La relación entre tener hijos y cambio climático: ¿es mejor no tenerlos?

Cambio climático: la natalidad como problema y, también, solución

tener hijos y cambio climático

Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo. Uno de los mitos más repetidos para alcanzar una vida completa como ser humano. Una de las clásicas citas de esos cientos de memes inspiracionales de autores dudosos. Pero hoy no vamos a rastrear su origen, sino a analizar su futuro. ¿Puede el ser humano seguir viviendo bajo esos tres preceptos y salvar la Tierra de la catástrofe climática? Parece ser que no.

Plantar un árbol sigue siendo algo positivo para el planeta. Sobre todo, si tenemos en cuenta que los bosques de la Tierra se han reducido en un 46% desde que empezamos a talarlos. Escribir un libro no está mal, aunque ya habría que analizar la temática (negacionistas, mejor no), la tirada y el soporte (papel o tinta electrónica) para conocer al detalle su huella de carbono. ¿Y tener hijos? La ciencia dice que mejor echar el freno.

¿Hijos sí, hijos no?

El clima del planeta ya está cambiando y lo hace por culpa, en gran medida, de la actividad humana. Esta máxima cuenta con un amplio consenso científico, a pesar del ruido generado alrededor del cambio climático. En los últimos años, se han multiplicado los mensajes para reforzar la lucha contra el calentamiento global y sus consecuencias, pero los esfuerzos han sido dispares y las decisiones políticas, escasas.

Uno de los frentes de acción más explorados ha sido, y es, el estilo de vida de los miles de millones de personas que habitan la Tierra. Que si coger menos el coche y más el transporte público. Que si dejar de usar bolsas de plástico y olvidarnos de las pajitas. O que si reciclar y reutilizar, o cambiar las bombillas de casa. Todo son decisiones que contribuyen a aliviar el estrés sobre nuestro planeta. Pero ¿cuál es su impacto en cifras totales?

Un estudio publicado en ‘Environmental Research Letters’, analizando 39 artículos científicos e informes, ha elaborado una clasificación de actividades humanas con mayor huella de carbono. ¿El ‘ganador’? La reproducción de la especie Homo sapiens. Decidiendo tener un hijo menos, una persona reducirá sus emisiones de CO2 anuales, de media, en casi 60 toneladas. El ahorro sería similar al del reciclaje que puedan hacer 700 jóvenes durante el resto de sus vidas.

tener hijos y cambio climático en el futuro

La respuesta, en 12 años

Las siguientes decisiones con mayor impacto serían eliminar el uso de coche privado (más de dos toneladas de CO2 al año por persona), reducir el número de viajes trasatlánticos en avión (1,5 toneladas) y adquirir energía de fuentes renovables en lugar de fósiles (1,2 toneladas). Entonces, ¿por qué no se fomenta que se tengan menos hijos o que se dejen de comprar coches? Los porqués son complejos.

De hecho, el alto impacto de la reproducción humana y el aumento de la población global en las emisiones de gases de efecto invernadero es algo que se conoce, de forma precisa, desde hace más de una década. Frente a los datos de la ciencia, hay también quien opina que tener más hijos aumentará las posibilidades de que alguno dé con la clave que resuelva para siempre el problema. El debate está más vivo que nunca, sobre todo en aquellos países donde el llamado ‘Green New Deal’ está encima de la mesa.

¿Frenaremos el calentamiento global teniendo menos hijos? ¿O serán nuestros descendientes los que den con la solución definitiva? La respuesta, según la ciencia, no se hará esperar. De acuerdo con el último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU, nos quedan 12 años para frenar las emisiones y evitar las peores consecuencias del cambio climático. Esto no quiere decir que en una década empiecen a sucederse las catástrofes. Pero habremos cruzado un punto de no retorno.

protestas cambio climático

BirthStrike: la duda es también ética

Si para 2030 no hacemos nada, el mundo en el que van a vivir nuestros hijos y sus hijos será muy distinto del actual. ¿Merecen nacer en un mundo así? La pregunta ya no es solo científica, sino ética. Según una encuesta elaborada a principios de este año por la Australian Conservation Foundation, un tercio de las mujeres australianas menores de 30 años se está planteando tener hijos por miedo a las consecuencias del cambio climático. Y un 22% de aquellas entre 30 y 40 dudan si tener más hijos por la misma razón.

La nueva estrella del partido demócrata de Estados Unidos, Alexandria Ocasio-Cortez, ha llevado el mismo debate al interior del Congreso estadounidense. Y en Reino Unido ha surgido un movimiento, llamado BirthStrike e integrado por dos centenares de personas, que busca dar voz a las mujeres y hombres que tienen las mismas dudas y que han decidido no tener hijos por el bien del planeta.

La huella de carbono del ser humano es inevitable. Achacarla simplemente a la reproducción es quizá excesivo. Los datos están ahí, pero ¿y si todos nuestros descendientes viviesen de forma responsable, reduciendo sus emisiones y cambiando el mundo? ¿Y si sus voces fuesen capaces de unirse para reclamar grandes medidas para frenar el cambio climático? ¿Y si de verdad encontrasen una solución?

Movimientos como el de la activista sueca Greta Thunberg, líder de cientos de miles de jóvenes de todo el mundo reclamando soluciones al cambio climático, dan pie a mantener la esperanza en un cambio. De hecho, más de 12.000 científicos ya han mostrado su apoyo a las generaciones más jóvenes. Quizá el debate acerca de tener hijos no sea el importante. Quizá debamos dejar de debatir y empezar a tomar decisiones sobre qué mundo queremos para su futuro.

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Imágenes | Unsplash/Xavier Mouton, Alex Hockett, Olivia Colacicco

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