de recuperación de plástico PET fue del 77,9% en 2009 y el 83% en 2015, respectivamente.  

Las botellas de un solo uso son un gran problema medioambiental aunque parezcan inofensivas, y el problema está en la cantidad y en el bajo uso de estos productos plásticos derivados de petróleo o gas natural, unido a un bajo o muy bajo reciclaje, a un reciclaje costoso cuando ocurre, y al abandono de las botellas que acaban convirtiéndose en una gran isla de basura en mitad del océano.

Cada vez más colectivos salen en protesta de este tipo de envases, y desde muchas asociaciones se pide un cambio de hábitos e incluso fuentes públicas, como la propuesta de Sadiq Khan para Londres. La alternativa son playas sucias, mares llenos de plásticos y procesos de reciclaje costosos energéticamente. Vayamos por pasos.

No es aconsejable rellenarlas

El uso único de las botellas PET no sería un problema si reutilizamos el mismo casco durante un gran número de ciclos, rellenarlas, algo que los expertos nos piden que no hagamos debido a la migración de sustancias de la botella al agua con el uso. El plástico PET es resistente, pero tiende a degradarse en presencia de sales, luz ultravioleta y tiempo, de modo que el uso de una botella rellenada con agua del grifo puede dañar su interior, que libera sustancias al agua que bebemos.

Algunas de estas sustancias pueden quedar, como decimos, impregnadas de diversos compuestos químicos polémicos que pasan a nuestra sangre, pero el problema más directo no es ese, sino nuestras propias bacterias. Un experimento titulado La calidad del agua bacteriana en las botellas de agua personales en los estudiantes de primaria (2002) descubrió que pasado un tiempo de uso en el agua había tantas bacterias que la OMS habría considerado ese agua como no potable. Estudios posteriores lo han confirmado.

Resulta paradójico y bastante triste que en un entorno como el nuestro, en que dejamos atrás las enfermedades asociadas al agua sucia, haya repuntes de bacterias nocivas precisamente en nuestras neveras. Y el problema es que lavarlas con agua y jabón, o incluso en el lavavajillas, deteriora mucho la botella.

El problema del uso único: vida útil muy baja

botella plastico pet no biodegradable

Lo anterior significa que, una vez consumido el líquido del interior, deberíamos tirar la botella al contenedor de reciclaje amarillo (envases), haciendo que una botella que tiene unos 18 gramos de plástico PET vaya directa a la basura tras habernos servido medio litro de agua en unos 10 o 15 minutos.

Esa es la vida útil de una botella de agua, y es donde es encuentra el mayor problema de todos debido, por un lado, al coste que supone reciclaje de la misma y, por otro, a que la mayoría de las veces no se recicla. Cuando hablamos de que Suiza recicló el 83% de botellas en 2015 significa que:

  • El 17% terminó en vertederos o en el mar.
  • De ese 83%, un buen porcentaje fue incinerado; y el resto tratado a altas temperaturas.

¿Sabes cómo se recicla una botella PET?

PET significa tereftalato de polietileno, que es un tipo de poliéster o polímero termoplástico. Se eligió este material porque es muy resistente y son 100% reciclables sin liberar tóxicos al ambiente. Aquí acaban las ventajas, porque el proceso de reciclado tiene un coste ambiental enorme:

  • El traslado de miles de botellas de PET a la planta de clasificación tiene un importante impacto en emisiones que no se suelen contar.
  • Una vez clasificada, se envía a la planta de reciclado. Esta suele estar muy cerca, pero en ocasiones se realiza un segundo viaje en camión, esta vez en fardos prensados en cubos. De nuevo, emisiones.

Hay tres maneras de reciclar el PET:

  • Mecánico, haciendo uso de grandes cantidades de agua a 70 o 90ºC durante el lavado, y secado luego a más de 180ºC.
  • Químico, en el que se produce la metanólisis o glicólisis: el PET se despolimeriza en otros compuestos. Se usan altísimas temperaturas y procesos como la pirólisis.
  • “Reciclado” energético, que es un eufemismo para decir que se incineran para producir energía.

En otras palabras, el reciclado de las botellas de plástico es un proceso extremadamente costoso debido al uso de la energía, con un gran impacto negativo en el agua local, y que se convierte en un problema extra en caso de combustión. Y hablamos de la mejor solución. La alternativa al reciclado es que acabe en el mar, perjudicando la vida marina y, por tanto, al ecosistema.

Un estudio de la Universidad de Tecnología de Swinburne demostró en 2013 que el plástico PET no es biodegradable, tal y como pretendían difundir algunos lobbies. Otro estudio de 2008 publicado en la American Chemical Society comprobó que, para hacer biodegradable el PET, este tenía que ser transformado en otros compuestos a más de 450ºC.

DE reciclar a no comprar botellas

En España tenemos un problema particular de falta de reciclado, y Ecoembes supo afrontar esto desde el humor con una campaña de varios vídeos en 2017. En estos vídeos se fomentaba el reciclaje de distintos materiales, uno de ellos el PET de las botellas de un solo uso.

Es lógico pensar que, a mejor clasificación de los residuos en el hogar y puestos de trabajo, mayor tratamiento tendrán los distintos materiales y menor impacto ambiental. Sin embargo, Sadiq Khan, alcalde de Londres, plantó cara al problema del plástico PET con lo que puede clasificarse un ataque frontal a la industria: fuentes públicas por toda la ciudad, para que la gente no tenga que comprar botellas.

El consumo de botellas de plástico rara vez se da en domicilios, salvo excepciones; y cuando ocurre se suele hacer uso de garrafas de 8 o 9 litros (que tienen menos gramos de plástico por litro contenido). El gran uso se hace fuera de casa, en trayectos, viajes, etc.

Sadiq Khan, al igual que otros alcaldes de Europa, plantea instalar fuentes de agua gratuita cada pocos metros. De ese modo podremos saciar nuestra sed sin necesidad de echar mano de una botella de plástico que tiraremos unos metros más allá; pero también anima a la gente a hacer uso de botellas de metal.

Botellas de metal y vidrio, el único futuro posible

botellas de vidrio la solucion

Vidrio para la vivienda y metal para cuando salgamos fuera. Este es el plan de la mayoría de organizaciones ecologistas de cara a las botellas de uso personal. Tanto el vidrio como el metal son materiales durables que permiten rellenar la misma botella durante decenas de cientos de ciclos, a veces durante vidas enteras.

Ambos son muy fáciles de limpiar, pueden meterse al lavavajillas, y quedan como nuevos con una friega con lejía (que es bactericida). Además, ambos son reciclables si, llegado un momento, acaban por golpearse o fragmentarse. Otra ventaja: admiten todo tipo de contenido, agua, leche, zumo, etcétera, sin variar sus propiedades.

Es posible que el lector se esté preguntando cuál es el coste medioambiental de una botella de vidrio o metal en relación a una botella de plástico PET, y la respuesta es que puede llegar a ser decenas de veces más contaminante: requieren más material, un mayor transporte, más temperatura en los procesos, y más agua. Frente a esto, tienen una duración de miles de veces más tiempo, pudiendo ser rellenadas y limpiadas fácilmente.

Aunque la diferencia entre comprar una botella de vidrio o metal frente al plástico PET sea grande en un inicio en términos de impacto ambiental, hemos de contar con todas aquellas botellas de plástico que no compramos y pensar en en términos de tiempos largos.

¿Queréis saber cómo podéis ayudar al medio ambiente? Requiere cambiar nuestros hábitos para no volver a comprar una botella de plástico. Si estas no se compran, ni tendrán que ser recicladas a un gran coste ni terminarán en el mar. En vivienda, usa vidrio; y puedes comprar cantimploras metálicas en cualquier tienda online que usarás durante décadas.


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