Quizás seas violento porque tu cerebro es más pequeño

Científicos relacionan el comportamiento antisocial con un cerebro más pequeño

cerebro. Comportamiento antisocialLa sabiduría popular suele achacar el temperamento violento a la dificultad para razonar y puede que no esté tan desencaminada. Un equipo internacional de neurocientíficos ha encontrado una relación entre el comportamiento antisocial y el tamaño del cerebro.

Según un estudio publicado en la prestigiosa revista The Lancet, el tamaño cerebral de las personas que muestran un comportamiento antisocial es menor. Para llegar a esta conclusión, el equipo de neurocientíficos ha escaneado los cerebros de 652 personas, en 80 de las cuales se identificó este tipo de comportamiento.

«Nuestros hallazgos respaldan la idea de que los individuos con comportamiento antisocial persistente durante toda la vida, muestran diferencias en su estructura cerebral que les dificulta el desarrollo de habilidades sociales”, dice Christina Carlisi, investigadora del University College de Londres.

El estudio encontró que los cerebros de las personas con patrones de comportamiento que incluyen robo, agresión y violencia, intimidación, mentiras o falta de atención habitual en el cuidado de las responsabilidades laborales o escolares eran diferentes, físicamente, de los de los otros participantes.

comportamiento antisocial y escasas habilidades sociales

En concreto, la corteza cerebral de las personas con comportamiento antisocial son más delgadas y sus cerebros muestran una superficie menor que los del resto de participantes en el estudio.  Son más pequeños.

Llama la atención que los cerebros de las personas que exhibieron un comportamiento antisocial en su etapa adolescente pero no en edad adulta, no mostraron tales características. Quizás su comportamiento no se debiera tanto a su estructura cerebral como a un entorno hostil. Por ello, según Carlisi, “son estos individuos quienes generalmente son capaces de reformarse y convertirse en miembros valiosos de la sociedad».

Falta por determinar la cuestión del huevo o la gallina: ¿es el tamaño cerebral el que causa el comportamiento antisocial o al revés? Además, este estudio nos enfrenta, de nuevo, al espinoso debate sobre la importancia del determinismo biológico frente a la influencia del entorno social y ambiental. Como siempre en ciencia, habrá que esperar futuros hallazgos para llegar a nuevas conclusiones.

cerebros que agreden a otros cerebros

El caso es que, si relacionamos este estudio con otro publicado también por científicos británicos, se puede dar el caso de que las personas con comportamiento antisocial, que muestran un tamaño cerebral menor, pueden causar cambios en la estructura del cerebro de las víctimas de sus desmanes.

En ese otro estudio se descubrió que el acoso escolar aumenta el riesgo de desarrollar síntomas de depresión debido a un cambio en la estructura del cerebro. El estudio, realizado sobre 682 adolescentes, mostró que el acoso se asocia con una disminución en el volumen de la zona cerebral responsable de producir dopamina.

acoso en la adolescencia

El acoso en la adolescencia ha alcanzado una nueva dimensión debido al auge de las redes sociales y se calcula que uno de cada cuatro casos de acoso escolar es ciberacoso, proporción que aumenta a partir de los 13 años (1 de cada 3).

Por ello son necesarias iniciativas como #Porunusolovedelatecnologia, una campaña de Orange que tiene como objetivo ayudar a padres, educadores, menores y a la sociedad en general a reflexionar sobre el uso responsable de la tecnología y los riesgos que las malas prácticas conllevan, el ciberbullying entre ellos.

Según datos de la Fundación ANAR, el 75% de los jóvenes que sufren acoso escolar no lo cuentan. Es realmente complicado expresar en palabras una situación tan dura como esta. Por ello, resulta primordial estar atentos a las distintas señales de las que hablan los expertos. Entablar una relación de confianza y comunicación con los menores es básico para que estos se sientan cómodos a la hora de manifestar sus emociones y experiencias.

Hay que proteger los cerebros de los acosados de los pequeños cerebros de los acosadores.

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