La digitalización de la historia tiene un precio y merece la pena pagarlo

Digitalizar seis siglos de historia tiene un precio (y merece la pena pagarlo)

digitalización de la historia de las rubriques de bruniquer

Año 1351. Barcelona empieza a tomarse en serio el aprovisionamiento de agua dulce. 1364. Se construye la muralla de la Rambla, donde hoy discurre la calle más emblemática de la ciudad. 2 de agosto de 1439. Se coloca la primera piedra del primer muelle estable. 29 de mayo de 1448. El obispo avisa que los hombres que en la catedral den la espalda al altar para mirar a las mujeres serán excomulgados. 12 de octubre de 1605. Barcelona se ve sumida en la oscuridad absoluta por un eclipse solar.

Todos son fragmentos de ‘Les Rúbriques de Bruniquer’, las crónicas meticulosas que inició Esteve Gilabert Bruniquer i Riera sobre la ciudad de Barcelona. Abarcan seis siglos diferentes, desde 1249 a 1714, y recogen leyes, hechos científicos y tecnológicos (casi todos relacionados con construcciones y la navegación) y muchas curiosidades de la vida diaria de la ciudad. Son, en total, cerca de 14.000 noticias dispuestas en cinco tomos de coleccionista. La última vez que se editaron fue hace más de un siglo.

Internet, las tecnologías digitales y la lingüística computacional las han puesto al alcance de todos. El trabajo se ha prolongado durante más de dos años bajo la batuta del Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona (AHCB). Ahora ha sido publicado junto a un buscador temático y por palabras clave y una serie de recursos didácticos. Seis siglos de historia que reflejan una ciudad entre murallas, que resistía ataques de corsarios, asolada por la peste y con una forma de autogobierno muy particular: el Consell de Cent (fundado en 1249). Y, claro, bajo la sombra de la Inquisición.

la inquisición y la digitalización de la historia

345.000 celdas de datos

La plataforma de ‘Les Rúbriques de Bruniquer’ está disponible solo en catalán. Las propias Rúbriques, además, están escritas en un idioma que se parece poco al catalán normativo moderno. Sin embargo, con un poco de ayuda y siguiendo los consejos de la web, se puede viajar fácilmente al pasado. Así, una simple búsqueda sobre la justicia de la época arroja historias para no dormir. Relatos de torturas y castigos que hacen dar gracias por vivir en el siglo XXI.

Como, por ejemplo, la de Joan Canyamàs de Canyamàs, acusado de herir al rey Fernando pocos meses después de que Cristóbal Colón hubiese llegado a América. Apresado y torturado, a Joan se le paseó después por los barrios de la ciudad mientras se le aplicaban castigos físicos y mutilaciones varias. Una historia en la que mejor no perderse en detalles y que hace que ‘Juego de Tronos’ parezca un cuento infantil.

Esta y las otras 13.975 rúbricas originales están disponibles gracias a una amplia base de datos con más de 345.000 celdas y 21.578 registros de información. Es el resultado final de la digitalización de los cinco tomos de ‘Les Rubriques de Bruniquer’, la revisión del texto digital y su comparación con el original, su vaciado en la base de datos, el análisis de cada una de las rúbricas para detectar la información que contiene, la asignación de categorías temáticas y palabras clave y la redacción de una sinopsis breve para cada una de las rúbricas.

digitalización de la historia

Procesar un lenguaje no normativo

Los textos originales de estas crónicas de Barcelona no estaban accesibles a todo el mundo. No solo porque fuesen difíciles de encontrar y adquirir, sino porque están escritas en un idioma muy alejado del catalán moderno. ¿Para qué digitalizarlas y abrirlas al público si nadie iba a poder entenderlas? ¿Quién iba a ser capaz de buscar palabras en catalán antiguo? Aquí vuelve a entrar la tecnología.

En el equipo de 10 personas que trabajó a tiempo parcial para digitalizar este archivo se encontraba Vicent Martines, catedrático de la Universidad de Alicante. Acompañado de un equipo del instituto de investigación de la universidad ISIC-IVITRA, utilizó la lingüística computacional para procesar los textos y realizar un etiquetado semiautomático. El resultado es un sistema de búsqueda flexible. Es decir, la plataforma analiza las aproximaciones posibles a la palabra introducida, reconociendo cualquier término del catalán moderno, y ofrece un resumen «traducido» de la rúbrica.

Además de la digitalización y el procesamiento de los textos y la creación de la base de datos, el proyecto ha consistido en el diseño de la plataforma, el desarrollo del motor del búsqueda y la creación de materiales complementarios de divulgación y unidades didácticas. Dos años de trabajo y una inversión de 50.000 euros. Un precio que, viendo las historias que han salido a la luz, merece la pena ser pagado.

digitalización de las rubriques de bruniquer
Salón en el que se reunía el Consell de Cent, órgano de gobierno de Barcelona.

El mundo antes de las vacunas

“El 9 de diciembre de 1396, el señor rey se va a Perpiñán porque había peste en la ciudad de Barcelona”. En los siglos que siguen hasta 1714 (año en que fue abolido el Consell de Cent) aparecen más de un centenar de menciones a la peste en la capital catalana. Los reyes huían y los médicos que se quedaban intentando curarla eran castigados por aplicar su particular brujería. También hay varias referencias a plagas de brucelosis, una enfermedad que acababa con el ganado bovino, ovino y carpino y afectaba en ocasiones a los humanos.

Hoy, Cataluña está libre de esta última y de las pestes casi solo oímos hablar en los libros. Vivimos en ciudades que han tirado abajo murallas (aunque estemos levantando algunas nuevas). El agua dulce no es un problema en la mayoría de los hogares (al menos en nuestro lado del mundo). Los eclipses no nos cogen por sorpresa, aunque seguimos observándolos con asombro. La Inquisición hace tiempo que pasó a mejor vida. Y los corsarios ya no se dejan ver por Barcelona ni ningún otro puerto de nuestro país. Quizá el mejor regalo de ‘Les Rúbriques de Bruniquer’ (digitales o en papel) y de cualquier otra crónica histórica sea mostrarnos todo lo que hemos conseguido y tenemos que intentar conservar.

En Nobbot | Estos elementos químicos nos ayudan a entender la historia

Imágenes | Ajuntament de Barcelona, Biblioteca de Catalunya

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *