Cuándo cambia el horario en 2020 en España y por qué lo hace

El ferrocarril, el carbón y un cambio de hora con los días contados

cuándo cambia el horario

En la madrugada del 25 de octubre volveremos a retrasar el reloj. Pero ¿quién fija cuándo cambia el horario? ¿Y por qué?

El próximo cambio de hora podría ser uno de los últimos que tengamos que hacer si se cumplen los planes de la Comisión Europea, que es la que regula el horario de todos los países de la UE. Todavía no es seguro, pero todo indica que 2021 será el último año en que atrasaremos y adelantaremos nuestro reloj, una práctica que en España tiene su origen hace 200 años, pero que parece haberse quedado obsoleta.

Cuándo cambia el horario en 2020 en España

Desde 1999, la Comisión Europea fija el regreso al horario de invierno, también conocido como horario estándar, en la madrugada del último domingo de octubre. Eso significa, en 2020, que el horario cambiará a las tres de la mañana del 25 de octubre. En esta ocasión, será necesario retrasar el reloj una hora. Es decir, a las tres de la mañana pasarán a ser las dos. Como consecuencia, tendremos un día excepcional de 25 horas (y podremos dormir una hora más).

El horario de invierno provocará la sensación de que amanezca y anochezca antes que en verano. Pero, en realidad, el sol no cambia su curso hacia el solsticio de invierno. De hecho, el horario en el que estamos a punto de entrar es el más cercano al solar (por eso de ser el horario estándar). Por poner un ejemplo, en el centro de España, durante el mes de octubre, el mediodía solar solo se alcanza pasadas las dos de la tarde. Tras el cambio de hora, será a la una.

A modo de resumen: el 25 de octubre deberemos retrasar los relojes una hora. A las tres de la mañana pasarán a ser las dos, aunque podemos cambiar el horario cuando nos despertemos. Este año ya no habrá más alteraciones. En 2021 volveremos a aplicar el horario de verano. El último domingo de marzo, el día 28, se adelantarán los relojes para entrar, quizá por última vez, en el horario estival.

retrasar el reloj el 25 de octubre

Cuándo cambia el horario en Estados Unidos

Los países de la Unión Europea no son los únicos que modifican la hora legal a lo largo del año. Al otro lado del Atlántico, el cambio de hora también se aplica, aunque de forma desigual. Prácticamente todos los territorios de Estados Unidos y Canadá retrasarán los relojes el primer domingo de noviembre (el día 1 en 2020). Varios estados mexicanos (sobre todo, los de la frontera con EE. UU.) también hacen este cambio de hora.

El regreso al horario de verano en Norteamérica se aplica el segundo domingo de marzo. Esto quiere decir que el 14 de marzo de 2021 estos países adelantarán los relojes una hora. En Estados Unidos, existen también varias propuestas sobre la mesa para, como en la Unión Europea, apostar por un horario estándar único para todo el año. Sin embargo, todavía no se ha concretado nada.

¿Por qué cambia el horario?

La medición del tiempo hunde sus raíces en los orígenes de la historia. Sin embargo, lo de manejarse con horarios precisos y unificados es bastante más reciente. De acuerdo con el artículo ‘The Standardization of Time: A Sociohistorical Perspective’, la necesidad de estandarizar el horario empezó a plantearse a finales del siglo XVII y se hizo efectiva en el XVIII con la expansión del ferrocarril, cuyo funcionamiento necesitaba que el origen y el destino manejasen los mismos horarios.

De forma casi paralela, empiezan a registrarse en todo el mundo planteamientos para ajustar el horario legal en función de las horas de luz solar. En España, por ejemplo, el reglamento de las Cortes de Cádiz establecía, en 1810, que “el presidente abrirá las sesiones a las diez desde el 1 de octubre hasta el 30 de abril y a las nueve desde el 1 de mayo hasta el 30 de septiembre”.

Más allá de iniciativas puntuales como esta, el horario de verano se aplicó de forma amplia durante la Primera Guerra Mundial, por iniciativa de Alemania y sus aliados. El objetivo era poder ahorrar carbón. Casi todos los países occidentales se sumaron al cambio de horario, aunque muchos lo abandonaron tras el fin de la contienda. Lo mismo volvió a suceder durante la Segunda Guerra Mundial.

Fueron las crisis del petróleo de la década de 1970 las que influyeron para que, de forma definitiva, se adoptase el cambio a un horario legal diferente durante el verano: el DST (siglas en inglés de horario de ahorro de luz).

En España, que formaba parte del horario estándar fijado con arreglo al meridiano de Greenwich desde el año 1900, el uso del horario de verano se ha mantenido inalterado desde 1975, tras varios periodos de prueba durante los años anteriores. Desde la entrada en la Unión Europea en 1986, el horario se ha armonizado progresivamente con el resto de países. Así, durante los años 90 del siglo XX, el reloj se retrasaba durante el último domingo de septiembre y se adelantaba el último de marzo.

Desde el año 1999, el calendario de la hora legal ha permanecido inalterado. España abandona el horario de verano el último domingo de octubre, como el resto de países de la UE. Como señalábamos al principio, esta práctica podría tener los días contados.

¿Cómo nos afecta el cambio?

tener sueño por el cambio de hora

Los supuestos ahorros de energía son escasos en la actualidad. De hecho, varios estudios (como el elaborado por el Instituto para la Diversificación y ahorro de la Energía) han señalado que el incremento de gasto energético en invierno y la disminución en verano se debe más a factores relacionados con el clima y la cantidad de luz natural que con el horario legal. Así, la Comisión Europea ha decidido poner fin al cambio de hora a partir de 2021. Si nada cambia, el 31 de octubre de 2021 será el último día en que retrasemos el reloj.

Más allá de posibles efectos económicos, muchas personas agradecerán que se abandone el cambio de horario bianual. Habituar al cuerpo a adelantar o atrasar sus hábitos una hora de un día para otro tiene efectos directos en los ritmos circadianos, que el organismo regula mediante la producción de melatonina. Esto afecta, sobre todo, a los patrones de sueño. Es decir, durante varios días nos puede dejar una sensación similar al jet lag.

Otro de las consecuencias probadas científicamente es que el cambio de horario afecta más a los niños que a los adultos. Estos tienen rutinas más estrictas y, por lo tanto, cuanto más pequeños, más les afecta un cambio de horario brusco. Además, existen otros efectos señalados (mala calidad del sueño, falta de atención, agravamiento de enfermedades crónicas cardiovasculares o incremento en el número de accidentes de tráfico). Sin embargo, su relación directa con los cambios de horario no está comprobada de forma exhaustiva.

Para resumir, el cambio de horario es una práctica antigua, pero asentada a nivel mundial desde hace 50 años. Su objetivo principal es fomentar el ahorro energético. Sin embargo, su efecto positivo está cada vez menos claro y muchos países estudian su eliminación. La Unión Europea lo hará a partir del año que viene. Eso sí, este domingo 25 de octubre no te olvides de retrasar tu reloj una hora.

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Imágenes | Unsplash/Aron Visuals, Jaelynn Castillo, Cris Saur

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