4.500 torres Eiffel de basura electrónica amenazan el planeta

4.500 torres Eiffel de basura electrónica amenazan el planeta, ¿las derribamos?

Niño sobre basura electrónica en la ciudad de Guiyu. Foto: Basel Action Network

Cada habitante del planeta genera una media de 6,1 kilogramos anuales de residuos electrónicos, un volumen de basura que, globalmente, equivale a casi 4.500 torres Eiffel al año. Estas cifras, las últimas facilitadas por el Observatorio mundial de los residuos electrónicos correspondientes a 2016, suman un total de 44,7 millones de toneladas métricas (MT) de basura electrónica. Este impresionante dato se queda pequeño frente a lo que se avecina: se prevé que el volumen de este tipo de residuos aumente hasta 52,2 millones de toneladas métricas, o sea 6,8 kg/hab, a más tardar en 2021. El reciclaje de estos residuos electrónicos se presenta, pues, como una exigencia si queremos preservar la salud del planeta y sus habitantes y, por ello, forma parte de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

una oportunidad económica perdida

Si no se recicla, la basura electrónica presenta un peligro y, también, una oportunidad económica perdida. El valor total de todas las materias primas existentes en los residuos electrónicos se calcula en 55.000 millones de euros, aproximadamente, en 2016, lo que supera el producto interior bruto de la mayoría de los países del mundo correspondiente a dicho año.

Por continentes, Europa genera en promedio 16,6 kg de residuos electrónicos por habitante; sin embargo, le corresponde el índice de recuperación más alto (35%). Por su parte, las Américas generan 11,6 kg/hab y recuperan sólo el 17% de los residuos electrónicos generados en sus países.

Esta cifra es comparable al índice de recuperación de Asia (15%), que genera 4,2 kg de residuos electrónicos por habitante. Por último, África sólo genera 1,9 kg/hab y hay poca información sobre su índice de recuperación.

infiernos de basura electrónica en la tierra

Actualmente, el 66% de la población mundial está amparada por leyes que regulan la gestión de los residuos electrónicos pero nada se sabe del destino de la gran mayoría de los residuos electrónicos (34,1 de toneladas métricas). En los países donde no existe legislación en materia de residuos electrónicos, es probable que estos se traten como los demás tipos de residuos, o sea, que se arrojen a vertederos o se reciclen junto con otros desechos plásticos o metálicos.

Fruto de esta actividad, surgen infiernos en la Tierra como Agbogbloshie, una llanura situada en centro de Accra, la capital de Ghana, uno de los vertederos ilegales de basura electrónica más grandes del mundo donde queman la basura para recuperar los materiales valiosos o los objetos que se podrían reutilizar.

basura electrónica

Y es que el continente africano es uno de los principales damnificados por los efectos de la basura electrónica. En un estudio realizado en Canarias y publicado en Enviromental Pollution, se examinó la sangre de 245 individuos recién llegados de 16 países africanos.

En las conclusiones de esta investigación se subraya que los individuos con más cantidades de sustancias peligrosas en el cuerpo, son los que venían de países importadores de basura electrónica y que no cuentan con estrategias de reciclaje de residuos”.

Por desgracia hay muchos más infiernos como Agbogbloshie. Guiyu, una ciudad china que a la que llaman “ciudad veneno”, es uno de los más siniestros. En ella, sus 150.000 habitantes se ganan la vida recuperando el plomo, oro, cobre y demás metales valiosos de los equipos electrónicos que llegan allí.

Guiyu acoge los más altos niveles de dioxina jamás registrados en ningún lugar del planeta y la exposición a los metales y ácidos tóxicos causa altísimos índices de enfermedades de todo tipo: dolencias cutáneas, migrañas, vértigos, náuseas, gastritis crónica, úlceras gástricas y duodenales, cáncer.

basura de ricos en países pobres

Las estadísticas de las que se dispone actualmente no permiten efectuar un seguimiento de la cantidad de residuos electrónicos o de dispositivos electrónicos usados que se envían desde las subregiones más ricas del mundo a las más pobres.

Un estudio monográfico sobre Nigeria puso de manifiesto que en 2015/2016, el 77% aproximadamente de los equipos eléctricos y electrónicos usados (UEEE por Used Electric and Electronic Equipment) que se importaron en este país procedían de Estados Miembros de la UE.

A veces, los equipos usados se rompen al llegar a su destino y deben considerarse residuos electrónicos. Aun cuando puedan repararse algunas piezas o utilizarse directamente como artículos de segunda mano, es probable que acaben considerándose residuos electrónicos. Dado que los países de bajos ingresos suelen disponer de menos infraestructuras para la gestión de los residuos electrónicos que los de mayores ingresos, esto marca una tendencia preocupante que es preciso abordar.

Queda claro, por tanto, que es necesario adoptar modelos de economía circular para fomentar el cierre del círculo de materiales gracias al mejor diseño de los componentes, el reciclado, la reutilización, etc., al tiempo que se mitiga la contaminación medioambiental.

reciclaje de móviles

¿Y qué podemos hacer nosotros? Pues podemos aprovechar, por ejemplo, iniciativas públicas y privadas de empresas como Orange para la recogida de esos móviles. Y es que los teléfonos móviles se consideran algunos de los dispositivos más contaminantes por los materiales que lo componen. Su batería es, seguramente, el elemento más peligroso en este sentido.

Una sola de estas pequeñas piezas es capaz de contaminar 600.000 litros de agua. Además, según un estudio de la Universidad de Surrey, un móvil contiene hasta 40 materiales perjudiciales para la salud, entre los que encontramos arsénico, antimonio, plomo, mercurio o níquel…Todos ellos elementos no biodegradables, por lo que pueden dañar nuestro entorno durante generaciones.

tu móvil puede salvar a los gorilas

Si el móvil se destina al reciclaje, se separan sus componentes para convertir las piezas que puedan ser reutilizadas en materiales listos para crear nuevos productos. Y si se comprueba que el móvil puede volverse a usar, se pone de nuevo a la venta como objeto de segunda mano. Como veis, es un proceso en el que todos ganan, incluso las poblaciones de gorilas en la República Democrática del Congo.

gorila

El vínculo entre el acaparamiento de teléfonos móviles en desuso y la aniquilación de los hábitats del gorila Grauer se explora en un artículo publicado en ‘PLOS ONE’, escrito por investigadores de la Universidad de Australia del Sur (UniSA) y Zoos Victoria. Las dos organizaciones evaluaron los primeros seis años del programa de reciclaje de teléfonos móviles “They’re Calling On You” puesto en marcha por Zoos Victoria, como parte de una campaña nacional en zoológicos australianos.

La autora principal del artículo, la doctora Carla Litchfield, psicóloga de conservación de UniSA y experta en los grandes simios, dice que, si se pueden recuperar los elementos de “conflicto”, incluidos el oro y el coltán, de los teléfonos móviles antiguos, hay menos incentivos para minar los hábitats de los gorilas en la búsqueda de los mismos minerales.

60.000 toneladas menos de dióxido de carbono

En nuestro país, muy lejos de esas poblaciones de gorilas, un estudio de Back Market nos habla de los beneficios que encontramos si optamos por reciclar nuestro móvil. Estas acciones están ya evitando la emisión de 60.000 toneladas de dióxido de carbono. Para ser exactos, cada móvil que se recicla evita que se lancen 30 kg. de CO2 a la atmósfera. Además, también economizamos en recursos tan esenciales para la vida como el agua. El reciclaje de móviles en España representa ya un ahorro de 24 millones de litros al año.