Si hemos trasplantado recuerdos entre caracoles, ¿podremos hacerlo entre humanos?

recuerdosConstruimos recuerdos a través de nuestras experiencias. Pero ¿y si pudiéramos transferir nuestras memorias personales a la mente de otras personas? ¿Vivirían nuestras vidas? Algo así ya está sucediendo, de momento, en los caracoles.

Joel y Clementine se conocen y se enamoran ràpido. Tras dos años de relación turbulenta, se separan. Clementine recurre a la clínica Lacuna, donde pueden borrar recuerdos específicos de la mente de una persona. Clementine decide sacar de su vida a Joel eliminando todos los recuerdos de su historia de amor. Cuando Joel trata de recuperar a Clementine, ella ya no le recuerda y es cortejada por Patrick. Un técnico de la clínica que está usando sus recuerdos para conquistarla.

Es la trama inicial de una maravillosa película de 2005, dirigida por Michael Gondry: ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’. Un título poético traducido en España con un agresivo ‘¡Olvídate de mí!’. Ahora este escenario podría dejar de ser solo una ficción fílmica, gracias al trabajo de un grupo de investigadores de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA).

Recuerdos de caracol

Los científicos anunciaron haber transferido los recuerdos de un ser vivo a otro. En particular, lo lograron con una babosa marina, la aplysia californica. Una criatura utilizada desde hace tiempo para la investigación de la memoria, gracias a su sistema nervioso elemental y relativamente simple de analizar. Los investigadores argumentan que la transferencia de moléculas del cerebro de uno de estos moluscos a otro les ha permitido recordar experiencias que no vivieron.
David_Glanzman

El estudio fue coordinado por David Glanzman, un neurobiólogo con una larga experiencia en investigación sobre caracoles marinos. Glanzman se basó en un asunto establecido. Estas babosas reaccionan de manera diferente cuando están expuestas por primera vez a una leve estimulación eléctrica a cuando ya la han sufrido en el pasado. En el primer caso, retraen sus sifones solo unos momentos, mientras que en el segundo los mantienen retraídos durante mucho más tiempo. Es decir, los que ya hayan sufrido un shock de ese tipo se vuelven más precavidos.

Los investigadores extrajeron de las células nerviosas de los moluscos lo que se cree que son los centros que se ocupan de la memoria. Sin embargo, los animales seguían guardando algunos recuerdos. El equipo buscó entonces otros elementos más allá de las conexiones neuronales y dirigieron su atención al ARN, el ácido ribonucleico.
caracoles

El ARN, clave de las memorias

El ARN es una especie de mensajero que transmite la información genética entre las células. Tiene otras funciones, incluidas aquellas para activar o desactivar los genes. También juega un papel en los procesos de mantenimiento de la memoria de diferentes animales. Como las ratas de laboratorio. Glanzman decidió así trasplantar el ARN de caracoles sometidos a descargas eléctricas en el cerebro de otros que no lo habían experimentado. El resultado fue que estos últimos acabaron usando todas las precauciones típicas de los que ya habían conocido la electricidad.

Este estudio parece confirmar otras investigaciones realizadas en el pasado. Una de las más conocidas es de hace más de 50 años y se realizó con algunos gusanos planos. Algunos especímenes entrenados para reaccionar a los estímulos luminosos fueron cortados en pedazos y servidos como comida a otros miembros de su especie. Tras habérselos comido, los gusanos planos comenzaron a comportarse como sus colegas fallecidos y devorados. Esa investigación fue recibida con interés, pero la comunidad científica se mantuvo escéptica.

Escepticismo del mundo científico

Tampoco el trabajo de Glanzman goza, de momento, de mucha confianza. El funcionamiento de la memoria desde el punto de vista fisiológico aún no está del todo claro. Pero la hipótesis dominante es que los recuerdos se fijan mediante la construcción y el refuerzo de las sinapsis. Los puntos de contacto y comunicación entre las neuronas. Por tanto, muchos científicos creen que es poco probable que el ARN sea tan importante en el proceso, pues la formación y transporte de información lleva muchos minutos, demasiado tiempo.

Los caracoles de mar son animales simples, nada que ver con la complejidad de otros sistemas nerviosos. Como el de los mamíferos y especialmente de los humanos. Las investigaciones de este tipo, por lo tanto, tendrán que encontrar respaldo y más información con animales más complejos. Sin embargo, tal vez algún día podamos experimentar lo que Jimi Hendrix sintió en el escenario de Woodstock. O Neil Armstrong cuando pisó la Luna.

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Imágenes | UCLA e iStock

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