Marte y Huelva, unidos por el río Tintillo y sus estromatolitos

Marte y Huelva, unidos por el río Tintillo y sus estromatolitos

Marte y Río TintitlloLos estromatolitos de hierro formados en el cauce del río Tintillo, en Huelva, conforman un ecosistema único semejante a los ambientes primitivos de la Tierra, y su aplicación en la astrobiología sirve para obtener escenarios comunes que ayuden en la descripción y estudio de nuevos descubrimientos en otros planetas como Marte.

Un equipo multidisciplinar de expertos de las universidades de Huelva, Politécnica de Madrid, Autónoma de Nuevo León en México y de Aveiro en Portugal ha caracterizado el sedimento de origen orgánico del río Tintillo, caracterizado por drenaje ácido de minas y situado en el municipio de Minas del Río Tinto en Huelva. Estas bioconstrucciones pueden servir dentro del campo de la Astrobiología como referencia para interpretar vestigios de vida en futuros hallazgos en planetas como Marte, con unas condiciones extremas que podrían ser similares a los de esta zona minera y, por ende, a las existentes en los inicios de la Tierra cuando surgieron las primeras formas de vida.

un río rojizo que pasa por marte

El estudio de las bioconstrucciones presentes en este río, hermano menor del Tinto y afluente del Odiel, se enmarca en el ámbito de la astrobiología. “El río Tintillo es un espejo de lo que puede haber ocurrido en el pasado, un espacio clave para entender las condiciones que, pensamos, debieran darse para originar la vida en la Tierra. Al mismo tiempo, puede arrojar pistas sobre el futuro de la exploración de planetas extraterrestres, como Marte, ya que la exploración espacial moderna se basa en el reconocimiento de biomarcadores morfológicos.

Si tras el amartizaje localizan estructuras similares morfológicamente a estas estudiadas, se podría inferir eventualmente vida extraterrestre ya que éstas requieren agentes biológicos para su formación”, compara la paleontóloga de la Universidad de Huelva Ana Santos, una de las autoras de este trabajo que cuenta también con la participación de especialistas en geología, biología, química e ingeniería de minas.

La caracterización de estos compuestos, denominados estromatolitos, en ambientes sedimentarios extremos se pueden utilizar como ejemplos modernos para estudiar las interacciones ocurridas hace millones de años entre los primeros organismos vivos y el medio en el que se desarrollaron. Concretamente durante el Precámbrico, período geológico en el que aparecieron las primeras formas de vida en la Tierra.

Marte Río Tinto

Estromatolitos y la vida en la tierra

En el caso de los estromatolitos de hierro formados en el cauce del río Tintillo, uno de los pocos del planeta donde se forman, lo hacen en forma de extensas terrazas, es decir, laminaciones planas de forma escalonada. Están compuestos en su mayoría de algas verdes-azules y diatomeas, considerados como uno de los primeros organismos vivos del planeta. Además, aparecen en estrecha asociación con precipitados minerales y sustancias de consistencia viscosa producida por las comunidades microbianas que los forman, creando así su disposición en capas.

La presencia de estromatolitos actuales es muy limitada. Actualmente se localizan en Australia, Bahamas, EEUU, México, Chile, Argentina, Brasil, Mar Rojo y, tras la catalogación liderada por el grupo ‘Geociencias Aplicadas’ de la Universidad onubense, también se encuentran en la Faja pirítica del sur de la Península Ibérica, que abarca las provincias andaluzas de Huelva, Sevilla, y las portuguesas de Algarve y Alentejo.

Estas estructuras adoptan una gran variedad de morfologías. El crecimiento de los estromatolitos se produce debido a la petrificación y el crecimiento por adición de estos biofilms microbianos a lo largo del tiempo. Aunque la gran mayoría de los estromatolitos modernos y fósiles están compuestos de carbonato cálcico, también los hay de naturaleza silícea, de manganeso o de hierro, entre otros, como es el caso de los localizados en este enclave minero. “Alrededor de 2.000 a 3.500 millones de años, estas bioconstrucciones cubrían todas las aguas poco profundas del océano y producían oxígeno a escala industrial. Podríamos considerarlos como una especie de árboles submarinos que proporcionaron las condiciones idóneas para el desarrollo de formas de vida más eficientes antes de que existieran los árboles terrestres”, explica Santos.

Fuente: Fundación Descubre

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