Fresas y frutos rojos salvados de la basura por la ciencia

¿Hartos de tirar fresas podridas a la basura? La ciencia tiene la solución

 Fresas y frutos rojos deben formar parte de una dieta equilibrada por sus características nutricionales y, también, por dar gusto al paladar, que el placer también es salud. Sin embargo, uno de los problemas que plantean estas frutas al consumidor es lo rápido que se estropean.

Da igual que guarden en la nevera, que se saquen de ella, que se tapen o de dejen al descubierto…el caso es que, en pocos días, se echan a perder. Una vez más, la ciencia parece haber dado con la clave para que podamos comprar fresas y frutos rojos sin la angustia de tener que ingerirlas, como si no hubiera mañana, antes de que perezcan.

La dificultad para conservar en condiciones óptimas de consumo estas frutas no solo supone un inconveniente para el consumidor, sino que afecta a la salud del planeta. Según la FAO, 1.300 millones de toneladas de comida acaban en la basura cada año, lo que se traduce en un tercio de la producción total. Además, la huella que deja el desperdicio de alimentos en el medioambiente es muy profunda. Las emisiones de CO2 alcanzan las 3.300 millones de toneladas cada año.

Conscientes de este drama, individual y planetario, que condena a la basura a una de nuestras frutas favoritas, los investigadores se han devanado los sesos buscando una solución y parecen haberla hallado en el envase que se apila en los lineales de los supermercados.

mejor envase para fresas y frutos rojos

Así, el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) ha logrado identificar compuestos que están presentes de manera natural en la fruta y que, aplicados en soluciones de envasado, han resultado ser efectivos frente al crecimiento del hongo botrytis cinerea, principal responsable del deterioro de los frutos rojos y de las fresas.

Este avance se ha logrado en el marco del proyecto proyecto FRUIT4U, que trata de poner freno  a la contaminación microbiológica que sufre la fruta, causada principalmente por mohos y levaduras, algunos de los cuales pueden causar infecciones o alergias. Esta situación tiene su origen en las limitaciones de los envases tradicionales a la hora de mejorar la seguridad microbiológica de los alimentos.

Este proyecto busca desarrollar dos tipos de envases activos antimicrobianos para frutos rojos y para fruta cortada a través de la ralentización del desarrollo de dichos microorganismos, responsables de la pérdida de calidad de la fruta, alargando así su vida útil y mejorando su calidad y seguridad.

Fuente: ITENE

Imagen destacada de Luisella Planeta Leoni en Pixabay

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