Los videojuegos indie han revolucionado la industria

Creatividad y buenas historias en videojuegos «indie» que cambiaron la industria

Los videojuegos han influido en el arte, la moda, la literatura e incluso el cine. Su llegada ha moldeado la imaginación colectiva de toda una generación.

La increíble evolución de la tecnología o  la interactividad son tan solo dos de las razones por las que esta cambiante industria se ha convertido en una de las más importantes del mundo. Según el informe de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), esta industria facturó en nuestro país 1.530 millones de euros en el año 2018, un 12,6% más que el año anterior. Pero, y a pesar de las buenas cifras, los gamers se han vuelto más exigentes con el paso del tiempo y, después de probarlo todo, quieren enfrentarse a retos que de verdad pongan en jaque sus habilidades.

Los videojuegos han cambiado mucho desde aquellos rudimentarios marcianitos que ocupaban nuestras tardes durante la década de los 80. Actualmente, los avances tecnológicos nos permiten crear auténticas experiencias sensoriales en las que se cuida con mimo hasta el último detalle. La comunidad gamer valora enormemente la creatividad, el realismo y las historias con transfondo a la hora de decantarse por un título u otro.

Hasta el mínimo detalle

Con la intención de responder a las necesidades y los reclamos de los millones de aficionados a los videojuegos que se reparten por el mundo, ha nacido una generación de videojuegos indie capaces de sorprender al más experto. En Muy Interesante han realizado una recopilación de los más importantes, destacando títulos como Braid, todo un reto para el gamer que sigue la estela del ya mítico Super Mario Bros. En las distintas pantallas los jugadores encontrarán una serie de obstáculos y rompecabezas nada fáciles de resolver en los que tendremos la insólita posibilidad de rebobinar todas nuestras acciones.

La industria española también ha optado por subirse al carro de la creatividad con títulos como Gris, un videojuego en el que los protagonistas se enfrentan a un mundo que se deshace de toda su policromía. Con unos gráficos realmente bellos, Gris aborda temas como la depresión o la pérdida de la esperanza.

UN plus de nostalgia

Con su versión para Xbox One y PC, Cuphead se ha convertido en otra de las grandes apuestas de los videojuegos indies. El proceso artesanal hace acto de presencia en los gráficos de un juego dibujado, coloreado y animado totalmente a mano cuya fuente de inspiración se encuentra en los dibujos animados de los años 30.

Además, los gráficos de algunos de los videojuegos indie más prometedores evocan aquellas pantallas de ordenador tan rudimentarias cuyo recuerdo nos produce una extraña sensación de nostalgia y un ataque de edad al mismo tiempo. Her Story, por ejemplo, narra una historia que comienza con lo que parece una vieja pantalla de Windows 98 y un gestor de archivos de vídeo. A partir de ahí, el jugador tendrá que resolver un asesinato con la poca información que proporcionan un par de notas y siete clips de vídeo, eso sí, de imagen real. Puede sonar muy típico pero la dificultad y el enrevesado entramado de este videojuego nos convertirá en una especie de Matthew McConaughey en True Detective. Ahí es nada.

Otro de los videojuegos que más evoca tiempos pasados es Undertale, un proyecto de Toby Fox que nos introduce en un mundo donde los monstruos están condenados al subsuelo tras ser vencidos por los humanos. Disponible para PC, PS4, PS Vita y Nintendo Switch, Undertale nos permitirá conseguir nuestro objetivo sin matar a nadie, si así lo deseamos claro.

Videojuegos indie también en nuestro móvil

Hace mucho tiempo que los videojuegos llegaron a las «pequeñas» pantallas de nuestros móviles. La mayoría de vosotros recordaréis aquel Snake que nos robaba horas y horas frente a un rudimentario Nokia. El fin último del juego era que aquella serpiente en blanco y negro comiese y comiese para aumentar su tamaño sin que su cabeza y su cola llegasen jamás a juntarse. Puede parecer fácil pero lo cierto es que no lo era.
Las cosas han evolucionado y los jugadores pueden disfrutar ahora de títulos como Florence, un videojuego que, tal y como recoge Muy Interesante, parte de la productora de cine Annapurna Pictures. La cosa comienza con Florence, una chica cuya vida da un giro radical gracias a la aparición de Krish. Uno de los aspectos más llamativos de Florence, premiado como Mejor juego de móvil en The Game Awards 2018, son los saltos temporales que el propio jugador hace efectivos con tan solo deslizar su dedo por la pantalla. Sin duda, toda una experiencia sensorial que poco o nada tiene que ver con los videojuegos de antaño.

Un homenaje a la Semana Santa

Si hablamos de videojuegos indie, no podemos dejar en el tintero Blasphemous, uno de los grandes éxitos de la industria española de videojuegos. Líder de ventas en Steam -la plataforma online de entretenimiento digital más importante del mundo- tras su lanzamiento, ha sabido aunar en la pantalla los distintos elementos culturales de la Semana Santa sevillana.

La historia de Blasphemous no es en absoluto esperanzadora ya que el jugador se encontrará ante un mundo en el que la superstición ha triunfado. Las personas se han convertido en bestias horribles como castigo por sus blasfemias, desarrollando una insaciable sed de sangre que dirigirá sus vidas. Pero, más allá de esta tétrica realidad virtual, estamos hablando ante una creación muy entretenida y de gran calidad, que se apoya en tres elementos clave: su gran jugabilidad, su elaborada historia y sus gráficos.

Un gran aliado

Más allá de su carácter lúdico, los videojuegos esconden una serie de aplicaciones hasta ahora desconocidas. Investigadores del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) de San Sebastián y el Imperial Collegue de Londres trabajaron durante mas de tres años en una investigación dirigida a analizar la arquitectura de las lesiones en el cerebro de pacientes con ictus que ha permitido sugerir una nueva terapia, utilizar videojuegos para los problemas de movilidad que causan los infartos cerebrales.

videojuegos indie

El uso de videojuegos como terapia para mejorar las capacidades motoras y cognitivas es un campo en el que llevan tiempo trabajando los investigadores del BCBL. Así publicaron otro estudio sobre su uso para combatir la la dislexia, una alteración de la capacidad lectora que provoca cambios en el orden de las palabras o sílabas y que afecta a casi una de cada diez personas en el mundo.

Las conclusiones del estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Scientific Reports, sugieren que los videojuegos de acción despiertan en los jugadores una mayor capacidad de atención visual y lectora ante las situaciones difíciles que se les presentan, y que estos estímulos pueden servir para combatir la dislexia. El objetivo final de la investigación es identificar y extraer las situaciones que generan dichos estímulos y utilizarlas específicamente para crear nuevos programas y Apps de atención contra este trastorno.

Imágenes: Pixabay

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