Black Mirror se la inventó IBáñez Serrador hace más de medio siglo

NN23 o cómo Ibáñez Serrador se adelantó más de medio siglo a Black Mirror

Black Mirror es una de nuestras series favoritas porque retrata las contradicciones que subyacen en la fricción entre seres humanos con pulsiones atemporales y la temporalidad acelerada que es la razón de ser de la tecnología del siglo XXI. Su visión pesimista, incluso terrorífica, sobre avances como la robótica, internet, la telefonía móvil o la inteligencia artificial nos ofrece elementos para la reflexión y, quizás, contribuya a que hagamos un mejor uso de la tecnología.

La fascinación que hoy nos causa Black Mirror es comparable a la que provoca la revisión de un producto audiovisual ya olvidado y cuya autoría pertenece a uno de los grandes maestros de la televisión en España, si no el más grande: Narciso Ibáñez Serrador, recientemente fallecido.

NN23, o Black Mirror a la española

Hablamos de NN23, uno de los capítulos del ciclo de ciencia-ficción “Mañana puede ser verdad” que, con la serie “Historias para no dormir”, constituyen dos de las grandes aportaciones de Ibáñez Serrador a una Televisión Española que, gracias a él, empezó a modernizarse. Antes de su llegada, lo que se veía en las pantallas de los pocos hogares españoles que disponían de una televisión era tan gris como lo era ese tiempo de miseria y falta de libertades.

Tras su desembarco en los míticos estudios del Paseo de la Habana, llegado desde Argentina donde aprendió nuevos formatos televisivos, Televisión Española empezó a ser respetada en los festivales internacionales gracias a la calidad de sus producciones. Una de estas fue NN23, escalofriante y también sardónica distopía que se llevó el segundo premio -mención especial- en el Festival Internacional de Televisión de Berlín, «tanto por los altos valores espirituales que contiene como por su excelente expresión televisiva».

Narciso Ibáñez Serrador
Narciso Ibáñez Serrador

un telencéfalo para cada cabeza

¿Pero de qué trata NN23 y por qué creemos que no desmerece en la comparación con los más afortunados capítulos de Black Mirror? En poco menos de una hora, Ibáñez Serrador no habla de un deshumanizado futuro en el que está prohibido pensar y leer. Solo está permitido divertirse a través de un extraño artilugio, el “telencéfalo”, un sistema de transmisión, permanentemente conectado, que emite la programación televisiva directamente en el cerebro del usuario.

Para que sea eficaz, el gobierno, encabezado por el “Jefe Supremo del Partido Superpopular”, procura que la población esté siempre «on line», convirtiendo al “telencéfalo” incluso en un artículo de moda.

 Necesitamos programas amenos, atractivos…”idiotizantes”, para que los ciudadanos no hablen ni piensen.

En “Rumalavia”, que así se llama el orwelliano país donde se desarrolla la acción, los libros son rarezas del pasado, ya que fueron quemados –ecos de Ray Brandbury y su Fahrenheit 451– y solo se permite su uso en el Departamento de profesiones exóticas o caducas.

Esta civilización -por llamarla de algún modo- recibe una amenaza extraterrestre: si en el plazo de 30 días los gobernantes mundiales no consiguen que al menos el 85% de la población sea feliz, terminarán con la vida en el planeta.

Tras una serie de acontecimientos, el último poeta que queda recibe el encargo de gobernar el mundo, al que recomienda buscar la felicidad en las pequeñas cosas. No desvelaremos el desenlace para no caer en el pecado de los tan indeseados “spoilers”.

¿diálogos de ficción?

¿Por qué nos gusta tanto NN23? Por diálogos como este en el que un joven Tip -conocido por su dúo cómico con Coll– recomienda a otro personaje: “No hable, no piense, diviértase”, mientras le ofrece una manzana en forma de píldora.

O ese en el que el “Excelentísimo camarada –el uso de esta palabra salvó al episodio de la censura franquista– encargado del ocio y la diversión” recrimina al “Director de programa telencefálicos” que 20.000 usuarios se han desconectado del “telencéfalo” y se han dedicado a pensar y hablar.

Así, así es como nacen las revoluciones”, grita frente a un cuadro en el que aparece una figura parecida al sanguinario dictador chino Mao, otra estrategia Ibáñez Serrador para salvar la censura. El personaje pide a su director de programación que haga espacios amenos, atractivos…”idiotizantes”.

la poesía como salvación

Otro pasaje excepcional es este en el que el poeta –encarnado por Narciso Ibáñez Menta, padre del autor- trata de explicar la utilidad de las fuentes a una joven que muestra dificultades para captar la belleza del sonido del agua, la utilidad de lo que no sirve.

Ese mismo personaje, al que debe su nombre esta obra maestra de la televisión, es multado por leer en otro momento de la ficción.

Por último, otro momento cumbre del guion, escrito bajo seudónimo por el propio Ibáñez Serrador, es cuando la «voz en off» explica que “todo político debe hacerse agradable al pueblo. Por lo tanto, todo político debe sonreír y, claro, para evitar el esfuerzo facial que significa mantener constantemente una sonrisa, han sido creadas las caretas oficiales”.

careta nn23 Black Mirror

una mirada compartida con black mirror

¿No es recuerda todo esto a Black Mirror? ¿No os recuerda a nuestro día a día? Por eso, entre otros méritos, Narciso Ibáñez Serrador está considerado un maestro cuya huella, más allá de la televisión, se dejó sentir en el teatro, el cine de terror e, incluso, la radio.

Para terminar, os recomendamos encarecidamente ver NN23 íntegramente en la web de RTVE.

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