Qué es la geoingeniería: ¿solución para el cambio climático?

Qué es la geoingeniería: ¿manipular el clima para salvar el planeta?

geoingenieria-soluciones-clima-co2No es la primera vez que hablamos en este espacio sobre el cambio climático o sus consecuencias. Tampoco de sus posibles soluciones, como la reducción en el uso de botellas de plástico o el cambio a vehículos menos contaminantes.

Sí es la primera vez, sin embargo, que mencionamos la geoingeniería como una solución posible. La colocamos sobre la mesa y analizamos sus luces y sombras. Por un lado se ha demostrado efectiva y, por otro, no tenemos muy claro sus consecuencias a largo plazo. ¿Merece la pena usarla?

Geoingeniería: el cambio climático va más rápido de lo estimado

Cuando los climatólogos estudian el aumento de la temperatura planetaria y publican escenarios en sus papers, suelen dar un abanico de posibilidades estadístico parecido al de los meteorólogos. En lugar de presentar el riesgo de lluvia, hablan del peligro de que la temperatura global suba cierto número de grados.

El problema al que nos estamos enfrentando es que casi todas las predicciones pasadas tendían a quedarse cortas. Si un climatólogo decía “existe un 5% de posibilidades de que en 2050 la temperatura global haya subido 2ºC y un 95% de que solo suba uno”, se ha demostrado que nos mantenemos en las estimaciones más altas de los estudios. En otras palabras, estamos calentando el planeta más rápido de lo que creíamos.

Se han planteado muchísimas alternativas a distintas industrias y modos de vida para dejar de emitir CO2 y otros gases de efecto invernadero. Pero por primera vez en la historia no queda del todo claro si dejando de emitir GEI conseguiremos reducir la temperatura atmosférica. Hay quien plantea soluciones mucho más drásticas que muchos consideran intolerables, entre ellas la geoingeniería.

Podemos pensar en la atmósfera como una habitación llena de humo. Hasta ahora, las soluciones propuestas van orientadas a echar menos humo dentro, y la geoingeniería propone abrir una ventana… a lo desconocido.

¿En qué consiste la geoingeniería?

Según la Royal Society, la geoingeniería es la “manipulación intencional a gran escala del clima planetario para contrarrestar el calentamiento global”. Es una de las definiciones más compactas y directas que existen. Otras contemplan formas involuntarias de geoingeniería, o incluso geoingeniería que no afecte únicamente a la climatología sino a distintos sistemas.

A nosotros la que nos interesa es la geoingeniería que o bien gestiona la radiación solar sobre el planeta o bien reduce el dióxido de carbono atmosférico. Son las dos más viables y tienen numerosas estrategias diferentes. Planteamos unas pocas.

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  • La aforestación consiste en la plantación de bosques de manera masiva en lugares donde nunca han existido. Se llama reforestación si se planta donde sí hubo bosque. La idea es plantar muchos sumideros de carbono, sistemas naturales que se dediquen a captar el CO2 atmosférico. Cambiar CO2 por madera. Esa no podrá ser quemada posteriormente, ya que eso volvería a liberar carbono a la atmósfera.
  • La captura directa de CO2 atmosférico con invenciones como el dispositivo en forma de hoja de la URV que imita a las hojas de los árboles (abajo). La idea tras estos inventos sería la de crear enormes granjas que secuestren CO2. Si conseguimos imitar el comportamiento de los bosques en las ciudades, podríamos bajar la temperatura muchos grados.

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  • El aumento del albedo de la Tierra sembrando nubes o modificando el color de la superficie del planeta. El albedo de una superficie nos indica cuánta radiación se refleja con respecto a la radiación que le llega. Si conseguimos que el planeta refleje mucha luz (como en los periodos de glaciación), la atmósfera se calentará menos. La NASA tiene experimentos muy interesantes como los del CAR (Radiómetro de Absorción de las Nubes, en inglés).
  • El crecimiento del fitoplancton oceánico también es una prioridad teniendo en cuenta que son el verdadero pulmón del planeta. El fitoplancton usa el CO2 para construir sus conchas, que caen al suelo oceánico terminado su ciclo de vida. Una posibilidad es la fertilización oceánica con hierro y otros nutrientes. Liberados en la capa superior del océano, los experimentos demuestran que el fitoplancton se recupera de manera considerable, absorbiendo más CO2.

Estudios como ‘Natural climate solutions’ (2017), en los que participaron eminencias como William H. Schlesinger, consideran varias alternativas en este sentido y las aúnan en un paquete de soluciones.

Pero, ¡eso de la geoingeniería es una locura!

Resulta evidente que la solución al problema del cambio climático es no haber expulsado GEI desde hace dos siglos. En pasado. Aquí existe un consenso científico inaudito, quizá porque no se puede viajar en el tiempo y decirle a los capataces de la segunda Revolución industrial que no usen carbón. Sobre las soluciones futuras el consenso no existe.

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Como se observa en la Curva de Keeling, hemos pasado de 270 ppm a 408 ppm. Una locura que se traduciría a 1.550 ppm a final de siglo si no hacemos nada. Pero también puede ser una locura aplicar la geoingeniería. Actuar. Si nos quedamos parados, las consecuencias pueden ser catastróficas. Si aplicamos la geoingeniería, también. En realidad no tenemos muy claro lo que ocurrirá en el planeta si sembramos nubes por toda la Tierra.

La siembra de nubes consiste en liberar en la atmósfera compuestos como yoduro de plata o hielo seco. E incluso explosiones controladas como la del propano líquido. La idea de este tipo de invenciones suele ser la de conseguir que las moléculas de agua que ya están en la atmósfera pasen de agua líquida sobreenfriada natural a cristales de hielo artificiales.

Este proceso ocurre de manera natural en la atmósfera. La geoingeniería busca fomentarlo, crear nubes artificiales y que estas reflejen luz solar. Menos radiación solar significa una atmósfera más fría, justo lo que necesitamos. Erupciones como la del volcán Eyjafjallajökull (Islandia) en 2010 o la del Monte Pinatubo en Filipinas en 1991 nos demuestran que determinado tipo de compuesto en la atmósfera reduce la temperatura de superficie.

riesgos y problemas

Pero también significa que llega menos luz a las plantas de la superficie. Esto podría ocasionar destrozos considerables en los ecosistemas. Mucha gente sigue pensando que el meteorito que mató a los dinosaurios los hizo desaparecer en segundos. En realidad, lo que ocurrió es que la nube de polvo atmosférico barrió el planeta de vegetación y las especies dependientes de ella se extinguieron.

La geoingeniería con siembra de nubes tiene otro problema. Todo ese yoduro de plata irá cayendo poco a poco a la superficie y la contaminará. Estudios como ‘Environmental Impacts of Precipitation Management’ señalan la toxicidad de algunos compuestos.

Este impacto negativo sobre la vida para paliar el impacto de los GEI se ha llamado la paradoja de la modificación planificada del clima, y no es única de la siembra de nubes. Incluso la plantación masiva de bosques genera riesgos locales.

Por un lado, hemos de ser lo suficientemente honestos científicamente como para admitir que no tenemos muy claras las consecuencias de la geoingeniería. Por otro, como sociedad necesitamos tener presente que sin geoingeniería los datos nos indican que iremos de mal en peor y que el calentamiento global acelerará.

Imágenes | iStock/DragonImages, Trần Anh Tuấn, UC San Diego

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