Por qué Europa nunca tendrá su propio Google o Facebook

Por qué Europa nunca tendrá su propio Google ni Facebook

EuropaCien mil millones de euros para encontrar al campeón europeo que se oponga al poder de Google, Apple y Alibaba. Este sería el objetivo de la Comisión Europea (CE). La filtración, contenida en un documento programático de 173 páginas, ha sido publicada de forma exclusiva por la web ‘Politico‘. ¿De verdad Europa podría crear su propio Google?

En el documento, escrito por altos funcionarios de Bruselas, se puede leer: “La aparición de competidores privados externos a la Unión Europea (UE), con recursos financieros sin precedentes, podría borrar las dinámicas de innovación existentes e incluso la posición industrial de la Unión en algunos sectores». Estos competidores privados son «Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft, Baidu, Alibaba y Tencent«. Y, puesto que Europa «no tiene compañías de ese tamaño», se aclara en el texto, «esto pone en riesgo el crecimiento, el empleo y la influencia del continente en sectores clave».

En otras palabras, ‘los que mandan’ en Europa han entendido que ya toca espabilar en cuanto a tecnología se refiere. Eric Schmidt, ex CEO de Google, lleva tiempo convencido de que antes de 2028 se crearán dos versiones distintas de internet. Una dirigida por China y otra por Estados Unidos. Aparentemente, pues, la Unión Europea no se quiere resignar a ser un mero testigo en el desafío tecnológico global entre los dos colosos de acero.

Según informa ‘Politico, en los planes de la CE podría estar la creación de un fondo llamado European Future Fund. La gran novedad es que se financiaría directamente con el presupuesto de la UE y sumaría unos 100.000 millones de euros. A invertir en empresas públicas y privadas.

Europa

Europa quiere invertir 100.000 millones de euros

Contrariamente a las políticas de los últimos años, la nueva comisión presidida por Ursula von der Leyen preferiría invertir en acciones a largo plazo. Convirtiéndose, de facto, en accionista de las empresas financiadas. Una nacionalización a nivel continental del I+D que en China es, por supuesto, la norma. Y que incluso en los Estados Unidos es mucho más estricta de lo que nos han contado a través del mito de la libre empresa. Más allá del papel de DARPA, de hecho, la ‘Big Tech’ (Google, Amazon, Facebook, Microsoft y Apple) no da un paso sin que Washington lo quiera. Cuando lo intenta, se les llama inmediatamente la atención (¿verdad, Zuckerberg?).

Si fuera cierto, esta iniciativa de la comisión es digna de mucho respeto. Al menos para aquellos soñadores que insisten en creer que Europa puede ser un sujeto, y no un simple objeto, en la contienda geopolítica mundial. El problema es que llega un poco tarde. Puede que para algunas tecnologías de frontera, como la inteligencia artificial o el 5G, la batalla aún esté abierta. Pero respecto a las redes sociales y, en general, a la recopilación de datos a través de la navegación, las posiciones hegemónicas actuales parecen inexpugnables. Más que nada porque dependen de otros equilibrios.

La interacción entre tecnología y geopolítica no es nueva. Y el predominio mundial de los Estados Unidos, en gran medida, está vinculado al desarrollo y uso estratégico de medios científicos y tecnológicos. Internet en sí es un ‘regalo’ que el Pentágono hizo al mundo solo después del final de la guerra fría. Durante treinta años fue dejado en manos de los militares. Hasta que se consideró seguro y conveniente compartirlo con el resto del planeta.

China

El liderazgo de EEUU y el desafío chino

La globalización, tal como la conocemos, es simplemente la traducción del dominio global marítimo y cibernético de los Estados Unidos. Y el uso de internet pasa necesariamente por una infraestructura física que, en la actualidad, está firmemente en manos estadounidenses. No en vano, Pekín se ha centrado en el 5G para tratar de eludir la enorme ventaja estratégica de Washington. En términos no solo y no tanto económicos, sino geopolíticos, de influencia y de recopilación de datos.

Google, Amazon y Facebook (que, recordemos, también es dueña de Instagram y Whatsapp) ya han alcanzado una masa crítica de usuarios tan amplia que parece improbable que otros actores puedan derrocarlos. Los gigantes chinos, por su parte, registran números extraordinarios gracias al infinito mercado interno. Sin embargo, y a pesar de las Nuevas Rutas de la Seda, difícilmente podrán conquistar la supremacía en Occidente.

China supo explotar el delirio de omnipotencia de Washington tras la caída de la Unión Soviética. Creció en las sombras, pasando en pocos años de la ingeniería inversa a la tecnología de vanguardia. Lo hizo porque el campo tecnológico es el único donde puede aspirar a competir a corto plazo con el poder estadounidense. Pero su capacidad de expansión es limitada por razones de influencia y potencia cultural, económica y militar.

Europa en este partido llega tarde y lo hace desde una posición defensiva, habiéndose convertido en presa de las iniciativas de otros agentes. Por esta razón, su enfoque para el mundo digital es casi exclusivamente regulatorio. Tiende más a establecer reglas e imponer multas que a competir en campo abierto por la innovación.

Comisión Europea

La Unión Europea no está unida en absoluto

Los límites de nuestro continente son claros. De las 200 empresas digitales líderes en el mundo, solo ocho son europeas. Este retraso corre el riesgo de volverse crónico en un ecosistema global que se dirige hacia una internet dividida por bloques regionales. Todavía es demasiado pronto para decir si la UE tendrá que limitarse a ser un rico mercado disputado por dos hegemonías en guerra o si podrá ‘meter las manos en la masa’ directamente.

Lo que es seguro es que, para competir en la frontera científico-tecnológica, hace falta una armonía virtuosa entre las industrias civiles y militares. Los estados de la UE deberían poner fin a sus confortables ‘vacaciones de la historia’ y aceptar que viven en un mundo en el que la defensa y la seguridad determinan decisivamente la existencia y sostenibilidad de los proyectos políticos.

La Unión Europea, entre otras cosas, no está unida en absoluto. El presidente francés, Emmanuel Macron, lanzó la idea de construir un ‘DARPA europea’. Es decir, reforzar la tecnología francesa con el dinero de los demás. No tuvo éxito, y ahora se prepara para crear un ‘DARPA francés’. Por su parte, Alemania, desde hace setenta años, no tiene la autoestima y la soberanía necesarias para desafiar a Estados Unidos. Veremos si esta supuesta iniciativa de la nueva comisión se traducirá en algo concreto. Visto lo visto, es improbable.

Union Europea

Europa sErá objeto y no sujeto

Así las cosas, tampoco es probable que nazcan gigantes tecnológicos europeos con autonomía militar y, por lo tanto, decisional. Todas las meritorias normas impulsadas por Bruselas serán solo otro factor en la guerra fría tecnológica entre Washington y Pekín. La Europa Unida, al fin y al cabo, es una criatura de los Estados Unidos. Hija de su victoria en la Segunda Guerra Mundial y funcional para el control de su imperio informal. Los europeos nunca nos lo hemos creído del todo.

Los márgenes de maniobra son, por lo tanto, muy limitados. Por esta razón, no se ve en el horizonte el advenimiento de un Google, un Facebook o un Amazon europeos. Sin embargo, el simple hecho de que alguien en Bruselas empiece a pensar en ello es reconfortante. Para algunos, la perspectiva de convertirse en un complejo turístico de lujo, donde, todo hay que decirlo, se vive mucho mejor que en cualquier otro lugar del planeta (incluido Estados Unidos), no es la mejor. Soñar, después de todo, es gratis.

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Imágenes | iStock

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