Fake news: Es posible que el fenómeno solo esté empezando

«En las próximas elecciones el juego de la desinformación estará en WhatsApp»

Raúl Magallón trabaja como profesor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid. Es licenciado en Periodismo y doctor con mención europea por la Universidad Complutense de Madrid. Sus investigaciones se centran en la intersección entre medios de comunicación, tecnología y esfera pública y en las relaciones Prensa-Estado. Estos días anda de estreno porque su libro UnfakingNews ha visto la luz. Con él hablamos de esta novedad editorial y del preocupante fenómeno de las fake news.

– UnfakingNews es también un perfil en Twitter y una web. ¿Te planteas esto como un proyecto de verificación de hechos que trasciende las páginas del libro?

UnfakingNews es un proyecto que nació hace casi un año para estudiar la desinformación en las elecciones mexicanas de 2018. Desde entonces, y junto al desarrollador Jesús Moreno, hemos puesto en marcha un bot para monitorizar a los principales fact-checkers de todo el mundo y buscar patrones en los bulos y en los desmentidos y otro para analizar el tratamiento informativo de las elecciones andaluzas del 2 de diciembre. Acabamos de lanzar otro bot para estudiar las elecciones generales del 28 de abril.

– ¿Qué diferencia hay entre la posverdad y la mentira?

El término posverdad, según el consenso académico, es relativamente reciente y apareció en 1992 tras la primera Guerra del Golfo. Fue acuñado por Steve Tesich, quien escribió “Nosotros, como pueblo libre, hemos decidido libremente que queremos vivir en un mundo de posverdad”, e institucionalizado con el libro de Ralph Keyes, publicado en 2004, La era de la posverdad. La deshonestidad y el engaño en la vida contemporánea.

La posverdad se vincula a un momento en el que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que las apelaciones a la emoción y a las creencias. La diferencia, más allá de la atracción que generan nuevos conceptos, tiene que ver con la forma en la que se presentan esas mentiras pero también con las posibilidades de producción de las mismas.

uberizacion de la verdad

– Es una cruel paradoja que, en un tiempo en el que disponemos del mayor volumen de información accesible en la historia de la humanidad, sea tan difícil convertir esta en conocimiento. ¿No será que la respuesta a este problema tiene más que ver con la formación que con la información?

Daniel Innerarity hace referencia a la «uberización de la verdad» para intentar definir el momento actual. Desde esta perspectiva, se habría producido una desprofesionalización del trabajo de la información que ha debilitado sus clásicos monopolios -desde la universidad hasta la prensa-. Necesitamos repensar nuevas instituciones capaces de crear comunidad, progreso y una esfera pública de calidad. Evidentemente, la alfabetización mediática –y económica- debe ser el eje que las coordine.

La posverdad se vincula a un momento en el que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que las apelaciones a la emoción y a las creencias.

– Decía Tácito que “la verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre”. Tradicionalmente, el tiempo y los recursos para investigar estaban en los medios de información, sin embargo no parece que nos encontremos hoy en esa situación. ¿Qué papel tienen los medios de información en esta nueva realidad desinformativa?

Hasta no hace mucho, la prensa local había actuado tradicionalmente como control de los gobiernos locales, obligándoles a rendir cuentas. Sin embargo, su crisis –y en los últimos tiempos su desaparición- ha transformado el marco de referencia de estas comunidades. Si lo local desaparece de la agenda y lo nacional se polariza, aparecen nuestras redes sociales como anclaje del mundo que nos rodea.

El segundo problema, el de clickbait y el del axioma “quien da primero una noticia se lleva el mayor tráfico informativo” y, por lo tanto, publicitario. Este modelo de negocio supone una falta de respecto a los lectores y convierte al periodismo en otra cosa.

– ¿Qué mecanismos –psicológicos y tecnológicos- hay detrás de la eficacia de las redes sociales para la difusión de las fake news?

El acercamiento de baja intensidad a la realidad –cada vez más compleja- hace que las noticias que compartamos y más se difundan en Facebook, puedan ser las más sensacionalistas, las más virales, las que desactivan nuestro cortafuegos más racional o simplemente puede provocar que descartemos las más negativas. La desinformación puede producirse por cuestiones económicas (clickbait), por tribalismo y refuerzo de nuestros prejuicios, para intentar cambiar la opinión de forma camuflada o, sencillamente, para dividir.

Fake news. Unfakingnews– El gobierno español avanzó en la creación de una unidad contra las fake news ¿Qué podemos esperar de iniciativas así?

En cuestiones digitales se suele hablar de que es mejor no legislar que una mala legislación. Sin embargo, en este escenario de contagio legislativo no debatir sobre una posible regulación puede suponer la inclusión de leyes que poco tienen que ver con las nuevas formas de desinformación y mucho con el uso tradicional de la propaganda (interior y exterior) para restringir nuestras libertades bajo el argumento de la seguridad nacional.

– ¿Crees que veremos una legislación europea para contener este fenómeno? Se habla del año 2025 para implantarla y no sé si la situación no exigiría una mayor urgencia.

El primer informe de la Comisión Europea se dio a conocer en abril de 2018. En él se defendía el desarrollo de un Código de Buenas Prácticas para las plataformas en cuestiones sobre: transparencia, contenidos patrocinados, claridad sobre el funcionamiento de los algoritmos, fuentes alternativas de información, etc. Por otra parte, abogaban por dejar de utilizar el término fake news para hablar de desinformación.

Desde entonces, hemos visto como cada país va tomando iniciativas legislativas en función de sus intereses pero también de su sistema mediático. El debate es si se deben legislar los contenidos o la forma en la que se presentan esos contenidos. La segunda posibilidad puede que sea más fácil que alcance un consenso mayor. Todos podemos estar de acuerdo en que los contenidos patrocinados o la publicidad electoral deben ser fácilmente reconocibles y estar sometidos a la rendición de cuentas.

Al mismo tiempo, es fundamental saber delegar competencias que necesitan de un marco de actuación común. Resulta interesante, al respecto, la propuesta legislativa croata que considera que los discursos de odio reúnen los estándares comunes para ser regulados desde la UE.

La desinformación puede producirse por cuestiones económicas (clickbait), por tribalismo y refuerzo de nuestros prejuicios, para intentar cambiar la opinión de forma camuflada o, sencillamente, para dividir.

– También existe la duda de si desde la política, a menudo desencadenante de fake news, existe una voluntad cierta de contener su extensión.

Se ha impuesto el mensaje de que las fake news generan polarización, pero también puede ocurrir que sea la polarización estratégica ideada desde la política la que esté potenciando el desarrollo de la desinformación. En la actualidad, el carácter ambiguo y vacío que ha adquirido el concepto de fake news está siendo utilizado por los actores políticos para deslegitimar las informaciones periodísticas que aparecen contra ellos. En el peor de los escenarios podemos ver cómo los partidos políticos pueden desarrollar unidades especializadas de propaganda y desinformación digital.

Newtral

facebook y las fake news

– ¿Cómo valoras los acuerdos alcanzados por Facebook con plataformas como Maldita o Newtral para poner coto a la desinformación?

Son modelos de fact-checking diferentes. Maldita es –o está a punto de ser- una fundación. Newtral por su parte, es una empresa y como tal tiene unos objetivos diferentes. En cualquier caso, este tipo de acuerdos deberían haber llegado antes. Facebook sólo los está implementando en la medida en que hay una presión desde gobiernos, medios de comunicación y sociedad civil.

Por otra parte, hablar de Facebook no sólo significa referirnos a una Red Social que llegó a alcanzar los más de 2.200 millones de usuarios y que poco a poco van abandonando los más jóvenes, sino también de WhatsApp o Instagram.

El éxito de las fake news empieza cuando dejamos de dudar, porque esa duda es la que nos permite acercarnos a los otros. Sin esa capacidad de aprendizaje no podremos afrontar nuestras propias contradicciones.

– Por cierto, ¿no te parece que el éxito de Maldita o Newtral puede resultar un termómetro del fracaso de los medios a la hora de ofrecer información veraz a sus lectores?

Tanto en Maldita como en Newtral hay extraordinarios periodistas. No creo que sea el debate. En las próximas semanas, verá la luz una plataforma de fact-checking que -además de Maldita y Newtral- integrará a medios de comunicación de todo el país. Puede ser un buen comienzo para recuperar esa pérdida de confianza en los medios de la que tanto hablamos.

– ¿Crees que una forma de combatir las fake news puede ser utilizar sus formatos, tan eficaces porque apelan a la emocional, para difundir la verdad? Quizás la guerra contra las fake news tenga más que ver con formatos y tecnología que con datos e información.

Son modelos complementarios. De nuestro estudio sobre las elecciones mexicanas de 2018 destaca la importancia de VerificadoMX 2018 como ejemplo de colaboración. Su funcionamiento y alcance fue recogido por medios de todo el mundo durante el proceso electoral y su estudio –debido a la diversidad de plataformas y narrativas empleadas- puede ser considerado fuente de imitación y análisis para otros muchos países. VerificadoMX 2018 reunió un equipo de más de 90 medios de comunicación y organizaciones que se asociaron para verificar información sobre un proceso electoral. Además, crearon nuevos materiales adaptados a las diferentes audiencias que buscaban ser atractivos, tales como GIFs, contenidos de humor y narraciones rápidas. La intención era, sirviéndose de distintos lenguajes y recursos narrativos, crear una comunidad que les ayudara a difundir sus comprobaciones.

Malditaes

consejos contra la mentira

 – ¿Qué podemos hacer como ciudadanos para protegernos del aluvión de mentiras? ¿Algún consejo?

Desde un punto de vista electoral, parece claro que el campo de juego de la desinformación en las próximas elecciones estará principalmente en WhatsApp. Un consejo sencillo es que nos apuntemos el número de Maldita (655198538) y de Newtral (682589664) en nuestra agenda y les reenviemos capturas de imagen o enlaces a supuestas informaciones que nos generen dudas. La creación de una comunidad por parte de Maldita –principalmente- está haciendo que a nuestros grupos de WhatsApp no sólo nos estén llegando los bulos sino que también -y cada vez con mayor frecuencia- nos lleguen los desmentidos a esos bulos que han verificado los fact-checkers.

– Por último, a ver si puedes darnos un mensaje optimista, ¿estamos a tiempo de poner freno a la desinformación?

Es probable que hasta ahora el problema de la desinformación haya sido menos importante de lo que se ha vendido política y mediáticamente, como también es posible que estemos ante un fenómeno que acaba de comenzar. La desinformación precisamente empieza justo en el momento en el que dejamos de dudar, porque esa duda es la que nos permite acercarnos y establecer nuevos diálogos con los otros pero también con nuestros vecinos. Sin esa capacidad de aprendizaje no podremos afrontar nuestras propias contradicciones.

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