“El pensador” a escala diminuta con una nueva técnica de impresión 3D

“El pensador” a escala diminuta con una nueva técnica de impresión 3D

La rotación de material fotosensible mientras se expone a un patrón de luz en movimiento permite un nuevo tipo de impresión 3D. Con tiempos de impresión inferiores a dos minutos, investigadores  de la Universidad de California han conseguido imprimir con éxito una serie de objetos de pocos centímetros, entre los que se incluye una versión en miniatura de la famosa escultura “El pensador”, de Auguste Rodin.  Da cierta tristeza ver a  esta figura, de casi dos metros de altura en su versión original, con unas dimensiones tan reducidas, lo que podría tomarse como una metáfora de este tiempo…aunque todo sea por el avance científico.

Este nuevo método de impresión 3D que ha generado una copia menguada de “El pensador” puede resultar especialmente útil para producir piezas de múltiples componentes para aplicaciones en dispositivos médicos específicos para pacientes, así como en óptica, microfluidos o componentes aeroespaciales.

Imagen de Science

el pensador sin capas

La impresión 3D, utilizada en aplicaciones que abarcan desde la industria hasta la medicina o incluso la solidaridad, es un método de impresión en el que el material se une o solidifica bajo control informático para crear un objeto tridimensional. En la impresión 3D, los materiales como moléculas líquidas o granos en polvo, por lo general se agregan superponiendo capas.

Sin embargo, este método de capas superpuestas limita los tipos de aplicaciones de la impresión de 3D. La nueva técnica ideada por estos investigadores, combina la rotación de material fotosensible con un campo de luz en evolución dinámica. Este enfoque permite la impresión de objetos completos y complejos evitando la necesidad de generar capas, ampliando la lista de aplicaciones de la impresión 3D.

Imagen de Science

Los avances en impresión no paran de sucederse y, así, las impresoras 3D láser han desbancado a las impresoras 3D por inyección en menos de una década, un tercio del tiempo que les llevó a las impresoras láser en papel alcanzar a las clásicas impresoras de inyección. Parece que no solo los dispositivos quedan pronto obsoletos, sino que la propia tecnología tiene su ciclo de obsolescencia (y que este está acelerando). Esta innovación puede profundizar más en este proceso vertiginoso de tecnologías con fecha de caducidad cada vez más reducida.

Fuente: Science