Tecnología de precisión para hacer vino: drones en la vendimia

Vinos elaborados con drones, sensores e imágenes por satélite

Drone

La tradición es una costumbre que parece darle empaque a cualquier sector con una larga trayectoria a sus espaldas. El del vino es uno de ellos y, además, está en alza con cifras que no dejan de batir récords situando a España como el primer vendedor mundial.

Detrás hay un laborioso trabajo en el campo y en las bodegas, donde en los últimos años se ha incorporado la aplicación de las últimas tecnologías. Es lo que se denomina agricultura de precisión. Drones, imágenes por satélite y sensores inalámbricos ya forman parte del trabajo diario en el sector vitivinícola. Herramientas necesarias para seguir siendo competitivos.

En el Bodegas Familiares Matarromera llevan combinando ambas –tradición e innovación– desde 2005. Año en el que crearon un área específica de I+D+i para desarrollar proyectos de investigación. El reconocimiento por sus iniciativas les llegó el año pasado cuando su presidente, Carlos Moro, recibió el Premio Nacional a la Trayectoria Innovadora.

Matarromera

TRADICIÓN E INNOVACIÓN: LA MEJOR ECUACIÓN

La primera de sus iniciativas dentro de la agricultura de precisión fue introducida en 2015, cuando monitorizaron cultivos de vid y olivar. Utilizaron imágenes por satélite para extraer datos que determinan la calidad de las plantas y del fruto. Lo que analizan, fundamentalmente, “son los índices de vegetación calculados por la cantidad, calidad y desarrollo de la vegetación. Junto con el índice de área foliar o la simulación del dosel vegetal que marca presencia de clorofila”, según describe Alberto Guadarrama, director de I+D+i de las bodegas.

Al año siguiente, perfeccionaron aún más la recogida de esta información con el uso de drones. La ventaja de estos aviones no tripulados es que captan imágenes de mayor calidad y en el momento deseado. “La combinación tecnológica de drones e imagen infrarroja y multiespectral permite obtener un mapa de vigor del viñedo. Esto ayuda a determinar el estado sanitario de las horas, la actividad clorofílica, su contenido en antocianos o su estrés hídrico”.

Aparte de estas dos herramientas, han diseñado una red de estaciones agroclimáticas estratégicamente colocadas. Actualmente cuentan con dos en Ribera del Duero, en diferentes viñedos. Estas recogen en tiempo real datos meteorológicos, de suelo y vegetales que se transmiten a una plataforma cloud. Aquí se procesan automáticamente y ofrecen información para el seguimiento y gestión del cultivo. “En las bodegas apostamos por una viticultura basada en el uso integrado de ‘sensores remotos’ y ‘sensores planta-clima-suelo”.

Este cruce datos aporta indicadores con los que era imposible contar hasta ahora. La madurez y calidad de las uvas o el estado del suelo son algunos de ellos. Algo que ayuda en la toma de decisiones de los enólogos y ha impulsado el desarrollo de un sistema integrado de gestión de cultivos.

mapa viñedo

DECISIONES MÁS ACERTADAS

Gracias al análisis de toda esa información, se evalúa de manera más precisa la calidad y situación de cada parcela. Así pueden controlar cómo evolucionan a lo largo del año los cultivos. Y son capaces de detectar y paliar con rapidez toda posible deficiencia de riego o desarrollo de la planta.

“Los mapas de productividad permiten una mejor y más rápida toma de decisiones. Ayudan a optimizar la cantidad y calidad de las cosechas”, explica Guadarrama .”Pero también contribuyen a planificar las campañas de recolección y estrategias para automatizar la gestión de los viñedos”.

También se utilizan estos datos para conocer cuál es la necesidad de abonos y fitosanitarios. Para saber sobre la existencia de plagas o los posibles daños que ha podido sufrir la vid. “La agricultura de precisión permite un manejo del cultivo más respetuoso. Con ella se reduce el uso de biosanitarios, herbicidas, plaguicidas y agua, lo que conlleva un importante beneficio medioambiental”.

En este sentido, en las Bodegas Familiares Matarromera también utilizan técnicas de caracterización del suelo. Se trata de medir su conductividad eléctrica a dos profundidades. Esto permite no sólo conocer qué hace diferente a sus vinos, sino también realizar una gestión del viñedo de cara a futuros episodios de sequía.

Parte de las iniciativas que están llevando a cabo en estas bodegas han supuesto un cambio en los modos de trabajo y de tratamiento de la vid. Entre sus objetivos está ofrecer productos innovadores, competitivos y de calidad. Y demostrar que la combinación de vino y tecnología, al igual que la de tradición e innovación, solo puede ofrecer buenos resultados.

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Imágenes | Bodegas Familiares Matarromera