Black Beauty o cómo la IA ha entendido dónde nació la roca más antigua de Marte

región de origen del meteorito marciano Black Beauty

En la Tierra hay rocas jóvenes, incluso recién nacidas, como el basalto que cubre desde hace algo menos de un año el este de la isla canaria de La Palma. Y las hay muy antiguas, más que ancianas, como las que forman el Escudo Canadiense, alrededor de la bahía de Hudson, con más de 4000 millones de años. Pues en Marte sucede algo parecido.

Que sepamos, en nuestro vecino rojo no hay rastro de actividad volcánica ni geológica en el presente. Aun así, los datos recabados por la sonda europea Mars Express en la primera década de este siglo han señalado que los volcanes podrían haber estado activos en Marte hasta hace un millón de años. Un suspiro, geológicamente hablando. Lo que sí sabemos es que en el planeta rojo hay rocas tan antiguas como el propio sistema solar. Y lo sabemos porque tenemos un trozo de ellas en la Tierra.

Un pedazo anciano de Marte en el Sáhara

Black Beauty es un meteorito marciano encontrado en el Sáhara en 2011

El Sol y los planetas, con sus lunas, ocupan un espacio central en el sistema solar. Pero el espacio que los rodea no está exactamente vacío. Además de cometas y asteroides, alrededor de nuestra estrella orbitan también millones de fragmentos de roca, hielo y polvo. Son restos de la construcción de los planetas, remanentes de la historia violenta del sistema solar. Su vagar por el espacio no es eterno, ya que se cruzan constantemente con la trayectoria de los grandes astros.

Cuando alguno de estos fragmentos se ve atraído por la gravedad de la Tierra y entra en su atmósfera, casi siempre se desintegra antes de tocar el suelo. Es lo que popularmente conocemos como estrellas fugaces (y técnicamente, como meteoros). Si alguno de estos fragmentos tiene el tamaño suficiente como para sobrevivir a su paso por la atmósfera y alcanzar la superficie terrestre, hablamos entonces de meteoritos. Estos son, por ahora, la mejor forma que tenemos de conocer cómo se formaron los demás astros del sistema solar y qué materiales los componen.

En 2011, uno de estos meteoritos fue hallado en el oeste del desierto del Sáhara, en la región de Ghredad Sabti. Fue adquirido en Marruecos por un vendedor de rocas espaciales y después comprado por un coleccionista de Estados Unidos. Pero pronto llamó la atención de la NASA. Tras dos años de estudios, se concluyó que el meteorito, bautizado como Black Beauty, venía de Marte. El grueso de sus materiales se había formado hacía 2100 millones de años, aunque contenía minerales con casi 4500 millones de años. Además, tenía restos de agua en la mayor proporción que se ha encontrado nunca en un meteorito marciano.

Muchas preguntas en 320 gramos de meteorito marciano

imagen de Marte, nuestro vecino en el sistema solar

Encontrar pistas sobre la formación de la corteza marciana no es algo sencillo. Por ahora, meteoritos como Black Beauty, o NWA 7034 (su nombre oficial), son todo lo que tenemos. Gracias a los 320 gramos de masa de esta roca de fragmentos de basalto, feldespato y piroxeno, los científicos planetarios de la NASA pudieron entender mejor cómo había sido la actividad volcánica en Marte y cómo eran las condiciones ambientales en el planeta rojo hace entre 1500 y 2000 millones de años, cuando se formó el meteorito.

Además, los investigadores creen que la gran cantidad de agua que contiene el meteorito puede haberse originado a partir de la interacción de las rocas con el agua presente entonces en la corteza de Marte. El meteorito también tiene una mezcla diferente de isótopos de oxígeno que la que se ha encontrado en otros meteoritos marcianos. Esto podría haber resultado de la interacción con la atmósfera marciana. Además, contiene restos de la formación de Marte hace 4500 millones de años, época en la que se formaron todos los planetas del sistema solar (incluida la Tierra).

Aun así, Black Beauty ha mantenido a su alrededor cierta dosis de misterio. ¿Dónde se formaron exactamente estas rocas marcianas? ¿Y cómo acabaron desprendiéndose del planeta rojo para llegar hasta la Tierra? Ahora, un algoritmo de inteligencia artificial (IA) desarrollado por la Universidad de Curtin (Australia) parece haber hallado parte de las respuestas.

Una IA para encontrar un cráter

recreación de la formación del planeta Tierra y la Luna hace miles de millones de años

Los fragmentos de roca no se separan sin más de un planeta. Necesitan un impacto violento que los eleve lo suficiente de la superficie como para poder escapar de la fuerza de la gravedad. Es decir, necesitan que un gran meteorito choque contra el planeta. Y todo gran meteorito deja un cráter. Así, para encontrar el lugar de origen de Black Beauty, los investigadores de la universidad australiana desarrollaron un algoritmo de machine learning capaz de analizar todos los cráteres marcianos en busca de respuestas.

Gracias al poder de cálculo del superordenador del Pawsey Supercomputing Research Centre, el algoritmo ha encontrado el cráter del que probablemente salió despedido Black Beauty hace entre cinco y 10 millones de años. Está en la región de Terra Cimmeria-Sirenum, en las tierras altas del hemisferio sur marciano, y lo han bautizado como cráter Karratha. Además, los investigadores creen que el meteorito fue expulsado desde ahí, pero la roca se formó antes. Hace unos 1500 millones de años, en el vecino cráter Khujirt.

Los resultados del estudio, publicado en ‘Nature Communications’, aportan luz no solo sobre la formación de Marte, sino sobre la de todo el sistema solar. “Encontrar la región donde se originó Black Beauty es clave, porque contiene los fragmentos más antiguos que tenemos de Marte, de hace 4480 millones de años, y muestra similitudes entre la antigua corteza marciana y los continentes de la Tierra en la actualidad», explica Anthony Lagain, investigador del centro de ciencia y tecnología espacial de la Universidad de Curtin.

“La región que hemos identificado como el origen de este meteorito marciano abre una ventana al pasado, al entorno más primitivo de los planetas rocosos, incluida la Tierra”, añade el investigador. En nuestro planeta, debido a su actividad geológica, la erosión del agua y el viento y el movimiento de las placas tectónicas, apenas quedan restos de aquellos primeros años de formación. Las rocas de Marte, como las que en futuro traerá la misión Mars Sample Return, son también la mejor forma de entender nuestro pasado.

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Imágenes | Curtin University, NASA/Black Beauty, ICOG/Marte, NASA/Tierra

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