Una camiseta hecha con piel de tomate que genera energía

Renueva tu armario con esta camiseta hecha con piel de tomate que genera energía

Si hacemos un poco de memoria, todos recordamos a nuestras madres y abuelas mirándonos con cara de enfado mientras nosotros, inocentes chiquillos, haciamos de todo con la comida menos comer. «Con la comida no se juega» decían. Pero la ciencia ha sido capaz de jugar con algún que otro alimento para crear una prenda de ropa que, desde luego, no encontraremos en plenas rebajas.

Investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga, en colaboración con el Instituto Italiano de Tecnología de Génova (IIT) han diseñado una camiseta ‘low cost’ capaz de producir electricidad gracias a la diferencia de temperatura que existe entre el cuerpo humano y el entorno. El prototipo, bautizado como ‘e-textile’, utiliza métodos sostenibles y materiales de bajo coste como la piel de tomate.

Un tomate hecho camiseta low cost

Tal y como asegura José Alejandro Heredia, uno de los autores principales del proyecto, «hasta ahora, los metales han sido los elementos químicos comúnmente utilizados en la fabricación de dispositivos electrónicos. Este proyecto dio un paso adelante y hemos podido generar electricidad mediante el uso de materiales ligeros, más asequibles y menos tóxicos».

camiseta low cost

Los materiales comúnmente utilizados para fabricar dispositivos termoeléctricos son el telurio, el plomo y el germanio. Estos  garantizan el mejor rendimiento termoeléctrico, pero presentan inconvenientes en términos de disponibilidad, sostenibilidad, coste y complejidad de fabricación.

Tal y como recoge la revista Muy Interesante, la fórmula de creación de esta camiseta low cost no es demasiado complicada: agua y etanol, un tipo de alcohol ecológico, piel de tomate y nanopartículas de carbono. Una solución que, según los investigadores, cuando se calienta, penetra y se adhiere al algodón, obteniendo así propiedades eléctricas, como las generadas por teluro, germanio o plomo, pero a partir de materiales biodegradables.

Este proyecto ha sido publicado en la revista Advanced Functional Materials’. Además, los investigadores ya están trabajando en nuevas prendas que, por ejemplo, nos permitan cargar el móvil sin necesidad de estar pegados a un enchufe. Seguro que más de uno agradecería prescindir del cargador y abandonar las desesperadas búsquedas de una toma de electricidad. “En un estudio anterior ya fuimos capaces de crear una antena wifi a partir de piel de tomate y grafeno. También estamos estudiando integrar este invento en la camiseta ‘e-textile’, lo que permitiría parecernos al superhéroe Iron Man, que en su traje lleva acoplados todo tipo de dispositivos tecnológicos pudiendo hasta volar”, bromea Susana Guzmán, una de las investigadoras del proyecto.

Las tendencias cambian

Pero esta no es la primera vez que se hacen camisetas, digamos especiales. Hace ya un tiempo Sony desarrolló una camiseta que nos haría bastantes más llevaderos los días de agosto. Bautizada como Reon Pocket, posee un dispositivo que, a través de la refrigeración termoeléctrica, regula nuestra temperatura corporal para que no vivamos constantemente como si estuviéramos dentro de un horno para pollos.

A través de nuestro smartphone y con una simple conexión Bluetooth podemos regular la temperatura, pudiendo disminuirla hasta 13 grados en los días más calurosos y aumentarla 8 en los más fríos. Porque sí, nos habíamos guardado esta sorpresa en la manga. Reon Pocket no solo enfría sino que también calienta y la verdad es que puede resultar muy útil cuando sales de casa en pleno enero a las 7 de la mañana y de repente te pregutas ¿cuándo he llegado yo a la Antártida?.

Siguiendo esta estela de camisetas inteligentes, y teniendo en cuenta que el invierno está a la vuelta de la esquina, recordamos que Polar Seal diseñó unas camisetas con calefacción. En este caso, la prenda cuenta con una malla metálica que aumenta de temperatura gracias a una batería situada en el bolsillo, que se conecta mediante un USB. Por tanto, existen dos zonas de calentamiento: la espalda y la zona lumbar. La temperatura se puede regular en tres niveles mediante unos botones colocados en la muñeca. Parece que la ropa inteligente es una realidad y, oigan, con todos estos artilugios, los frioleros estamos de enhorabuena.

Imagen destacada: Universidad de Málaga

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