De Elektro a Sophia: así ha evolucionado la robótica humanoide

Elektro

“Damas y caballeros, estaré muy contento de contaros mi historia. Soy un tipo inteligente, ya que tengo un cerebro muy fino de 48 relés eléctricos”.

Así fue como se presentó Elektro the Moto-Man, el primer robot humanoide de la historia, en la Feria Mundial de Nueva York en 1939, dejando con la boca abierta a los allí presentes.

Elektro no era un robot del montón, media dos metros de altura y un pesaba de 120,2 Kg. Además, podía caminar por comandos de voz, realizar 26 movimientos diferentes y hablar unas 700 palabras usando tocadiscos de 78 rpm. Algunas de sus habilidades eran: fumar cigarrillos (eran otros tiempos), explotar globos, mover la cabeza y los brazos.

Elektro estaba compuesto por un engranaje de acero, una leva y un esqueleto de motor, todo ello cubierto por una piel de aluminio. Sus ojos fotoeléctricos eran capaces de distinguir la luz roja y la verde. Una de sus frases favoritas era: “Mi cerebro es más grande que el tuyo” y estaba en lo cierto, ya que su cerebro pesaba, nada más y nada menos, que 25 kg.

Elektro formaba parte de familia de robots que evolucionó a partir del negocio de la empresa de electrodomésticos Wetinghouse Electric Corporation. Los ingenieros que participaron en su desarrollo, JM Barnett, Jack Weeks Sr., Harold Gorsuch y entre otros, fueron pioneros en su intento de convertir la ciencia ficción en realidad mediante el desarrollo de un robot activado por voz.

Tras su éxitosa primera aparición en Feria Mundial de Nueva York (1939), Elektro volvió a ella, un año más tarde, acompañado de Sparko, un perro robot de raza terrier que podía moverse hacia delante y hacia detrás, sentarse, girar la cabeza, menear la cola y ladrar.

Como no podría ser de otra forma, este cuerpo de hojalata de dos metros de altura consiguió hacerse un hueco en la industria del cine. Elektro llegó a participar en películas como: The Middleton Family en la Feria de Nueva York de 1939, Sex Kittens Go to College de 1960 y apareció en la tira cómica del periódico The Amazing Spider-Man.

Tras un breve tiempo en Hollywood y alguna que otra mudanza, Elektro se encuentra en el Museo Memorial de Mansfield, donde está en exhibición permanente.

DE ELEKTRO A LOS ROBOTS HUMANOIDES MÁS AVANZADOS

Sin duda, Elektro marcó un antes y un después en el mundo de la robótica. Desde su aparición, compañías de todo el mundo están tratando de desarrollar robots con características humanas, equipados con inteligencia artificial y capaces de actuar de forma independiente. Muestra de ello, estos son los robots humanoides más avanzados hasta el momento:

Sophia

Sophia es considerado el robot humanoide más avanzado del mundo. Fue diseñada por la compañía Hason Robitcs.

Desde su creación, Sophia se ha convertido en todo un fenómeno, gracias a la capacidad que tiene de imitar comportamientos humanos, reconocer caras, aprender de las conversaciones gracias a la inteligencia emocional.

Ha sido entrevistada en todo el mundo y en 2017, se convirtió en una ciudadana saudí, siendo así el primer robot con ciudadanía de un país.

Kengoro

Kengoro es uno de los robots humanoides japonés más avanzados. Es todo un atleta en potencia, ya que es capaz de realizar numerosas tareas físicas, entre las que se encuentran hacer flexiones, o incluso jugar al bádmiton. Al igual que los humanos, cuando Kengoro realiza un exceso de ejercicio este segrega sudor para enfriar sus circuitos internos.

ASIMO

ASIMO es el veterano del grupo. Fue creado por Honda, en el año 2000, y es considerado uno de los primeros androides de este tipo capaces de realizar acciones con cierta complejidad, como caminar, reconocer caras, identificar gestos, adoptar diferentes posturas o capturar objetos en movimiento.

Talos

Es un robot todoterreno. Se trata de un robot humanoide pensado para realizar actividades en instalaciones industriales o en lugares de riesgo para el ser humano. Tiene un alto nivel de precisión y es capaz de levantar 6 Kg con un solo brazo.

Pepper

El robot Pepper es un humanoide que mide aproximadamente un metro y veinte centímetros de altura. Tiene un diseño muy atractivo y dinámico, destaca por sus intuitivos lenguajes de programación y es capaz de interactúar con las personas.

Gracias a la tecnología que integra, es capaz de detectar por medio de sensores tanto el lenguaje verbal como el no verbal. Ha sido diseñado para reconocer el estado de ánimo de su interlocutor, individualizando cada interacción analizando el tono de voz y la posición de la cabeza de la persona con la que habla.

TEO

TEO es un robot bípedo, made in Spain, de tamaño y peso humano concebido como un asistente que permite la mejora de la calidad de vida de las personas. Entre todas las habilidades que posee, cabe destacar su destreza para planchar, hablar con el lenguaje de signos y hacer el abecedario con las manos.

Como reconocimiento de su esfuerzo y constancia, su creadora Concepción Alicia Monje Micharet fue elegida, en 2018, ganadora del Premio Mujer y Tecnología de la Fundación Orange.

Hay muchos otros, pero de esos ya os hablaremos en futuros artículos.

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