Ataque de tiburón: así de improbable es que lo sufras

¿Cuál es el riesgo real de que te muerda un tiburón?

Analizamos cuántos ataques de tiburón se han dado en las últimos siglos.

En pleno rodaje de ‘Tiburón’, Steven Spielberg decidió prescindir de la maqueta del escualo para muchas escenas. El motivo: no era necesaria. La simple idea de tener cerca un gran tiburón blanco era más que suficiente. 

Los tiburones están entre las peores pesadillas de millones de personas alrededor de todo el mundo, a pesar de que sus ataques son poco habituales. De las más de 500 especies que existen en nuestros océanos, tan solo unas 30 han mordido alguna vez a un ser humano. 

Sin embargo, sus ataques generan muchísima atención mediática, sobre todo con la llegada del verano. La alarma que generan los medios de comunicación, unida a la creencia popular de que se trata de un depredador muy peligroso, tiene a menudo consecuencias negativas para las comunidades de tiburones. Un estudio reciente analiza dónde y cuándo se han dado ataques en las últimas décadas, para comprender mejor su verdadero impacto.

El atlas mundial de los ataques de tiburones 

El promedio de muertes por ataques de tiburón es de seis al año en todo el mundo. En 2018, la cifra fue más baja; hubo solamente cinco. Se trata de información del International Shark Attack File del Florida Museum (ISAF), un archivo que reúne más de 6.000 investigaciones sobre ataques de tiburones desde principios del S. XVI hasta la actualidad. 

Durante todo el año 2018 se contabilizaron un total de 130 incidentes a nivel global. De los 130, 66 se confirmaron como no provocados y 34 como provocados por los humanos. El ISAF define los primeros como incidentes en los que se produce un ataque de contra un humano vivo en el hábitat natural del tiburón sin que haya habido una provocación.

Los segundos se dan cuando un humano inicia una interacción (al intentar tocarlos, alimentarlos o desengancharlos de una red de pesca, por ejemplo). El resto de los casos son ataques a barcos, mordeduras post-mortem o episodios aislados como el ataque de un tiburón a un buzo en un acuario.

El país que más casos registró fue Estados Unidos, con un total de 32 ataques, uno de ellos mortal. La región más problemática es Florida, que con un total de 16 casos sumó el 24% del total mundial. Australia es el siguiente país en el ranking, con 20 casos, uno de ellos también fatal. Estados como Brasil y Egipto les siguen en la lista con tres ataques de tiburón cada uno.

La zona en la que se han contabilizado más casos de ataque de tiburón es Florida (EE.UU.).

En España, sin embargo, no se registró ninguno. Desde el S. XVI, nuestro país solo ha contabilizado seis. Un número mucho menor que el de ataques de perros o casos de ahogamiento en el mar, por ejemplo. 

El factor humano 

En los últimos años, la población de tiburones ha disminuido notablemente, resultado de la sobrepesca y la reducción de su hábitat. Por otro lado, los humanos cada vez somos más y pasamos más tiempo en el mar. Algo que se refleja en las estadísticas. 

Las tendencias recientes revelan que los surfistas suman más de la mitad de las víctimas de los accidentes a nivel global, el 53% de los casos. Además de practicar este deporte en zonas con alta presencia de tiburones, pueden atraerlos involuntariamente con sus movimientos. Buzos y personas que realizan otras actividades en aguas poco profundas, como body-surf, suman también varios de los casos. 

Las víctimas de ataques de tiburón suelen ser personas que realizan deportes acuáticos.

El estudio ‘Trends in global shark attacks’, publicado en la revista científica PLOS ONE, señala que los ataques de tiburón se han duplicado en los últimos 20 años en áreas altamente pobladas, como pueden ser el este de EE.UU. y el sur de Australia. Sin embargo, este aumento no se debe al incremento de animales peligrosos o a un cambio en su comportamiento, sino al crecimiento de las poblaciones humanas a lo largo de las costas.

“A medida que el desarrollo aumenta a lo largo de la costa y en las comunidades de playa, más residentes y turistas frecuentan estas aguas. Con más gente en el agua, la posibilidad de un ataque de tiburón aumenta», señala Stephen Midway, profesor asistente del Departamento de Oceanografía y Ciencias Costeras de la Louisiana State University y director del estudio. “Sin embargo, debo resaltar que este aumento no se ha dado en todos los lugares del mundo. E incluso donde sí se ha visto, las posibilidades de sufrir un ataque siguen siendo de una entre varios millones«, agrega, haciendo hincapié en el hecho de que los casos de ataques de tiburón siguen siendo muy escasos.

UNA AMENAZA POCO PROBABLE

La mayoría de los ataques no provocados son causados por el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) y el tiburón toro (Carcharhinus leucas). Especies muy conocidas por su imagen en el cine y los medios de comunicación. «Los seres humanos siempre han demonizado a los tiburones porque son esquivos y viven en un entorno que no es el nuestro, el mar», señala George Burgess, director emérito de la Florida University y coautor del estudio ‘Trends in global shark attacks’.

El estudio pone en perspectiva el verdadero impacto de los ataques de los tiburones para evitar que sean vistos como una amenaza, independientemente del contexto y la situación. Su objetivo es mostrar cómo el riesgo puede analizarse de forma regional o incluso local, y depende a menudo de factores puntuales como la temperatura del agua, los movimientos de sus presas y el aumento del número de bañistas. 

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Imágenes | Unsplash/Jared Rice, Jakob Owens, Lubo Minar

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