Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas: cómics y películas que nos avanzan el futuro

Desde tiempos inmemoriales, a la humanidad siempre le ha fascinado el porvenir. Sobre todo en el mundo posterior a la revolución industrial, cuando ciencia y tecnología dieron un gran salto, costaba mucho poner límite a lo que se lograría a medio/largo plazo. Esta fascinación se ha visto reflejada en cine, literatura y, por supuesto, en los cómics, que, desde principios del siglo XX, no han parado de ofrecer maravillosas visiones del futuro.

Valerian y la ciudad de los mil planetas

Maravillosas como la ofrecida por Pierre Christin y Jean-Claude Mézières en ‘Valerian et Laureline’, cuya adaptación cinematográfica, Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas, patrocinada por Orange, llega el 18 de agosto a los cines españoles. En los primeros tomos, nos encontramos en el siglo XXVIII, la Tierra es el centro de una gran utopía solo trastornada por algunos elementos rebeldes que amenazan el continuo espacio-tiempo y a los que Valérian y Laureline hacen frente.

Por lo general, el cómic ha seguido las mismas tendencias a la hora de representar el futuro que en el cine y la literatura. De un futurismo bastante optimista basado en las percepciones de la “era atómica” y que en muchas ocasiones hemos visto en las aventuras temporales de Superman, a futuros en los que el avance tecnológico acarreaba multitud de mejoras, pero sociedades muy frías como en Ghost in the Shell.

El cómic junta lo mejor de dos mundos: anula las limitaciones de presupuesto del cine a la hora de plasmar todo lo imaginable y, además, permite explorar en profundidad todo tipo de temas e ideas. Así podemos encontrar universos tremendamente ricos en civilizaciones, arquitectura, tecnología y ciencia.

El presente y el pasado como base para el futuro


Lo importante, a la hora de hacer ciencia ficción, es que pueda servir para hablar de multitud de temas explorándolos en un ámbito distinto, tal como se espera de Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas. Son parábolas de nuestra vida situadas en el año 3000 o cuando sea. En ‘La casta de los Metabarones’, Alejandro Jodorowski toma de base los temas (y tramas) de las tragedias griegas para presentar una historia sobre la lucha por los recursos más preciados, la desigualdad entre civilizaciones más avanzadas, el imperialismo… pero además conceptos como “mesías” y manipulación genética encuentran también su hueco.

Las guerras interminables, en las que ya no se sabe ni por qué se lucha, asolan sistemas solares enteros, como lo hicieron las grandes guerras del siglo XX en Europa, África, Asia… pero aún dentro de escenarios bélicos, los autores de cómics se muestran optimistas. En ‘Saga’, por ejemplo, Brian K. Vaughan y Fiona Staples presentan una tierna historia familiar bastante optimista en una galaxia que, si no fuera por la guerra, no se viviría nada mal.

Si vamos al mundo de los superhéroes, a la hora de tratar el futuro nos encontramos con multitud de enfoques. Normalmente el escenario favorito para los futuros de Marvel y DC es el de una sociedad mucho más desarrollada y avanzada tecnológicamente pero con prácticamente las mismas necesidades de héroes que en la actualidad.

Sin embargo, los guionistas del género son los reyes a la hora representar distopías y mundos post-apocalípticos que hay que evitar con no pocas piruetas temporales de por medio y, casi todos, con un gran villano (o concilio de villanos) conquistando la Tierra: Ultron, Luthor, Darkseid, Norman Osborn, Kang…

La neutralidad de la red y las nuevas tecnologías, nueva tendencia del cómic

Los cómics siempre han estado al quite de las nuevas tecnologías, con las preocupaciones de su uso y evolución presentes en multitud de obras. Con ‘Ghost in the Shell’, manga “cumbre” del cyberpunk, se invitaba a una reflexión sobre qué es lo que nos hace humanos, una pregunta que vuelve a tomar relevancia ante los grandes avances de la biónica. Tema que no es único de la obra de Masamune Shirow, sino que aparece, quizás de un modo menos desarrollado, en multitud de obras como ‘Astro Boy’ o en ‘Descender’.

En pleno debate sobre privacidad y neutralidad de la red llegó ‘The Private Eye’, en el que Vaughan y Marcos Martín presentan un futuro no muy lejano en el que la nube colapsó y todos los datos privados salieron a la luz. Esto causó la prohibición de Internet y el derecho a ser absolutamente anónimo. Un mundo en el que la prensa es quien determina la verdad.

O la posverdad. Esta palabra tan de moda últimamente es uno de los temas (aunque no lo llaman así) de ‘Transmetropolitan’. El futuro propuesto por Warren Ellis es uno que asusta por lo que se parece al presente. Prácticamente se puede hacer casi de todo gracias a la ciencia y a la tecnología, pero siguen existiendo los mismos problemas del mundo actual… Todo esto agravado con un presidente de EEUU más interesado en sí mismo que en el bienestar del país y una prensa que ya parece haberse dado por vencida y que vive a base de titulares sensacionalistas.

Como veis, en los cómics se presentan multitud de ideas de futuro, algunos más optimistas y otros no tanto, pero que recorren un amplio aspecto de la imaginación. Y es que, una vez te deshaces del realismo que impone el presente, puedes plasmar infinidad de avances tecnológicos, científicos, explorar mundos alienígenas, razas asombrosas y mucho más.

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Orange te acerca a la película del verano, Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas

Imágenes | Valerian et Laureline y The Private Eye

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